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Ana Messuti, la justicia y los crímenes del franquismo

Bejar.biz, 28/04/2012 | 31 julio 2012

Entrevista a la abogada de la “Causa argentina”

Ana Messuti, abogada argentina, ex profesora de la Universidad de Buenos Aires, doctora por la Universidad de Salamanca y autora de varios libros y artículos sobre filosofía penal, ha apoyado la iniciativa de la Sociedad de Debate de realizar la conferencia La memoria histórica y el viaje a la justicia: la querella argentina por las víctimas de la represión franquista, que será celebrada en el Salón de Grados de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca el próximo viernes 4 de mayo a las 8:00 pm.
Se conoce, aunque tal vez no tanto como mereciera, que dos años atrás la justicia Argentina presentó una querella para que se investigaran los crímenes del franquismo. ¿Cuál ha sido su papel en esto?

Concretamente la querella se presentó el 14 de abril de 2010. No era un día cualquiera sino escogido para conmemorar de esa forma un nuevo aniversario de la República española. Ya un año antes de esa fecha un grupo de abogados argentinos pensábamos en la posibilidad de llevar adelante en la Argentina una causa similar a la que se había sustanciado en España con respecto a genocidas argentinos y a Pinochet. El detonante fue la publicación del libro de Darío Rivas que narraba la historia de su padre, alcalde republicano de Lugo, fusilado por los sublevados franquistas. Coincidieron el interés de Darío en presentarse ante la justicia argentina y nuestro proyecto. Con respecto concretamente a mi participación, influyó también el hecho de que estuviese en ese período preparando mi tesis doctoral en Salamanca, tan cerca del Archivo de la Guerra Civil.

¿Qué jurisdicción tienen los tribunales argentinos para llevar adelante ese proceso? ¿Cuál ha sido la actitud del Gobierno y la justicia españoles hacia la querella contra crímenes de lesa humanidad presentada ante la justicia argentina por organizaciones argentinas y españolas, así como por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel?

Son dos preguntas:
1) los tribunales argentinos actúan en ejercicio de la jurisdicción universal, así como actuó en su día la Audiencia Nacional española en las causas que he mencionado, y que es la jurisdicción prevista en la normativa internacional para los crímenes contra la humanidad y el genocidio.

2) La actitud del Gobierno debía expresarse en la actitud de la justicia española, dado que se trataba de una relación en el ámbito judicial. Se ha dado respuesta con bastante dilación a los exhortos enviados por la jueza argentina. Una de las respuestas nos sorprendió particularmente, porque decía que en España ya se estaban investigando esos crímenes, e incluso hacía referencia a los autos del juez Garzón, cuando era de conocimiento público que las actuaciones de la Audiencia habían sido suspendidas.

¿Piensa que por parte del Gobierno de España existe, o no, un interés nacional por juzgar y condenar a los responsables de los crímenes de la dictadura, como lo tuvo Israel por el Holocausto contra el pueblo judío por el nazismo? ¿Cuáles son los matices que diferencian ambas actitudes ante hechos de similar naturaleza?

Creo que puedo responder a ambas preguntas comenzando con la respuesta de la segunda: no hay matices que diferencien las actitudes, hay enormes diferencias entre ellas, incluso se podría decir que son actitudes completamente opuestas.

¿Qué relación mantiene el juez Baltasar Garzón con el tribunal argentino que lleva el caso? ¿De alguna manera piensa que Argentina está llevando a cabo una acción de justicia en la que España no se encuentra demasiado interesada?

El juez Baltasar Garzón no mantiene ninguna “relación” con el tribunal argentino. No obstante ha dicho, en un escrito que ha enviado y que fue leído el 14 de abril pasado en un acto que tuvo lugar junto a la tapia de los fusilamientos en el cementerio de la Almudena, en Madrid, que la causa argentina era un “faro de esperanza”. Creo que esas palabras son suficientemente elocuentes.
La respuesta a la segunda pregunta es clara: sí pienso eso.

¿Existe algún cálculo del número de crímenes y otras graves violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar durante la dictadura de Franco? ¿Conviven con la democracia española, como si nada hubiera pasado, personas que puedan ser imputadas por crímenes de lesa humanidad?

Suele hablarse de números aproximados; no olvidemos que una de las formas de eliminación ha sido la de los “paseos”, que terminaban con el asesinato del “paseado” y su abandono en cualquier cuneta, en cualquier sitio, que los familiares ignoraban, lo que constituye el hecho en un crimen de desaparición forzada. Pero de los datos que nos ofrecen los historiadores, las constancias de fusilamientos, las muertes producidas en las prisiones, etc., se deduce que el número de víctimas directas supera las 100.000. (Las víctimas indirectas son los huérfanos, las viudas y viudos, los padres. Pero tampoco hay que olvidar a los niños sustraídos a las familias republicanas, despojados de su identidad: ellos también han sido víctimas, y aún no se han contabilizado.)
Con respecto a la segunda pregunta, si se refiere a los crímenes perpetrados en España, no podemos saberlo, dado que dichos crímenes aún no se han investigado, pero es muy probable que la respuesta sea afirmativa.

¿Estima que en España podría existir una corriente de pensamiento, motivada por una falta memoria histórica, o por otras razones derivadas de la política, que de cierta forma haya otorgado el perdón a los autores intelectuales y materiales del genocidio franquista? ¿Cree que a la mayor parte de los ciudadanos de este país no les ofende en absoluto saber o sospechar que el señor que está delante para cobrar su pensión en el banco haya sido un asesino de españoles?

Respecto de la primera pregunta: creo que sí. Respecto de la segunda, espero que no sea a la mayoría de los ciudadanos a quienes se les pueda atribuir esa actitud.

¿Podría decirnos cuántos casos ha logrado documentar el tribunal y cómo ha logrado hacerlo sin que esa indagación sea promovida por el propio país de las víctimas?

Ya se han incorporado a la querella inicial más de una decena de personas. El obstáculo de que no sea promovida por el país de las víctimas ha sido superado por las víctimas mismas, dado que en estos casos han obtenido por sí solas y con la colaboración de las Asociaciones de la Memoria las pruebas necesarias.
Vale la pena mencionar que en este momento se encuentran en Buenos Aires miembros de La Comuna, una asociación de ex presos de la represión franquista, que han ido a testimoniar ante la Jueza y han presentado los casos de unas 50 personas que han pasado por esa experiencia: torturas y cárcel.

¿Qué señalaría como uno de los objetivos o logros de la causa argentina?

Señalaría que para muchas víctimas es la primera vez que tienen la oportunidad de ser oídas en un tribunal de justicia, y ello es muy importante. La metáfora de San Agustín sobre la memoria dice que la memoria es un vasto palacio que recorre sin cesar… pero cuando se rememoran los crímenes que recuerda la memoria histórica, es imperioso trasladar esos recuerdos del palacio de la memoria individual al palacio de la justicia, para no quedar sofocado.

Por último, también en su opinión como jurista, ¿Ha pensado por un momento que los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura son una factura pendiente del actual Jefe de Estado y un tema cuya omisión enturbia más aún la forma en que la monarquía fuera restaurada tras la muerte de Francisco Franco?

Evidentemente . La transición no ha sido un cambio radical, ha tenido mucho de “transigir” y mucho menos de “transitar”.

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