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“Memoria, Verdad, Justicia”

Infonews, 08.08.2012 | 8 agosto 2012

Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, esas mujeres seguras de sí mismas y su misión, siguen con su incansable trabajo, para bien de todos los argentinos

 

Detrás de todo el ruido, detrás de toda la lluvia de comentarios y acontecimientos políticos, sociales, de críticas o elogios, de apoyos o desprecios, detrás de toda la maraña penosa de quienes aún acusan a la memoria, en pleno 2012, de ser una “revancha” o una “venganza” ideológica del poder.

Esas mujeres grandes que son las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, esas mujeres seguras de sí mismas y su misión, siguen con su incansable trabajo, para bien de todos los argentinos, que le da sentido a nuestra democracia, un trabajo que iniciaron en soledad, en plena dictadura, cuando nadie, o muy pocos, confiaban en ellas y que siguen hoy, buscando a decenas de jóvenes secuestrados que viven o sobreviven con una identidad robada.

A esos jóvenes gran parte de la sociedad todavía les da la espalda. No los reconoce. No se informa su desaparición o su restitución. Por eso las Abuelas y Madres continúan su trabajo de generar conciencia. Recuperar la identidad. Recuperar la palabra. Recuperar la vida, recuperar el derecho. Eso es lo que hacen las Abuelas. Recuperar a Pablo Miranda de la apropiación es recuperar también un pedazo de la historia, un pedazo de un pasado que fue silenciado. Negado. Y que todavía se oculta.

Las Abuelas de Plaza de Mayo acaban de anunciar la restitución de un nuevo nieto robado, el número 106. La lucha de las Abuelas es la lucha por la dignidad de la memoria y la identidad de la vida. La dignidad es la palabra y el nombre robado que vuelve, aunque sea tarde, a cobrar su lugar, su historia. Pablo Javier Gaona Miranda nació en abril de 1978 y fue secuestrado apenas un mes después. Pablo fue robado de los brazos de sus padres con apenas un mes de vida. No muy distinto del destino de Guido Carlotto, nieto de Estela, que aún vive desaparecido. Los padres de Pablo Miranda fueron desaparecidos y asesinados por la dictadura militar y él pasó su vida entera en manos de un apropiador cómplice del suplicio y la mentira que muchos llaman “verdad”. Pablo vivió con padres adoptivos (él creía que eran padres adoptivos) que no le contaron que fueron cómplices –que sabían– la desaparición de sus verdaderos papás. Cada nueva restitución es un paso adelante y certero de la democracia, cada nueva restitución es un golpe a los que impugnan el valor de la memoria. A los que dicen que terminar con la impunidad y devolverle a los nietos robados su identidad mancillada y negada es “sembrar el odio”. A los que dicen que la justicia pública es un “intento de división de los argentinos”. Terminar con la impunidad no es sembrar el odio. Es terminar con la impunidad. Terminar con la impunidad no es “dividir a los argentinos”. Es terminar con la impunidad. Cada nueva restitución es una respuesta a los que dicen que no hay que mirar para atrás. Que no hay que volver al pasado. Cada restitución es un aprendizaje ético y político. Pablo Javier Gaona Miranda es una muestra viva de que sí hay que mirar para atrás, porque ese atrás, ese pasado, es también el futuro y el presente. Las Abuelas tienen razón cuando nos dicen que la única manera de avanzar con la democracia es terminando con la impunidad. La única manera de superar el pasado siniestro es conociendo y sabiendo qué pasó. Y qué sigue pasando. Cada restitución es un golpe para los que defienden aun hoy, el olvido. Los que defienden la impunidad y el silencio y dicen que la justicia, que por fin llegó al país, que por fin llegó a la vida de Pablo Miranda, (porque su vida no es el pasado) es una revancha trivial. Desmerecer la restitución de Pablo es banalizar a la democracia. No informar la noticia de su restitución es una muestra más de poco apego a la democracia y a los valores de la democracia. La restitución de los nietos robados durante el Proceso es una prioridad, casi una urgencia, de la sociedad democrática. Muchos se obstinan en seguir tomando partido por el apropiador y no por el hijo restituido. Desmerecer la restitución es no reconocer el incansable y dignificante trabajo de esas mujeres, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Como dijo Estela Carlotto, “Pablo se liberó de la mentira” que muchos aun defienden en nombre de la unidad o la falsa reconciliación. La única unidad posible, como demuestra la historia de Pablo Miranda, es la verdad. La única reconciliación posible en democracia es la reconciliación que tiene por base la verdad. No la mentira. El Estado no puede elegir ni dejar elegir la mentira. El hombre tampoco. Todavía hay 400 nietos que esperan su verdad. Su historia. Su vida.

Muchos siguen sosteniendo que los hijos robados (los escudos humanos, como dijo Videla) con una identidad falsa, hijos de “parturientas” que viven en la mentira y la soledad, “tienen derecho a elegir” saber o no saber la verdad. Muchos pensamos diferente, pensamos que la opción, para la democracia, es una sola: la verdad. Pensamos que a esos jóvenes no se les puede seguir robando el presente como ya se les robó el pasado. Muchos llaman a esto uso “ideológico”, “venganza” de los Derechos Humanos. Nosotros le llamamos a esto democracia.

Acuerdo en la provincia
La Jefatura de Gabinete de la provincia de Buenos Aires facilitará a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo el acceso a la consulta de partidas de nacimiento y defunciones que se encuentran en el Registro de las Personas, informó el titular de esa cartera, Alberto Pérez.

Se trata de un acuerdo suscripto entre el subsecretario de Gabinete, Juan Pablo Álvarez Echagüe, y la titular de la Asociación, Estela de Carlotto, que permitará a Abuelas revisar los libros de actas a través de personas debidamente autorizadas.

El Registro provincial de las Personas entregará copias certificadas de actas de nacimiento o de defunción de los libros que se encuentran en las 490 delegaciones del organismo o en su sede central de la ciudad de La Plata.

“Ponemos a disposición el Registro provincial de las Personas para lo que requiera Abuelas en la causa noble y justa que defienden y sostienen desde hace tantos años en nuestro país”, puntualizó Álvarez Echague.

En tanto, Estela de Carlotto agradeció la colaboración de la provincia “porque acceder a información sobre las partidas de nacimiento o defunciones de los niños nacidos durante la dictadura puede contribuir al encuentro de nuestros nietos”.

http://www.infonews.com/2012/08/08/politica-33211-memoria-verdad-justicia.php