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Los casos que verá en la querella por la represión franquista la juez argentina María Servini de Cubría

El Plural, 09-09-2012 | 10 septiembre 2012

“En Valencia los asesinatos comenzaron de forma fría, metódica y sangrienta como parte de un plan de exterminio”

 

A. DEL CAMPO |

“La represión franquista en Valencia se produjo una vez concluida la contienda. Valencia fue ocupada por las tropas franquistas el 29 de marzo e inmediatamente, el 2 de abril, tuvo lugar el primer juicio sumarísimo que concluyó con el fusilamiento de 22 personas. A partir de ahí, la maquinaria funciona hasta noviembre de 1956 cuando se fusila a Doroteo Ibáñez, el ultimo guerrillero, cuyo cuerpo aún no ha aparecido. Se le ejecuta en el lugar exponente de todos estos asesinatos, en el paredón y fosas comunes del cementerio de Paterna. Fue una venganza fría, metódica y sangrienta que formaba parte del plan preconcebido de extender el terror en la población y exterminar a quienes pensaran de otra manera siguiendo las directrices reservadas del general Mola”. Matías Alonso, coordinador del Grupo de la Memoria Histórica de Valencia resume así para ELPLURAL.COM la denuncia que han presentado en la causa argentina por las víctimas del franquismo.

“Valencia es una zona importante para que la jueza argentina pueda ver lo que se hacia en sitios donde hubo enfrentamientos se disfraza como represalias y lo que pasó en otros sitios donde no hubo enfrentamientos pero donde las represalias fueron especialmente feroces”. El Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia (GRMHV) se ha personado en la querella que instruye la jueza argentina María Servini de Cubría como denunciante de la represión franquista en España. Para Matías Alonso, coordinador del grupo resalta además en la denuncia que “Los familiares se encuentran completamente solos sin la tutela que ni el Gobierno ni el Estado les debían prestar”.

Ley de fugas para nueve guerrilleros

Uno de los casos que presentan es el de nueve guerrilleros asesinados y desaparecidos. Lo explican así: “Como consecuencia de una “caída” de militantes antifranquistas en Valencia, tras una sucesión de detenciones, nueve personas son interrogadas en Teruel; tras los “trámites” se ordena su traslado a Valencia, pero por el camino la comitiva se desvía abandonando la carretera Teruel-Valencia y en un paraje rural de la vía a Segart se les aplica la “Ley de Fugas” por la Guardia Civil. Los nueve cadáveres fueron enterrados en el cementerio más cercano, el de Albalat dels Tarongers, donde permanecen en una fosa común extrajudicial desde el 15 de marzo de 1947, día de su asesinato”.

Recuperaron los cuerpos

Sus familias nunca fueron informadas de lo que se hizo con ellos; al fin sus restos hasta que fueron localizados gracias a “La Gavilla Verde”, entidad memorialista dedicada a la investigación y divulgación de la memoria guerrillera de esta zona de España. Con la colaboración del GRMHV y el grupo PALEOLAB se logró culminar con éxito la exhumación de los restos de aquellos nueve guerrilleros y entregarlos a las familias que los reclamaron para darles sepultura digna junto a sus esposas en distintas localidades.

Cómicos ambulantes

Esta fosa arroja además un dato especial: dos de las víctimas eran padre e hijo, Antonio Delgado Viadera (38 años) y Antonio Delgado Mir (17 años). Ambos eran miembros de una larga familia de actores ambulantes, y son el primer vestigio de implicación de miembros de esta profesión en la guerrilla antifranquista. Incluso se da la circunstancia de que los vecinos que les enterraron les reconocieron debido a que una de sus últimas actuaciones fue precisamente en Albalat. Junto a los dos actores fueron ejecutadas las siguientes personas, acusadas de pertenencia a la guerrilla y de actividades antifranquistas: Ernesto Marco Escart, Fernando Durango Palacios, Francisco Dolz Escriche, José Bertolín Cubero, José Martínez Belmonte, José Martínez Ribera, Pedro Navarrete García.

Teófilo Alcorisa, el padre del perseguido

“También en 1947, la Guardia Civil buscaba a Pedro Alcorisa Peinado, guerrillero antifranquista, por la zona de Santa Cruz de Moya (Cuenca), en plena sierra. Como no pudieron apresarlo detuvieron a su padre, Teófilo Alcorisa, de 51 años y sin idea ni actividad política alguna, al que condujeron a un lugar desconocido para la familia, que nunca supo su paradero. Desde Santa Cruz igual pudieron llevarlo a Cuenca, que a Teruel o a Valencia.

Asfixia por suspensión

“Años después, un guardia civil dijo a la viuda que no buscara más puesto que Teófilo “se había ahorcado en la celda con los cordones de los zapatos”, algo imposible ya que en aquel tiempo el campesino que tenía zapatos no los usaba para irse al campo, y a Teófilo lo detuvieron cuando estaba podando una viña. Con el tiempo, la misma entidad, La Gavilla Verde, averiguó que fue asesinado a los dos días de su detención en el cuartel de Arrancapinos, de Valencia”. Matías Alonso logró encontrar en los libros de registro del cementerio el nombre de Teófilo Alcorisa, enterrado el 24 de abril de 1947 en el antiguo cementerio civil, “Estaba perfectamente localizado por la fila 3, letra F, siendo el primero en dicha fosa, y figuraba como fallecido de “asfixia por suspensión”.

En Paterna fusilaron a 2.238 personas

En su escrito a la jueza, la entidad subraya: “Denunciamos el abandono de un lugar de la memoria de primer orden como es el llamado “Paredón de España” o “El Terrer”, los restos de una antigua galería de tiro militar donde se ejecutó a más personas en la postguerra alcanzando casi la cifra de los fusilamientos de las tapias del Cementerio del Este en Madrid, que lo supera en unas decenas de personas. Los familiares fueron capaces de cuidar las fosas e ir edificando poco a poco verdaderos testimonios de su contenido, de forma que hoy son visibles largas listas de nombres en lápidas y pequeños monumentos donde figuran los presos asesinados en las distintas “sacas”. Es un lugar único por el testimonio que encierra y la historia viva de miles de ciudadanos que fueron capaces de reunirse en pleno franquismo año tras año en honor y recuerdo de sus ancestros asesinados y sus valores. Las inscripciones delatan la continuidad en la labor asesina a lo largo de décadas, algo que no es fácil encontrar en otras partes de España”

Garzón, fugaz esperanza

Explica Matías Alonso que tras un breve paréntesis en que el Gobierno apoyó económicamente las actividades relacionadas con la memoria histórica, “todo parece volver a la situación anterior a la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al Gobierno de España. Los casos que restan son también ejemplos de obstruccionismo por parte de alcaldes que retrasan hasta que pueden los procedimientos, conscientes de que las ayudas económicas tienen un plazo. Saben que sin esas ayudas los ancianos reclamantes no tiene más remedio que renunciar. La fugaz esperanza que supuso la iniciativa del juez Garzón fue rápidamente truncada por la cúpula judicial, que esgrime ahora la Ley de Amnistía y la propia Ley de la Memoria falazmente para frenar las investigaciones”.

http://www.elplural.com/2012/09/09/%E2%80%9Cen-la-comunidad-valenciana-los-asesinatos-comenzaron-tras-la-guerra-de-forma-fria-metodica-y-sangrienta-como-parte-de-un-plan-de-exterminio%E2%80%9D/