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Neus, la última superviviente española de un campo nazi

20 Minutos, 30.03.2012 | 1 abril 2012

La novela ‘Cenizas en el cielo’, escrita por Carme Martí, se inspira en su vida


Colaboró con la Resistencia e hizo de enlace hasta que los nazis la detuvieron.
“Las mujeres fueron doblemente olvidadas, como españolas y como mujeres”.

Neus Català, que este año cumplirá 97 años y que estuvo encerrada en el campo de concentración nazi de Ravensbrück, donde murieron 92.000 mujeres, reivindica el papel de las mujeres deportadas y del exilio, “a menudo olvidado”, lamenta.

En una pausa de su vida “aburrida” desde que voluntariamente decidió hace un año vivir en el geriátrico de su pueblo natal, Els Guiamets, Neus Català presentó esta semana el libro Cenizas en el cielo (Roca Editorial/Ara Llibres), una novela biográfica inspirada en su vida.

Los hombres no habrían podido hacer nada sin sus mujeresRecuerda vivamente Català el año en que la escritora Montserrat Roig fue a verla en París cuando preparaba Els catalans als camps nazis (1977).

“Los propios deportados decían que no había habido mujeres deportadas, cuando llegamos a identificar a centenares”, recuerda indignada y añade: “las mujeres fueron doblemente olvidadas, como españolas y como mujeres”.

Considera Català que “es innegable que los hombres no habrían podido hacer nada sin el apoyo de sus mujeres, de sus madres o de sus hijas”, y de ese esfuerzo por hacer visibles a las mujeres nació su anterior libro De la resistencia y la deportación: 150 testimonios de mujeres españolas.

Detenida por los nazis en 1943

Diplomada en enfermería en 1937, Català se trasladó en el inicio de la Guerra Civil española a Barcelona, y al final de la contienda cruzó la frontera con 180 niños huérfanos, de la Colònia Negrín de Premià de Dalt, que estaban a su cargo.

Cruzó la frontera con 180 niños huérfanosJunto con su marido colaboró con la Resistencia francesa e hizo de enlace hasta que fue detenida por los nazis en 1943.

Encerrada y maltratada en Limoges, en 1944 fue deportada a Ravensbrück y luego al campo de Holleischen (Checoslovaquia), donde trabajó en la industria del armamento.

“Es difícil describir lo que una siente cuando entras en el campo. Fue tétrico y cada vez que voy -hacen un peregrinaje cada cinco años- me dicen que cambio de color”.

Testimonio femenino del exilio

La vida no es como antes, pero se debe continuar luchando, sin que eso quiera decir pegar tirosSin ánimo de protagonismo, insiste en que la novela sirve para reivindicar el papel de las mujeres, que fueron muy importantes para el trabajo de los hombres en la resistencia.

Ella misma hizo de enlace entre cinco grupos y llevaba los mensajes escondidos en el tupé, el “peinado arribaespaña” que estaba de moda en la época.

El peor momento, asegura, vino cuando el campo de concentración fue liberado: “Fue una gran decepción, haber sufrido el exilio, haber sobrevivido al campo y saber que en España todavía estaba Franco; era un escarnio y no lo he digerido nunca, y no se lo perdonaré nunca a los dirigentes políticos de entonces”.

El origen de la novela

La autora de la novela, Carme Martí, que trabaja en el Museo de la Vida Rural, conoció a Neus Català cuando preparaba un libro de crónicas rurales y tras una primera entrevista en la que la veterana activista explicaba su vida en el campo, y la de sus padres, en una segunda entrevista le habló de su lucha.

“Ver una fotografía de Neus vestida con el traje a rayas de los presos del campo después de haber sido liberada me llevó a decidir escribir la novela, con el objetivo de llevar su testimonio de lucha a las nuevas generaciones”, ha comentado Carme Martí.

Los deportados no han podido explicar lo que sintieron, pero con la novela sí se puede explicar lo que vivieronEl proceso de escritura de la novela siguió la misma pauta: “ella me explicaba cosas, yo escribía, venía a verla y le leía y ella siempre me decía que se sentía identificada con los diálogos”, indica la autora, quien se inventó algunos de estos diálogos en base a los hechos narrados por Català, pero no recurrió a la ficción.

“Los deportados no han podido explicar lo que sintieron, pero con la novela sí se puede explicar lo que vieron, hicieron y vivieron”, argumenta Martí.

Català, que ha sido incansable a lo largo de su vida en la difusión de las ideas de libertad y en recordar el holocausto, no oculta sus temores por la posible desaparición del memorial de Ravensbrück: “De los 22 barracones que había, en los que se hacinaban casi 300 mujeres en cada uno, sólo queda uno”.

La antigua dirigente del PSUC piensa que “se debe explicar la Historia, porque la vida no es como antes, pero se debe continuar luchando, sin que eso quiera decir pegar tiros”.

http://www.20minutos.es/noticia/1357123/0/neus/superviviente-espanola/campo-nazi/