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El franquismo mató a más de 8.500 granadinos y represalió a 12.200

Ideal, | 18 abril 2012

El Centro de Estudios Andaluces publica un volumen dedicado a la violencia política durante y después de la Guerra Civil

 

 

INÉS GALLASTEGUI | GRANADA.

De las más de 50.000 víctimas mortales de la represión franquista durante y después de la Guerra Civil en Andalucía, unas 8.500 se produjeron en Granada, una de las provincias más castigadas de la región y de las que registró más casos de represaliados económicos, unos 12.200. Así lo revela el libro ‘La represión franquista en Andalucía. Balance historiográfico, perspectivas teóricas y análisis de resultados’, presentado ayer en el Palacio de Bibataubín por el Centro de Estudios Andaluces.

El volumen ha sido coordinado por el catedrático de la UGR Francisco Cobo Romero, que además analiza algunas características específicas de esa represión en Andalucía, como su carácter eminentemente agrario o el papel fundamental que jugó la colaboración ciudadana. Junto a Cobo, participan en la publicación Miguel Ángel del Arco Blanco, profesor de la UGR, que realiza un balance historiográfico del tema; Fernando Martínez López, catedrático de la Universidad de Almería, que analiza la represión económica, y Javier Rodrigo, investigador de la Autónoma de Barcelona, que relaciona la violencia franquista con los grandes genocidios del siglo XX.

Los datos que aportan las nuevas investigaciones indican que Granada fue la provincia oriental más afectada por la represión franquista, con al menos 8.500 fusilamientos por parte del ejército sublevado y las autoridades franquistas, frente a las 994 ejecuciones realizadas por los republicanos en los primeros meses de la Guerra Civil. Nuestra provincia también es la que alberga un mayor número de fosas comunes (97).

En el conjunto de Andalucía, se han contabilizado casi 51.000 víctimas mortales de las fuerzas franquistas y 8.083 de las republicanas. Sevilla es la provincia con más asesinatos fascistas (12.509), seguida de Córdoba (9.579), mientras que Almería (375) y Jaén (3.040), fueron las menos afectadas. No obstante, los investigadores subrayaron que la investigación no está completa y esas cifras posiblemente aumenten, especialmente en las provincias de Cádiz, Málaga y Granada, a medida que profundicen las pesquisas.

La investigación sobre este trágico capítulo de la historia española es relativamente reciente -comenzó bien entrada la década de los noventa- y se ha visto impulsada por la «demanda social» a través de las asociaciones de memoria histórica.

Por si fuera poco, la represión franquista ha sido objeto de una «ofensiva revisionista» por parte de algunos historiadores y del sector más reaccionario de la derecha española. Uno de los «tópicos» con los que se intentó restar importancia a esa salvaje represión es que, en los primeros meses de la guerra, los militares y los falangistas se vengaban de los crímenes republicanos. Sin embargo, ese mito queda desmontado tanto por la disparidad en el número de víctimas de ambos bandos como por la extensión temporal de las actividades franquistas de ‘limpieza’ hasta finales de los años cuarenta.

Cobo recordó que los tribunales militares eran hasta hace poco una fuente «vedada» para los historiadores y, como consecuencia, en fecha tan próxima como 2005 el número de asesinados por los sublevados se cifraba en 38.000, muy por debajo de los 50.000 actuales. En cambio, los «caídos por Dios y por la patria» ya habían sido contabilizados y homenajeados por la dictadura.

En ese mismo sentido, Fernando Martínez señaló que los datos de Granada habían sido muy bien recopilados por Rafael Gil Bracero -historiador, presidente de Memoria Histórica y alcalde de Pulianas- en los registros civiles. Matizó que esta fuente hubo de ser rastreada hasta los años setenta, porque muchas familias no inscribieron a sus muertos hasta la llegada de la democracia.

Plan de exterminio

La represión franquista, según Cobo, fue «un auténtico plan de exterminio generalizado contra los opositores al nuevo orden político, concebido para fortalecer la cohesión ideológica, emocional e identitaria de cuantos integraban el ámbito de los vencedores e implementado para aniquilar definitivamente la experiencia de la II República». No obstante, rechazó la idea de que la eliminación franquista del enemigo sea un «genocidio», porque carece del componente étnico que define a este tipo de matanzas masivas.

Sin embargo, la ‘limpieza’ de las huellas de la República no fue un éxito total: en las primeras elecciones democráticas, la mayoría de los andaluces votó a partidos de izquierda, porque en muchas familias se mantuvo durante décadas, pese al miedo y el silencio, la memoria de la guerra. «Muchos hijos preguntaban: ‘¿Qué voto?’. Y sus madres respondían: ‘Lo que hubiera votado tu padre’», recordó Martínez.

El libro, que puede adquirirse en librerías al precio de 10 euros, es fruto de las primeras jornadas celebradas en octubre en Sevilla por el Seminario Permanente de Historia Contemporánea de Andalucía. A lo largo de este año se publicarán otros dos volúmenes en la colección Cuadernos de Andalucía en la Historia Contemporánea, que coordina Salvador Cruz Artacho. A la presentación acudieron también la directora-gerente de la Fundación Pública Centro de Estudios Andaluces, Carmen Mejías, y el jefe del área de investigación, Eduardo González de Molina.

http://www.ideal.es/granada/v/20120418/cultura/franquismo-mato-granadinos-represalio-20120418.html