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Julián Brasero González, In memoriam

Emilio Sales Almazán, 18 deJulio de 2012 | 19 julio 2012

Hoy es un día muy triste para la gente decente, para la gente que cree en la igualdad, en la justicia

 

JULIAN BRASERO GONZÁLEZ, IN MEMORIAM

Que ironías nos da la vida. Hoy 18 de julio de 2012 se cumplen 76 años de la página más ignominiosa de la historia reciente de nuestro país, aquella acción que nos devolvió a la prehistoria y que aún hoy sigue siendo el lastre para que España sea una nación equiparable a las llamadas democracias occidentales.

No voy a entrar en un análisis pormenorizado de esta parte de nuestra histeria ya que no es el momento, pero si quiero decir que hay coincidencias muy crueles. Y es que hoy ha fallecido en Toledo una persona que ha macado nuestra trayectoria vital, nuestra forma de entender la POLÍTICA así, con mayúsculas, en el sentido del servicio al pueblo y no en la vergonzosa actividad que algunos han conseguido convertir el mayor ejemplo de función que se puede tener en la vida.

Por ello es significativo que ese 18 de julio de 1936 el asesino de El Pardo insufló eso de “nada de política” y así esta sociedad que se ha convertido en sumisa y pasiva asume como suya el lema de “todos son iguales” y convierte la política como un mal que habría que erradicar. Craso error, la política es necesaria para que los trabajadores podamos luchar contra el sistema que nos aplasta, eso sí, otra clase de política. Como me temía me he lanzado y no hablo de la persona, del CAMARADA, del COMPAÑERO, que luchó contra los que pretendieron (quizás lo han conseguido) reducir al silencio y a la destitución a lo mejor que tiene este país.

Hoy (que ironía) ha fallecido JULIÁN BRASERO GONZÁLEZ, veterano militante COMUNISTA, luchador infatigable contra el engaño al que estamos sometidos, una persona honesta y que ha dejado huella por su trayectoria. No se dejó amilanar con los cantos de sirena de la casa común (mejor llamarlo pesebre común) donde algunos querían llevarnos. A ese lugar, quizás un agujero negro, en el que es mejor dejar pasar las cosas y ver de gestionar la miseria. Hoy, más que nunca, debemos de tener claro que no hay matices ni caminos intermedios (y mira que estoy hablando de un hombre de diálogo y que siempre dio muestras de saber negociar).

Querido CAMARADA, mis lágrimas y las de mucha gente que te conoció serán el sustrato para seguir adelante. Hoy es un día muy triste para la gente decente, para la gente que cree en la igualdad, en la justicia, pero tu ejemplo nos debe ser la herramienta que consiga (yo en esto soy bastante más radical y si no se consigue por las buenas quizás sea el momento de plantearse otro tipo de acción) un mundo justo y libre.

HASTA SIEMPRE CAMARADA.

 

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento.

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irán a cada lado

disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.