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Memoria histórica y justicia de Andalucía: Los asesinatos del gran maestre de la masonería y del pastor furtivo de Doñana

El Plural, 26/agosto/2012 | 27 agosto 2012

Investigación sobre los crímenes del franquismo. Los hechos que estudia la jueza María Servini de Cubría

 

A. DEL CAMPO |

Seis miembros de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía se sumaron en junio a la querella presentada en Argentina, contra la impunidad de los crímenes franquistas en nombre de ocho víctimas: “Ante notario, corroboramos el interés de sumarnos a la querella como víctimas directas y como familiares de los crímenes cometidos por la dictadura franquista y sus integrantes durante más de cuarenta años. –Han manifestado los representantes de la Asociación a EL PLURAL.COM-. Es la única vía que nos ha dejado el Tribunal Supremo y el resto de tribunales españoles, en el deseo de buscar justicia para las víctimas y sus familias”. Entre los casos que presentan figuran los estremecedores asesinatos del gran maestre de la masonería onubense y del pastor furtivo de Doñana.

“Después de lo ocurrido con el juez Garzón en España y el desprecio de algunos tribunales a nuestras demandas, la única vía de justicia, ha sido buscar la aplicación de la jurisdicción universal, indudablemente fuera de España, donde los tribunales miren la causa sin la contaminación ideológica de muchos de los tribunales españoles,” explican Concha Morón Hernández y Rafael López Fernández pertenecientes a esta asociación que preside Rafael. Ellos han narrado para EL PLURAL.COM el caso de algunos de sus familiares que darán a conocer a la jueza María Sirvina de Cubría.

Gran maestre de la masonería onubense

Uno de estos casos es el de Alfonso Morón de la Corte, abuelo de Concha, que lo relata así: “Tras la ocupación de Huelva por los golpistas el 29 de julio de 1936 y por orden del gobernador militar de Huelva Gregorio Haro Lumbreras, se efectúa la primera redada de masones el 29 de septiembre. Uno de ellos, el que es considerado “el gran maestre de la masonería onubense” Alfonso Morón de la Corte, mi abuelo, fue asesinado al día siguiente en las tapias del cementerio de Huelva tras haber sido torturado para intentar obtener más nombres”.

Amigo de Diego Martínez Barrio

Periodista y escritor, trabajó como oficial mayor de Intervención del Ayuntamiento de Huelva durante casi 25 años. Fue miembro del Partido Republicano Radical y en 1934, de la Unión Republicana fundada por su amigo Diego Martínez Barrio, más tarde presidente de la República en el exilio. Llegó a ser presidente provincial de la Liga de los Derechos del Hombre y cabeza visible de la Unión Republicana en Huelva, en las elecciones de febrero de 1936, que ganaría el Frente Popular.

Detenido y asesinado

Alfonso Morón Ingresó en la masonería onubense en1917, alos 37 años. “Mi abuelo –relata Concha- perteneció al Grande Oriente Español y fue nombrado en Huelva delegado del Gran Maestre, con el grado 30, en 1925. Su nombre simbólico fue el de Saint Just, en homenaje al revolucionario jacobino francés, lo que ilustra sus ideas en defensa del progreso y de los socialmente más desfavorecidos”. El 29 de septiembre del 36, detuvieron a Alfonso Morón, saquearon su casa y destruyeron sus libros y documentos. Un día después fue asesinado y enterrado en la fosa común del cementerio municipal.

Isidro, pastor y furtivo en Doñana

El caso de Isidro Fernández Cordero, el abuelo de Rafael López Fernández, reúne los ingredientes de una historia de la España más profunda. Nacido en Pola de Siena (León) en 1895, de niño marchó con su padre a la aldea onubense de El Rocío junto al coto de Doñana, a cuidar ganado. Allí se casó y tuvo hijos. De la caza furtiva aportaba alimentos a su familia. En la choza, según el relato de su nieto, tenían una bandera republicana y una foto de Carlos Marx. “En casa hablaban con los vecinos de política y desde allí realizaron una pequeña manifestación de apoyo a la República. Isidro sabía leer y escribir y por ello le nombraron secretario general de las izquierdas en la zona”.

Mal visto por los falangistas

Pero Isidro no estaba bien visto por el guarda del coto ni por los falangistas de la zona y su familia tenía miedo cuando se inició el Movimiento, “su conciencia estaba tranquila, dice su nieto, y no mostraba preocupación”. Cuándo las tropas entraron en Almonte, sobre el 25 de julio, la presión aumentó. Isidro marchó a la marisma a recoger el ganado y al volver a casa supo que la guardia civil ordenaba su presencia en el Ayuntamiento. Su esposa le rogó que no acudiera pensando que los falangistas iban a por él. Isidro le quitó importancia convencido de que se trataba de algo relacionado con el “furtiveo” y con las ganas que le tenía el guarda del coto.

Las protestas del guarda

“Se presentó y le metieron en una celda de unos dieciséis metros cuadrados con otras 21 personas. Le preguntaron: “¿Has defendido la República? ¿Has militado en algún partido revolucionario? ¿Desde cuando eres furtivo? ¿Cómo haces para que Manuel (el guarda) no se entere ni por donde andas en Doñana a pesar de su experiencia? ¿Quién organizó la manifestación en El Rocío?” No contestó a nada. Le pusieron en libertad a los tres días y supo que el guarda del coto protestaba por su liberación”, cuenta Rafael López.

Una peseta de Falange

Poco después, le encarcelaron de nuevo y una madrugada le subieron a un camión. “Mi abuela contaba que en la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser fusilados aquella noche y se pedían voluntarios. Siempre había alguien que se ofrecía. Antes de los fusilamientos, daban un bocadillo y un litro de vino. Después les pagaban el jornal, una peseta, que cobraban directamente en el cuartel de Falange”.

La muerte y el vestido verde

A Isidro y sus compañeros les bajaron en los pinares de Hinojos. Allí los mataron. Era el 4 de septiembre de 1936 y todos acabaron en una fosa común. No saben donde está su cuerpo. Explica su nieto: “Después de las investigaciones realizadas conocemos todas las circunstancias del asesinato de mi abuelo Isidro: el nombre de los falangistas que llegaron a casa de mi abuela, del guarda del coto que lo persiguió y lo denunció, de la persona que asesinó a mi abuelo, de los que formaron el pelotón…” Concluye el nieto de Isidro: “ A la mujer del asesino de mi abuelo, mi abuela le cosió un vestido verde y ella comentó: -¡Ah! Si Mariquita supiera que mi marido ha matado al suyo…”

http://www.elplural.com/2012/08/26/memoria-historica-y-justicia-de-andalucia-los-asesinatos-del-gran-maestre-de-la-masoneria-y-del-pastor-furtivo-de-donana/