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Intervención de la Federación Estatal de Foros por la Memoria en el XVI Congreso del Sindicato de Estudiantes

Federación Estatal de Foros por la Memoria, | 13 noviembre 2012

9 de noviembre, en La Casa Grande de Rivas-Vaciamadrid. Galería fotográfica y texto de la intervención

 

Agradecimientos al Sindicato de Estudiantes por invitar a la Federación Estatal de Foros por la Memoria a participar en esta cita tan importante para vosotros y vosotras, así como para la educación pública.

Y como siempre, para la Federación es un placer volver a Rivas-Vaciamadrid, una ciudad a la que nos une una larga trayectoria de trabajo conjunto en la lucha por la recuperación de la memoria democrática de nuestro país, la última vez con el I Congreso de Víctimas del Franquismo.

Y es un honor participar en este encuentro de representantes de estudiantes y hacerlo, si me lo permitís, como una compañera vuestra. Una compañera de lucha.

Porque el Sindicato de Estudiantes y la Federación Estatal de Foros por la Memoria estamos juntos en muchas luchas imprescindibles, como son la lucha contra el fascismo, por la igualdad y por la justicia social. Si siempre han sido luchas necesarias, en los tiempos que corren podemos decir que aún lo son más.

La Federación Estatal de Foros por la Memoria está formada por personas que trabajamos para poner fin a la impunidad del franquismo. Y al hacerlo, reivindicamos los principios y valores por los que lucharon nuestros compañeros y compañeras antifascistas.

La lucha por la memoria democrática es mucho más que la localización de fosas comunes y la entrega de los restos a sus familiares. Quizás esa sea la parte más conocida del trabajo que llevamos a cabo algunas organizaciones memorialistas, pero es sólo una pequeña parte.

Desde la Federación exigimos al Estado español que cumpla con sus obligaciones – establecidas en tratados internacionales que él mismo ha firmado – de investigar judicialmente los crímenes contra la humanidad cometidos contra los miles de compañeros y compañeras que aún yacen en las cunetas, y de contar la verdad sobre lo sucedido. Y exigimos Verdad, Justicia y Reparación para todos los crímenes del franquismo.

¿Y qué son crímenes del franquismo?

Crímenes del franquismo son los bombardeos contra la población civil durante la guerra, o la persecución en la postguerra, el robo de niños y el trabajo esclavo en el Valle de los Caídos. Lugar en el que, por cierto, siguen enterrados con todos los honores Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera, y junto a ellos los restos de miles de personas que fueron asesinadas por su oposición al régimen franquista y trasladadas allí clandestinamente a partir de la década de los 50 para vender una falsa imagen de reconciliación nacional.

Crímenes del franquismo son también otros sucesos más recientes, como el asesinato por garrote vil del joven anarquista de 26 años Salvador Puig Antich el 2 de marzo de 1974, sólo un año antes de la muerte de Franco. O las detenciones arbitrarias y las torturas en las cárceles durante todo el período franquista y en la Transición. O las últimas cinco ejecuciones por fusilamiento, el 27 de septiembre de 1975. Ejecuciones que, por cierto, fueron muy contestadas cuando ocurrieron, tanto dentro como fuera de España, pero que hoy sin embargo resultan incómodas porque las víctimas eran militantes de ETA y del FRAP, y somos muy pocas las organizaciones que las recordamos y condenamos abiertamente.

Con esto quiero decir que estamos hablando de hechos muy recientes, no de hechos de un pasado lejano como se empeñan en defender algunas personas. Y nuestras reivindicaciones no son extraordinarias: desde la Federación Estatal de Foros por la Memoria pedimos simple y llanamente que se cumpla la ley. Que se haga justicia por los crímenes, y que se procese a los criminales que siguen vivos. Que se sepa la verdad. Y que se repare a las víctimas, que reciban el reconocimiento que merecen por parte de los poderes públicos.

Sin embargo, ninguno de los gobiernos de la democracia ha tenido hasta ahora voluntad política de cumplir con esas obligaciones. Bien al contrario, las medidas legislativas adoptadas en democracia, como la Ley de Memoria, no han hecho sino prolongar el supuesto pacto de silencio y apuntalar el modelo español de impunidad que se fraguó en torno a la Ley de Amnistía.

Esta es, por tanto, una dimensión del trabajo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria.  Es en la Segunda Vertiente donde seguramente podamos encontrar más puntos de convergencia con el Sindicato de Estudiantes.

Nosotras, nosotros, creemos de corazón que es importante recuperar las ideas y los sueños que tenían nuestros compañeros y compañeras que se enfrentaron al franquismo en distintos momentos. Sueños de libertad y justicia social que estaban encarnados en el régimen democrático de la Segunda República.

Sueños, por ejemplo, en el terreno educativo, que fue uno de los aspectos que más trabajó la Segunda República con su vocación de poner fin al analfabetismo y de crear espíritus libres. La Segunda República quiso construir un modelo de escuela pública, mixta, obligatoria, laica y gratuita. Y con ese proyecto en mente, estableció las misiones pedagógicas, aumentó en un 50% el presupuesto educativo, creó 10.000 nuevas escuelas y 7.000 nuevas plazas de maestros y maestras. Como veis, un escenario muy distinto del que tenemos ahora.

Esa Segunda República, ese sueño de formar espíritus libres, se vio truncado por un golpe de estado que desencadenó una cruenta guerra civil a la que siguieron 40 años de dictadura.

Y ese sueño fue destruido por los elementos que hoy en día se están encargando de destruir conquistas sociales conseguidas tras muchos años de lucha.

Las mismos que hoy hacen los recortes. Que son responsables de que haya más de un 50% de paro juvenil, 50.000 profesores menos, muchas menos becas, que suban las tasas universitarias. Los mismos que nos dicen que manifestarse y reivindicar una sociedad más justa es antipatriota. Que nos amenazan con las porras, que nos multan, que buscan cualquier resquicio para limitar nuestro derecho a decir lo que pensamos, lo que sentimos y lo que queremos.

Algunas personas dicen que volvemos a correr delante de los grises. Desde la Federación Estatal de Foros por la Memoria pensamos que nunca hemos dejado de hacerlo. Porque en la transición no se planteó una renovación democrática en las fuerzas de seguridad, como tampoco del poder judicial, ni de las estructuras económicas dominantes. Nadie, nunca, se ha sentado en el banquillo de los acusados para responder por crímenes en el franquismo. La impunidad es absoluta.

El discurso dominante es el de la equidistancia, el de los dos bandos, el de “todos eran iguales”. Es un discurso que ensalza a los verdugos y esconde a las víctimas, como hemos visto recientemente en el Diccionario de la Real Academia de la Historia.

Tampoco en la escuela, en el Instituto o en la Universidad hay otras opciones, y así lo explica el historiador Fernando Hernández Sánchez:

“Episodios fundamentales de la memoria democrática quedan invisibilizados. Poco o nada leerán los estudiantes sobre exilio, maquis, resistencia en Francia, españoles en los campos nazis, cárceles y trabajos forzados, ejecuciones sumarísimas, depuración del magisterio, leyes de excepción y tribunales especiales, clandestinidad, persecución de otras religiones y de la objeción de conciencia, Ley de Peligrosidad Social, censura moral e intelectual, violencia en la transición, temas que deberían ser de obligado conocimiento para la correcta valoración del precio al que se consiguieron las libertades democráticas. Sobre estos auténticos protagonistas de aquella lucha que, si bien no pudieron lograr su objetivo de derribar a la dictadura, sí consiguieron erosionarla, primero, e impedir su perpetuación después, cae en los manuales escolares de nuestro sistema educativo el más impenetrable de los silencios.”

 

Por ello, entre las reivindicaciones de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, y del movimiento memorialista, en el contexto del Derecho de la sociedad a la Verdad están:

           Revisión de los libros de texto para que en ellos se condene el alzamiento militar de 1936 y la dictadura franquista, con el objeto de impulsar una cultura democrática;

            Creación de una política de defensa y proyección pedagógica de lugares relacionados con la guerra civil y la represión franquista que promueva la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC);

            Impulsar desde las instituciones la creación cultural que tenga como objetivo la difusión de la resistencia antifranquista.

Y en esa resistencia antifranquista, no podemos olvidar a los estudiantes y las luchas de los jóvenes universitarios que, en los años sesenta y setenta, se rebelaron y salieron a la calle para exigir el fin de la dictadura y el restablecimiento de la democracia.

Recordando, entre otros, los asesinatos de Enrique Ruano Casanova por repartir propaganda de la resistencia sindical a la dictadura. Le interrogaron y maltrataron durante tres días, le llevaron a su apartamento, le dieron muerte allí mismo y lo lanzaron luego por la ventana.

Y Mari Luz Nájera, que fue estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas durante La Transición y falleció víctima  de un golpe en la cabeza causado por un bote de humo arrojado desde poca distancia por la policía. Mari Luz asistía a una manifestación en protesta por la muerte de otro joven, Arturo Ruiz, estudiante y trabajador, que fue asesinado el día anterior por un comando de extrema derecha durante una manifestación antifranquista.

En el franquismo, la lucha estudiantil hizo posible que el tiempo de silencio se convirtiera en tiempo de protesta. Y ahora, aunque la situación es diferente, volvemos a tener la obligación de defender lo que es justo. Y tenemos que hacerlo pensando en nosotros, pero también en nuestros hijos y nietos, y en su futuro.

Desde la Federación Estatal de Foros por la Memoria creemos por tanto que es fundamental que las reivindicaciones de memoria democrática formen parte de las luchas de los y las estudiantes, como ya ha hemos visto recientemente con la muerte de Fraga en la Universidad Complutense de Madrid, o como seguimos viendo en las manifestaciones por una educación pública de calidad.

Me gustaría terminar con un fragmento del discurso que dio Antonio a las Juventudes Socialistas Unificadas el 1 de mayo de 1937:

Yo os saludo, pues, jóvenes socialistas unificados, con un respeto que no siempre pude sentir por los ancianos de mi tiempo, porque muchos de ellos estaban deshaciendo a España, y vosotros pretendéis hacerla. Desde un punto de vista teórico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jamás. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado romántico, por el influjo, acaso, de una educación demasiado idealista, me falta simpatía por la idea central del marxismo; me resisto a creer que el factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera claridad, que el Socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que es ésa la gran experiencia humana de nuestros días, a que todos de algún modo debemos contribuir. Ella coincide plenamente con vuestra juventud, y es una tarea magnífica, no lo dudéis. De modo que, no sólo por jóvenes verdaderos, sino también por socialistas, yo os saludo con entera cordialidad. Y en cuanto habéis sabido unificaros, que es mucho más que uniros, o juntaros para hacer ruido, contáis con toda mi simpatía y con mi más sincera admiración.

 

Sin más, desearos que tengáis un encuentro muy provechoso para poder afrontar con energía los tiempos en los que estamos y los que vienen. Que falta nos va a hacer. Y garantizar por supuesto que estaremos a vuestro lado en las luchas que merecen la pena, que son las luchas que recordamos y vivimos con la alegría de saber que son justas, como el antifascismo, por la igualdad y por la justicia social.

Porque es en la escuela, en el instituto, en la Universidad, donde se construye la sociedad, donde se forjan los valores. Por eso, es tan importante que el movimiento estudiantil esté vivo y no se rinda.

Salud y República.