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Galicia: memoria histórica de las mujeres con las que el franquismo no pudo

Ana Costoya Viqueira. Feminicidio.net, 18/12/2012 | 23 diciembre 2012

Elvira Varela y Luz Fandiño disfrutan traspasando a las posteriores generaciones sus experiencias


Elvira Varela, de A Coruña, tiene 10 años cuando encarcelan a su madre. La represión y el acoso de las autoridades franquistas marcan toda su infancia y juventud. Luz Fandiño, compostelana, no solo sufre la persecución y coacción en su familia sino también la pobreza, su madre se muere de hambre con solo 37 años. A los 21 años, Luz deja Galicia para emigrar a Argentina“. ¡Ojalá hubiese roto una pierna y no me hubiese marchado! ¡Allí quedó mi juventud amargada!”. En Galicia, entre 1936 y 1939, 77 mujeres fueron asesinadas, 274 represaliadas y son incontables las silenciadas y reprimidas.
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España, Galicia – Con la mirada alegre y llena de historias, Elvira Varela y Luz Fandiño disfrutan traspasando a las posteriores generaciones sus experiencias. Con más de 80 años y una infancia truncada por la Guerra Civil española, confían en que todavía estemos a tiempo de construir nuestra memoria histórica reciente. Elvira y Luz no solo narran un pasado de represión e injusticias sino que enseñan una parte de la historia de las mujeres de Galicia, una historia que solo saliendo a la luz puede impedir su repetición en el futuro.

LA HISTORIA DE ELVIRA BAO: MAESTRA REPUBLICANA

“Mi madre era la presidenta de la Agrupación Republicana Femenina en A Coruña, Elvira Bao. Siempre me decía que ellas eran de una organización de mujeres que iban en contra de la guerra. Las mujeres daban clase a las hijas e hijos de las afiliadas, ten en cuenta que mucha gente no podía costearse la educación. Además, mi madre era maestra en el Sanatorio de Oza. Todo esto, en el 36, con el Movimiento, se lo echaron encima. Fue terrible. Me acuerdo de todo, tenía 10 años y siempre me llevaba. Yo estaba ahí”. Elvirita Varela, hija de Elvira Bao, 86 años después de su nacimiento en A Coruña, sigue viviendo en esta ciudad, su salón está repleto de fotos de la Agrupación Republicana Femenina, galeguistas vinculados a las Irmandades da Fala, a la que pertenecían sus padres, regalos de los hijos, dibujos de la nieta junto a la bandera gallega y la de “Nunca Máis” calcetadas por ella misma. Sus ojos azules, enormes, no olvidan todo lo que han visto y aprendido a lo largo de sus 86 años.

“Mi padre era capitán de la Marina, el más joven de su promoción en España. A los 15 era piloto y a los 17 terminó de capitán”. Bernardino Varela, además, era “un ferviente galeguista” con carnet de afiliado a las Irmandades da Fala, fechado en 1918 “. Se fundaron en el 16, ¡de los primeritos! “. Bernardino y Elvira recorrieron Galicia haciendo obras de teatro en gallego, “fueron los que promocionaron el teatro en gallego de la mano de las Irmandades. También estaba metida Teresa Chao, la hermana de Micaela que estaba casada con Antón Vilar Ponte. Todos formaban parte del cuadro artístico de las Irmandades da Fala”. Hacer teatro en gallego era una acción reivindicativa en sí misma, “aquí en el Teatro Rosalía de Castro era la primera vez que se hacía”.

En la República “se legalizó el aborto controlado, se abrieron centros para mujeres, incluyendo las prostitutas y las madres solteras; se divulgó información sobre el control de natalidad y se instituyó el “matrimonio de hecho”. A pesar de estas importantes conquistas, “la revolución no alteró fundamentalmente los papeles tradicionales [1]. “La República creó ciudadanas y las mujeres se creyeron ciudadanas”, explica Raquel Osborne al equipo de UNED [2].

ELVIRA BAO EN EL VERANO DE 1936

Elvira Bao fue maestra de colonias durante 2 veranos en el Sanatorio de Oza, en A Coruña, en donde los niños de los barrios del interior de Galicia y el resto de la Península acudían a este Sanatorio para terapias con el agua del mar. Después, hicieron a Elvira maestra fija. “Con la República, las maestras también supervisaban la cocina, es decir, las dietas de los niños”. La situación cambió de cara a los últimos años republicanos. “Vinieron las monjas del Paul para encargarse de esto”. Los proveedores, los Petra Sabio, hacían exportación de pescado y marisco a Madrid y proveían al Sanatorio con ello. “Con las monjas, los lenguados iban para arriba y la trapallada para abajo, para los niños.”

Pero su madre no pudo hacer nada por cambiar esa situación hasta que, en el verano de 1936, el director, Fernández Obanza, que también era médico, la obligó a hacerse cargo de la División. “Ella no quería ir por nosotros, pero el director le dijo que era obligado que fuera y, que en todo caso, podía llevarnos. Y así hizo. Esto fue unos meses antes de que empezase la guerra”. Una de las primeras acciones que hizo su madre fue quejarse de la comida que les daban a los niños “cuando los profesores comían a la carta”. “Eso sentó fatal, a las monjas, a los profesores, al administrador… a todos”.

El Sanatorio de Oza no dependía del Ministerio de Sanidad español sino del Gobierno Civil de A Coruña. El gobernador Carballo y su mujer, Juanita Capdeville, conocieron a Elvira Bao en el Sanatorio tras una visita, “como ella fue quien les enseñó el Sanatorio la invitaron a devolver la visita en el Gobierno Civil y ella, claro, fue un día a tomar un café allí”. Ese café le costó su detención.

Tanto Juanita Capdeville como Francisco Pérez Carballo fueron asesinados por las autoridades franquistas. También es asesinado, el 19 de agosto, el alcalde de Compostela vinculado a las Irmandades da Fala, Angel Casal. Su esposa, María Miramontes, compañera de agrupación de Elvira Bao, republicana y defensora del Estatuto de Autonomía gallego del 36, se ve obligada a exiliarse a Argentina en donde morirá a penas treinta años después.

DETIENEN A ELVIRA BAO Y “LA LUCEN POR EL CANTÓN DE A CORUÑA”

“En agosto de 1936, a mi madre le dicen en el Sanatorio que se tome las vacaciones de verano y a la semana nos apareció la policía para detenerla y se la llevan para lucirla por las calles del Cantón”. Elvirita reproduce el diálogo que su madre tuvo con la Guardia Civil ese día:

“Tenemos acusaciones graves contra usted. Mi madre, atónita. Es usted amiga de la mujer del Gobernador. Mi madre dice no, no, solo la conocí en una visita. De sobras sabe usted que es verdad, le replican. Amiga de la de Mazariegos, siguen. Carlos Mazariegos era empoderado del banco Pastor y la mujer, maestra. A ella, Elvira Mazariegos, la mataron a palos y apareció en los caminos cerca de Betanzos. Esto lo recuerdo en mi niñez como un hecho terrible”.

“La siguen acusando: hace usted, dicen, ostentación de sus ideales en todo lugar donde se encuentra y, es más, se lo inculca usted a los niños. Y el alma de los niños es sagrada. Ella le dice, pregunten por mí en el Sanatorio de Oza que llevo 18 años allí de maestra. Y le contestan, precisamente de allí son las denuncias que tengo contra usted, vienen de las monjas y el administrador”.

A Elvira la encarcelan bajo la premisa de sus amistades y “ostentación de ideales”, acusaciones como estas junto a la “ocupación del espacio público” son un delito que los tribunales militares solo encausan a las mujeres. Entre 1936 y 1946, la mayoría son juzgadas por “auxilio a la rebelión” y a partir de 1946 por “connivencia con los huídos”. “Desde el primer momento se ejerció para con las mujeres una represión hecha de gestos simbólicos, destinados a evidenciar la fuerza de los vencedores y la dominación de los vencidos [3].

“El plus de la represión femenina respondía a la visión de la mujer como causante o símbolo de la destrucción de España. El motivo, la transgresión de su rol femenino tradicional bajo el auspicio de la Segunda República” [4]. Ellas “eran vistas, pues, como las depositarias de la moral, las encargadas de la regeneración de la patria tras la hecatombe republicana [5]”.

A las mujeres se las llevan “de paseo” y aparecen asesinadas en puntos de carreteras o caminos, para que los ojos del pueblo vea qué les pasaba a aquellas que se sublevaban. En Galicia, los homicidios por “paseo” llegan al 60,1% de las mujeres. Consuelo Alonso García, asturiana, vecina de Monforte, vendedora de prensa, es ejecutada el 13 de mayo de 1938 por delito de rebelión militar, también por rebelión ejecutan a Amada García Rodríguez, de Mugardos, el 27 de enero de 1938. De las asesinadas, la más joven, fue Marina Rial Domínguez. Con 11 años recibió un disparo de arma de fuego por las autoridades franquistas en un tiroteo indiscriminado en una de las sublevaciones militares. El 32, 7% de las gallegas asesinadas tenían entre 19 y 30 años, el 18,5% entre 31 y 50 y el 4,6% eran menores de 18 años. De las 77 asesinadas por las autoridades franquistas en Galicia, entre 1936 y 1939, solo dos tuvieron un proceso judicial.

Sin una ejecución física, 274 mujeres fueron procesadas sin muerte. El 50% de las mujeres condenadas a cadena perpetua tienen entre 19 y 30 años, y el 15% son menores de 18 años. De entre ellas, el 40% eran operarias y el 35% trabajaban en su casa. La pena de muerte computada se aplica en un 83,3% a las mujeres de entre 19 y 30 años.

Entre las asesinadas y las procesadas por las fuerzas franquistas, en Galicia suman 351 mujeres represaliadas de 1936 a 1939. [6]

ELVIRA SALE DE LA CÁRCEL Y COMIENZA EL ACOSO FALANGISTA
También meten en la cárcel a una mujer que tenía un bar en la Marina. “Lo que pasó es que un hombre llegó al bar, pidió ir al servicio y que le guardase un paquete que traía. Apareció la Guardia Civil preguntando por él, en el baño no quedaba nadie y en el paquete había una bomba. ¡Ahí la detuvieron! Esta mujer, que era falangista, estuvo 3 días en la cárcel con mi madre. Y le dice: Elvira, mientras no retiren la denuncia, usted va a seguir aquí”. Elvira, que ya sabía que la denuncia venía del Sanatorio, “metió una notita dentro de un cacho de pan y nos lo pasó para que mi padre fuera a hablar con el administrador”.

“Allá fuimos nosotros también, supongo que para dar más pena. El hombre no quería ayudarnos, decía que no podía porque mi madre era muy popular. A los tres días, mi madre estaba fuera”. En total, su madre pasó tres meses y medio en la cárcel. Una vez fuera, comenzó el acoso a la familia por parte de las fuerzas franquistas.

“No podíamos estar tranquilos. A las 3 de la mañana venían a buscar a mi padre para declarar. O, una vez, después de que los falangistas fuesen a hacer la Inspección, que se hacía en el antiguo campo del Deportivo de A Coruña F.C., vinieron a nuestra casa todos ellos. Vivíamos en un 4º, pues todas las escaleras llenas de falangistas y gritando a nuestra puerta que venían a por la cabeza de mi madre. Salió un vecino, de derechas, que dijo “por la cabeza de esta mujer respondo yo con la mía y se encaró con el chico que era el hijo del presidente de la Patronal de ese momento”. También sufrían constantes registros. “Nos fuimos para la casa de mi abuelo en donde teníamos que estar en la pocilga, con la peste toda, y allá vinieron a registrarnos ¡bajo la denuncia de que teníamos plata enterrada en el jardín!”.

Elvira Bao muere con 81 años en 1971, sin llegar a ver la muerte del dictador español Francisco Franco. Elvirita Varela, su hija, no pudo estudiar porque no tenía la carta de recomendación del régimen. Es autodidacta: lo que sabe lo aprendió de sus padres y por su cuenta. El Estado español no le reconoce ningún tipo de pensión ni ayuda, al igual que a la mayoría de los niños y niñas de la Guerra Civil Española.

LA HISTORIA DE LUZ FANDIÑO: GALEGUISTA, ANTIFRANQUISTA, MUJER Y EMIGRADA
“Mi madre murió con 37 años de hambre”. Luz Fandiño, al igual que su madre, Marina, es atea, antifranquista y una eterna luchadora. “En nuestra casa teníamos a dos hombres escondidos, uno con una pena de muerte y otro con dos. La Guardia Civil venía de noche, a la hora que les petaba. Una mente no puede resistir ese acoso”

“TAMBIÉN NOS MATARON CON EL HAMBRE”

“Ella luchó como una leona por mí y por mi hermana. Hubo un momento, cuando caían las bombas sobre Nagasaki e Hiroshima, un momento en el que la desesperación era tanta que ella decía ¡por qué no nos echarán una bomba aquí! Tú imagínate”. Luz lleva toda su vida, 81 años, criticando al régimen franquista y defendiendo la cultura, idioma e historia gallega. “Muchos -istas llevé en mi vida, por ser mujer y actuar como mujer, por ser gallega y hablar gallego, por ser de izquierdas y criticar a la derecha. Eso es lo que te ponen si no vas con la corriente, cientos de –istas. Y encontrarte sola. Mi hermana, las amigas… todas se sentían españolas. Yo estaba sola.”

LUZ FANDIÑO EMIGRA A ARGENTINA

En 1966 Galicia tenía 2.600.000 habitantes de los que 180.000 se habían visto obligados a la emigración [7]. Luz Fandiño también emigra a Buenos Aires, Argentina, con solo 21 años de edad.

“San José número 340. ¡Como para olvidarse! Aquello era… ¡ojalá hubiese roto una pierna y no hubiese marchado! Allí quedó mi juventud amargada”. Luz fue a vivir con unas primas de su madre y en la primera noche tuvo un ataque de nervios. “Me fui a la cama. Apagamos la luz. Y empiezo a escuchar un sonido de algo que se mueve de un lado para otro. Encendemos la luz. ¡Ratas! Y dice una de las primas, “es una lauchita!”, que eso son ratones pequeños que no hacen daño. ¡Si esos son lauchitas cómo serán aquí las ratas! Y entonces miré para arriba, parece una novela, pero miré para arriba y todo absolutamente lleno de cucarachas. Y me dio un asco tan tremendo. Fue tan espantoso que me dio una crisis de nervios”.

Luz Fandiño esperaba enviar dinero a su familia en Galicia. “Durante los primeros cinco años que estuve en la casa de estas primas no pude mandarles nada. Nada. A mí eso me pesaba tanto que lloraba como una desgraciadiña…”. Tampoco encontraba consuelo en A Casa de Galicia, en Buenos Aires ya que “era un antro de fascistas, allí hablar en gallego estaba más mal visto que robar”.

La sociedad argentina no estaba más avanzada en cuestiones de igualdad. “También era machista, machista. Una mujer sola era una fulana. Y mucho más si te atrevías a hablar… ¡ya no digo de sexo que eso era ir buscando! Pero otras conversaciones… no lo comprendían como lógico en una mujer”. Tras 12 años en Argentina, Luz vuelve a Europa pero no a su tierra gallega, todavía bajo la dictadura franquista, sino a Francia. “Allí la situación de la mujer era menos mala, pero tampoco era buena.”

En 1979, cuando lleva 15 años y medio en Francia, y conseguidos una serie de derechos como el de tener seguridad social, se dispuso a volver a su tierra. “Nos daban 150.000 para volver de toda Europa. Fue esta la única riqueza con la que volví”.

Después de un año preparando la vuelta, 12 meses “interminables y eternos”, Luz Fandiño por fin retorna a su hogar. “Cuando estuve en el Obradoiro con las indignadas e indignados, rodeada de toda la juventud, me trataron genial. Me llaman rapaciñas que podían ser mis nietas!”. Hoy, Luz Fandiño, poeta, activista galeguista y feminista, es el alma de todas las manifestaciones y protestas en Compostela.

EL PATRIARCADO DEL RÉGIMEN FRANQUISTA

“Un equipo de mujeres seguía a los combatientes para lavar y coser sus ropas. Era aquel un trabajo duro y arriesgado” [8] “funcionaron durante la guerra 76 lavadoras y fueron lavadas 8.232.000 prendas por un total de 1.140 mujeres [9]”.

Las 11.000 mujeres de la Sección Femenina del franquismo que habían prestado servicios en la guerra, se reunieron en la Concentración Nacional de Medina del Campo el 30 de mayo de 1939 en la que, parte del discurso de Pilar Primo de Rivera se basó en decir que estas mujeres “están aquí reunidas sólo para festejar vuestra victoria y honrar a vuestros soldados. Porque la única misión que tienen asignada las mujeres en la tarea de la Patria es el Hogar. Por eso ahora, con la paz, ampliaremos la labor iniciada en nuestras Escuelas de Formación, para hacerles a los hombres tan agradable la vida de familia, que dentro de la casa encuentren todo aquello que antes les faltaba, y así no tendrán que ir a buscar en la taberna o en el casino ratos de expansión” [10]

Al margen del Régimen fascista bajo el que vivía el pueblo, fuera, en el resto de Europa, se cocía un auge burgués y capitalista promovido por la Revolución industrial. El Régimen franquista del Estado español puso los frenos a “toda posible modernización en términos económicos en una época de modernización y tecnificación de las explotaciones” (…) “además, una fórmula para potenciar la ideología del pequeño propietario individual y de la organización familiar patriarcal [11]”. En 1939 crea el Instituto Nacional de Colonización bajo “promesas de colonización de tierras fértiles, típicas de los distintos fascismos [12]. De las mujeres, “se esperaba, pues, que renunciaran al trabajo remunerado, pero que ampliaran su dedicación, su ayuda, en el campo de acuerdo con las propuestas de la Sección Femenina para mejorar la situación [13].

Pilar Primo de Rivera, La Sección femenina: “Cuando vuestras casas sean más limpias, vuestros hijos más sanos y vuestros campos más fértiles; cuando vuestras hijas no estén ociosas alrededor de la lumbre, sino, que, afanosas, las veáis tejiendo y bordando […]; cuando vuestros hijos no sientan el ansia de la ciudad, porque en su huerto y en su casa encuentran todo lo que necesitan, nos diréis entonces: La Falange nos trajo la verdad [14]”.

Las mujeres que ocupaban cargos en la Sección Femenina eran “en su mayoría solteras, con actividades fuera del hogar y/o en compañía de otras mujeres, que implicaban viajes y estancias fuera de sus domicilios [15]”. Las críticas dedicadas al estilo falangista no solo vinieron desde la Iglesia y la sociedad en general, “sino que incluso los propios camaradas fueron críticos con la organización compuesta por mujeres a las que consideraban fuera de lugar, dominantes [16]”.

REPRESIÓN JURÍDICA FRANQUISTA CONTRA LA MUJER

En el ámbito jurídico, el régimen franquista arrancó a la mujer de la sociedad dejándola como un árbol sin raíces con las que sustentarse.

Fuero del trabajo 1938: 9 de marzo de 1938 – El Estado prohíbe el trabajo nocturno a las mujeres y regula el trabajo a domicilio. Apartado II nº 1.

Orden del 1 de mayo de 1939: Queda prohibido el sistema pedagógico de coeducación en las escuelas primarias.

Ley del 14 de enero de 1941: se castiga la divulgación pública en cualquiera de sus formas de realización, medios o procedimientos, para evitar la procreación así como todo el género de propaganda anticonceptiva.

Ley del 11 de mayo de 1942: se vuelve a considerar punible tanto el adulterio como el amancebamiento y así pasa al posterior Código Penal de 1944.

Código Civil 1944: El parricidio por honor, suprimido en 1931, vuelve a estar vigente entre 1944 y 1963.

Código Penal 1944: El Código Penal fue reformado en 1944 de acuerdo con la Ley de Bases de 19 de julio del 44 reinstaurándose los artículos abolidos durante la República relativos a crímenes pasionales, adulterio y emancipación. Así bien, también quedan penados el aborto, el divorcio, el abandono del hogar y el amancebamiento al nivel de “falta contra el Estado” equiparándolo a los delitos “políticos” por “desafección” al régimen.

Concordato entre España y la Santa Sede: 27 de agosto de 1953, Franco tiene el derecho a escoger los nuevos obispos, se les da un especial tratamiento jurídico y les abren las puertas a la enseñanza.

Hasta la Ley de Relaciones Laborales de 1976 se exige autorización marital para que las mujeres puedan incorporarse al mundo laboral.

NOVIEMBRE DE 2012: ENALTECIMIENTO DE PRIMO DE RIVERA Y FRANCISCO FRANCO

El 29 de septiembre de 2012 se eliminó la partida destinada a la memoria histórica de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Como cada año, el pasado 20 de noviembre la delegación del gobierno en Madrid permitió la marcha de la Falange hasta el Valle de los Caídos en homenaje a su fundador, José Antonio Primo de Rivera.

Por otro lado, “120 años después, Francisco Franco, ¡presente!” es el lema bajo el que La Fundación Francisco Franco pretendía hacer un homenaje al dictador el 2 de diciembre pasado. En un principio, se celebraría en un edificio público, el Palacio de Congresos de Madrid. La presión social consiguió que la empresa encargada del catering lo suspendiera llevando el evento al, también de su propiedad, Hotel Husa Princesa que preside el ex presidente del Barça, Joan Gaspart. Finalmente se volvió a suspender. Las 70.000 personas que firmaron la petición de que no se celebrase el acto a través de Change.org e impulsada por la Federación Estatal de Foros por la Memoria pudieron frenar el enaltecimiento fascista de simpatizantes del dictador.
Las dos mujeres de ojos grandes desbordan energía, tras compartir su historia y mostrarnos sus recuerdos, dejan relucir su inquietud por un futuro cubierto de neblina.

– “Elvirita, ¿qué piensas de la situación que vive hoy Galicia y el Estado español?

– Si te digo la verdad, estoy aterrada. ¡Antes no podías hablar, ahora ni escuchar! ¿A dónde vamos ir a parar?

– No lo sé.

– Yo tampoco… Yo tampoco.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica continúa luchando para que, al igual que en Portugal o Italia, el mantenimiento de la tumba de los dictadores sean responsabilidad familiar. En España, la tumba de Franco, dentro del Valle de los Caídos, “forma parte del patrimonio del Estado y se mantiene con fondos públicos a los que contribuyen los familiares de los 113.000 desaparecidos como consecuencia de la represión”.

– Luz, ¿qué estamos viviendo?

– ¿Qué vamos a estar viviendo si aquí no hubo la tal transición democrática? No se consultó al pueblo. No hubo unas elecciones en ese mismo momento. Y nos pusieron la… como se llama…

– ¿Constitución?

– ¡Prostitución, sí! ¡Los fascistas no se fueron, nena! Vivimos en un postfranquismo acentuado porque se disfrazan de demócratas, de dedócratas como digo yo, pero neniña, ¡es mentira!

– ¿Y qué tendríamos que hacer para cambiar?

– Resistir con nuestra cultura y luchar. Y siempre sonreír. No hay cosa que más les moleste… ¡Nuestra sonrisa!”

NOTAS

[1] Frases, en Mangin: 1997:92, recogido en Osborne, Raquel, Mujeres bajo sospecha (Memoria y sexualidad, 1930- 1989) Pág. 127.

[2] Mujeres bajo sospecha (memoria y sexualidad 1930.1980. UNED, 16 de noviembre de 2012)

[3] Sánchez, Pura “Individuas de dudosa Moral”, en Osborne, Raquel, Mujeres bajo sospecha (Memoria y sexualidad, 1930-1980). Editorial Fundamentos Colección Ciencia, 2012. Pág. 107

[4] Osborne, Raquel “Los castigos a las mujeres”. Pág. 124

[5] Íbid.

[6] A.Domínguez, G.Hervella, A.Somoza y L. Fernández Prieto, “La mujer en el vórtice del terror: Golpe de Estado, represión y género (Galicia 1936-1939)” Proxecto de Investigación Interuniversitario Nomes e Voces.

[7] Costa Clavell, Xavier “Las dos caras del franquismo”. Editorial Cambio 16 Pág. 202

[8] Sección Femenina: Circular núm. 181

[9] Pilar Primo de Rivera, Conferencia en la Union Internacional Mendéz Pelayo de agosto de 1939.

[10] Martín Rodríguez, María Victoria, “Sección Femenina: modelos de mujer bajo el franquismo “. Pág 89(palabras recogidas en la pág. 89).

[11] íbid Pág 122

[12] Íbid

[13] Íbid Pág. 123

[14] Íbid Pág. 118

[15] Íbid Pág. 283

[16] Íbid Pág. 284
http://www.feminicidio.net/noticias-de-asesinatos-de-mujeres-en-espana-y-america-latina/lucha-contra-la-violencia-de-genero/3919-galicia-memoria-historica-de-las-mujeres-con-las-que-el-franquismo-no-pudo-.html