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La derecha española vuelve a enseñar los dientes

Iñaki Ansagasti. Deia, | 21 octubre 2012

A nuestro grupo en el Senado se le ocurrió la insensatez de presentar una moción pidiendo al PP que sacara a Franco del Valle de los Caídos

POR IÑAKI ANASAGASTI, * SENADOR DE EAJ/PNV – Domingo, 21 de Octubre de 2012

TENGO una extraña sensación. No sé si es correcta o no, pero noto que la derecha española está más agresiva y desafiante que nunca. Igual es que ahora tiene más medios para presionar y hacerse escuchar. En la Transición, el franquismo hablaba en voz baja y Mayor Oreja llegó a decir que aquella humillación fue muy fuerte. No hubo ruptura, pero la reforma desmontó el tinglado franquista, aunque nos dejó de herencia al rey, a Franco en el Valle de los Caídos y a una nomenclatura franquista sin ser juzgada y con espacios donde no entró la democracia, como la judicatura y cierta prensa.

Sin embargo, hoy tenemos medios como Intereconomía, Es-Radio, La Gaceta, La Razón, Libertad Digital, Cope, ABC, Faes y un ejército de opinadores fachas que dejan a aquella Brunete Mediática a la altura del betún. Y es que su indisoluble unidad de la patria, hecha con esquemas castellanos, se les empieza a ir de las manos. Se dan cuenta de que lo único que pueden pretender es asustar a los periféricos con ruido de sables, envío de jueces y amenazas a empresarios, y tratar de españolizarnos aún más. Con lo que reconocen que aún no estamos suficientemente maduros en esto de la españolización y tienen que meter horas extras. A mí, en su día, me tradujeron el nombre y trataron de enseñarme sus verdades patrias con su Formación del Espíritu Nacional. Para colmo, apuestan por una marca España reconocida internacionalmente, pero hacen el ridículo. Se van a Nueva York, venden sus bondades, visitan el New York Times y a la semana el candidato republicano Mitt Romney, el de ellos, dice en el debate con Obama que “no quiero seguir la senda de España”, mientras el periódico de los judíos norteamericanos informa de que el rey tiene acumulado un patrimonio de casi dos mil millones de euros.

“Uno de cada cuatro españoles quiere eliminar las autonomías”, decía la última encuesta del CIS, mientras el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, durante su discurso en la celebración de la patrona de la Benemérita, aprovechó la soflama para advertir a aquellos que piden la independencia de que “la soberanía reside en el conjunto del pueblo español”. A todo esto, Faes, el grupo artillero ideológico de José María Aznar, abronca al nacionalismo catalán por comportarse como un adolescente por su inmadurez moral y comportamiento pueril y tres autobuses cargados de falangistas se concentran el 12 de octubre en los Jardines de Albia y cantan el Cara al Sol frente a Sabin Etxea.

Son algunos de los ejemplos de un ambiente que día a día va in crescendo. Y es en este contexto donde a nuestro grupo en el Senado se le ocurrió la insensatez de presentar una moción pidiendo al PP que sacara a Franco del Valle de los Caídos aprovechando que el mes que viene se cumplen 37 años de su fallecimiento en la cama, siendo el único no caído que reposa en aquel lugar. Eso sí, no nos metimos en dibujos calificándolo de criminal, sino tan solo lo describimos en su graduación militar y pedimos que en coordinación con su familia y de forma discreta sacaran a la momia de su sitio porque si España, como decía el propio Franco, limita al sur con una vergüenza (Gibraltar), Madrid limita al sur con una vergüenza mayor, el Valle de los Caídos, con Franco dentro.

Antes del debate, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos nos mandó una carta firmada por su presidente, Pablo Linares, recordando que Franco está bajo una losa de mil kilos porque fue el rey Juan Carlos quien dictó la orden de que el dictador fuera sepultado donde está. Previamente me habían puesto pingando porque en un debate yo dije que lo mejor que podían hacer con el monumento, previo el hecho de sacar los restos de los allí enterrados, era volar todo aquello como hizo el coronel Boggey en la película EI Puente sobre el Río Kwai. En Berlín no está Hitler y en Roma no está Mussolini. Ni en Camboya Pol Pot, ni en Santiago de Chile Pinochet, pero en Madrid sigue Franco durmiendo en paz, algo que no dejó hacer a miles de republicanos cuyos restos hoy siguen en paradero desconocido.

Recuerdo lo que nos contaba Xabier Arzalluz tras un encuentro con Anson, en los tiempos de este como director del ABC: “Lo de ETA es como una úlcera, sangra pero se puede vivir con ella”. Venía a decir Anson que mientras ETA existiera y sabiendo que jamás acabaría con el Estado por muchas bombas y asesinatos que perpetraran, no pasaba nada pero que lo peligroso era el nacionalismo vasco institucional sin violencia. Y ese es el tiempo que ha llegado. De ahí el nerviosismo y la agresividad mesetaria, porque hasta la palabra “independencia” ha perdido todo su dramatismo y se conjuga como algo posible.

En la moción del Valle de los Caídos, tras nuestra presentación, les tocó el turno a los Grupos Parlamentarios. Joan Saura, en nombre de la Entesa Catalana para el Progres, hizo una reflexión que me llamó la atención por su claridad. Dijo así: “El otro día, hablando con un diputado verde alemán sobre las familias políticas europeas, en qué se diferenciaban y en qué se asemejaban, constatábamos que la derecha española, el Partido Popular, presenta dos grandes diferencias respecto a la derecha europea. La primera diferencia es el modelo de Estado. La derecha española considera que un Estado federal es un Estado débil, que se rompe, cuando la derecha europea considera que el Estado federal es un Estado fuerte, y pone como ejemplo a Alemania, que es un Estado federal y es el más fuerte. El Partido Popular es la única formación política conservadora de Europa que sigue pensando que un Estado federal es un Estado débil, que se puede romper. La segunda diferencia de la derecha española, del Partido Popular, respecto a la derecha conservadora europea es la memoria histórica. La derecha alemana, la italiana -con el paréntesis de Berlusconi- y la francesa han hecho de la memoria histórica -yo prefiero decir memoria democrática- una política pública importante”.

Joan Saura describía muy bien a la actual derecha española. Si hablas de cosas que no les gusta, estás removiendo el pasado. Si hablas de la crisis, ellos tienen la solución. Si hablas del Guernica, eso solo está reservado para Madrid. Y Alejandro Muñoz Alonso (PP) no desentonó. A ellos no hay que darles clases de democracia pero mantienen en Madrid para su culto la momia de un cruel y sanguinario dictador y a nosotros solo nos gusta remover el pasado. No era eso lo que pensaban las representantes de las familias que seguían el debate en la tribuna de invitados y que siguen buscando, 75 años después, los restos de sus familiares. Después de decirme que no entendía cómo yo reivindicaba el reconocimiento de Kosovo y de ironizar que en la ciudad de Breda iban a pedir el cuadro de La Rendición, como nosotros pedimos el Guernica, nos dijo entre otras cosas las siguientes: “Usted se remonta al pasado y se recrea en las viejas polémicas que han dividido a los españoles y que han causado mucho más sufrimiento y muy pocos beneficios. A mí no me va nada el revanchismo en política… La verdad es, senador Anasagasti, que es de admirar su insistencia y su persistencia. Solo en lo que llevamos de esta X Legislatura, esta cuestión del Valle de los Caídos y de los restos mortales del general Franco se ha tratado en siete ocasiones en ambas Cámaras de las Cortes Generales. Esta es la octava vez, y hoy por hoy me parece un asunto totalmente agotado. Ahora, con un cierto adelanto de más de un mes, se empeña usted en recordarnos una fecha que creo que para muchos españoles carecería de significado, pues seguro que ni se acordaban ya de ella. Senador Anasagasti, los pueblos serios y maduros son los que aceptan su historia tal y como se produjo, con sus páginas brillantes y con sus inevitables páginas negras, sin intentar ganar a posteriori guerras perdidas, aunque tampoco entiendo a los que les encanta conmemorar derrotas”.

Resultado: Nos aplastaron con su votación. Esa es la calidad democrática de la actual legislatura. Para el PP hay que hablar solo de la crisis, cuando ellos han incumplido flagrantemente su programa electoral y cuando a todas horas nosotros hablamos de cómo salir de ella. No hay que remover el pasado, sobre todo, para que no se note demasiado que esta derecha sigue siendo una derecha franquista y no hay que reivindicar ni Kosovo, ni Escocia, porque la soberanía reside en todo el pueblo español.

Lo dicho. La derecha de siempre, pero bastante más agresiva.

http://www.deia.com/2012/10/21/opinion/tribuna-abierta/la-derecha-espanola-vuelve-a-ensenar-los-dientes