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La Cruz do Castro (Vigo)

José Ramón Rodríguez Lago, | 8 diciembre 2012

Informe Pericial

CRUZ DO CASTRO, INFORME PERICIAL (DIFUNDIR)
Informe Pericial – José Ramón Rodríguez Lago
ÓRGANO

Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 1 de Vigo

ASUNTO

Procedimiento Especial de Protección de Derechos

Fundamentales nº 4/2011

SOLICITANTE

“Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36”

PERITO

José Ramón Rodríguez Lago

Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela

Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Vigo

Vigo, 23 de julio de 2012
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D. JOSÉ RAMÓN RODRÍGUEZ LAGO

Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela, Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Vigo,

Investigador especializado en el estudio de la evolución de las ideas y las instituciones religiosas en la Edad Contemporánea.

HA REALIZADO LAS SIGUIENTES ACTUACIONES RELACIONADAS DIRECTAMENTE CON EL PROCESO:

1. Autor, entre otros numerosos artículos recogidos en revistas y publicaciones científicas, de los siguientes libros relacionados con la materia en cuestión:

– “La Iglesia en la Galicia de franquismo. Clero secular y Acción Católica en la Galicia del nacional-catolicismo (1936-1965)”, Eds. do Castro, A Coruña, 2004.

– “Cruzados o herejes. La religión, la Iglesia y los católicos en la Galicia de la guerra civil”. Editorial Nigra-Trea, Vigo, 2010.

– “De la larga noche de piedra al despertar. La Iglesia y los católicos de Galicia entre la cruzada y la transición a la democracia”

, en Ortiz Heras, Manuel y González, Damián: De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el franquismo y la transición, Editorial Sílex, Madrid, 2011, pp. 187 a 206.
– “La Iglesia católica en Galicia, 1910-1036. Entre la revolución de Portugal y la cruzada de

España”, Editorial Andavira, Santiago de Compostela, 2012.

2. Documentación histórica analizada que avala la tesis del informe pericial:

* Diario “El Pueblo Gallego”, de Vigo. Órgano oficial de F.E.T. en Galicia:

Portada y página 5 del jueves 14 de de septiembre de 1961. Portada y páginas 5 y 6 del viernes 15 de septiembre de 1961.

* Diario “El Faro de Vigo”:

Portada y página 1 del jueves 14 de septiembre de 1961. Portada y páginas 2 y 3 del 15 de septiembre de 1961.

* NO-DO – Noticiario documental:

Noticia de la inauguración en Vigo del “Monumento a los
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caídos” con la presencia de Francisco Franco.

* Boletín Oficial del Obispado de la diócesis de Tui

(años 1961 a 1975).
* Documentación consultada en el Archivo Secreto Vaticano (ASV):

– Fondos de la Representación Pontifica (Nunciatura y Delegaciones Apostólicas): Nunciatura de

Madrid (ANM). Índices 1090 A y B.

– Fondos de la Secretaría de Estado. Segunda Sección (Relaciones con los Estados): Asuntos

Eclesiásticos Extraordinarios. Spagna (AES). IV Período: Pío XI (1922-1939).

3. Bibliografía científica consultada que avala la tesis del informe pericial:

– Álvarez Bolado, Alfonso:

Para ganar la guerra, para ganar la paz. Iglesia y guerra civil (1936-
1939)

, Editorial UPCO, Madrid, 1995.

Andrés Gallego, José: Fascismo o Estado católico. Ideología, religión y censura en la España de
Franco, 1937-1941

, Editorial Encuentro, Madrid, 1997.
– Bonet Correa, Antonio y Ureña, Gabriel:

Arte del franquismo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1981.
– Botti, Alfonso:

Cielo y dinero. El nacional-catolicismo en España, 1881-1975, Alianza Editorial, Madrid, 2008.

Calvo Serraller, Francisco: España: medio siglo de arte de vanguardia, 1939-1985, Fundación
Santillana, Madrid, 1985.

– Cirici, Alexandre:

La estética del franquismo, Editorial Gustavo Gili, Madrid, 1977.
– Gentile, Emilio:

El culto del Littorio. La sacralización de la política en la Italia fascista, Editorial
Siglo XXI, Madrid, 2007.

– Lazo, Alfonso:

La Iglesia, la falange y el fascismo. Un estudio sobre la prensa española de posguerra, Universidad de Sevilla, 1995.
– Martínez García, Xosé Antonio:

A Igrexa antifranquista en Galicia (1965-1975). Análise histórica da crise posconciliar, Eds. do Castro, A Coruña, 1995.
– Mayor Zaragoza, Federico:

“Tener presente el pasado para un futuro distinto”, en Fernández Prieto, Lourenzo y Equipo “Nomes e voces” (eds): Memoria de guerra y cultura de paz en el siglo XX. De España a América, debates para una historiografía, Ediciones Trea, Gijón, 2012, pp. 13 a
18.
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Menozzi, Daniele y Moro, Renato: Cattolicesimo e totalitarismo. Chiese e culture religiose tra le due guerre mondiali (Italia, Spagna, Francia), Editorial Morcelliana, Brescia, 2004.
– Montero, Feliciano:

La Iglesia: de la colaboración a la disidencia (1956-1975), Editorial
Encuentro, Madrid, 2009.

– Moreno Seco, Mónica:

La quiebra de la unidad. Nacional-catolicismo y Vaticano II, Instituto de
Cultura Juan Gil Albert, Alicante, 1999.

– Febo, Giuliana y Moro, Renato (coord.):

Fascismo e franchismo. Relacioni, immagini, rappresentazionni, Editorial Rubbettino, Roma, 2005.
– Ortiz Heras, Manuel y González, Damián (eds.)

: De la cruzada al desenganche: la Iglesia española entre el franquismo y la transición, Editorial Sílex, Madrid, 2011.
– Parejo Fernández, José Antonio: ”

Clérigos y cruces de los caídos: retrato de una batalla olvidada”, en Ruiz Sánchez, José Leonardo (coord.): La confrontación católico laicista en Andalucía durante la crisis de entreguerras, Universidad de Sevilla, 2012, pp. 189-224.
– Rodríguez Lago, José Ramón:

“La Iglesia en la Galicia de franquismo. Clero secular y Acción Católica en la Galicia del nacional-catolicismo(1936-1965)”, Eds. do Castro, A Coruña, 2004; “Cruzados o herejes. La religión, la Iglesia y los católicos en la Galicia de la guerra civil”. Editorial Nigra-Trea, Vigo, 2010; “La Iglesia católica en Galicia, 1910-1036. Entre la revolución de Portugal y la cruzada de España”, Editorial Andavira, Santiago de Compostela, 2012.
– Steigmann-Gall, Richard:

El Reich sagrado. Concepciones nazis sobre el cristianismo, 1919-
1945

, Editorial Akal, Madrid, 2007.
CUESTIONES PLANTEADAS

1ª.

“Si desde una perspectiva histórica puede considerarse que el “monumento a los caídos” situado en el “Monte do Castro” de Vigo es un elemento conmemorativo de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil o de la represión de la Dictadura”.
– Desde una perspectiva historiográfica, basada en el análisis de las fuentes históricas y la abundante bibliografía española e internacional publicada hasta la fecha en relación con la cuestión
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abordada, puede asegurarse sin lugar a dudas que el “MONUMENTO A LOS CAÍDOS”, situado en el “Monte do Castro”, de la ciudad de Vigo, representa un elemento conmemorativo relevante de exaltación de la sublevación militar golpista de 1936, de los vencedores de la guerra civil, de la posterior dictadura militar y de las acciones represivas desarrolladas por las organizaciones de la Falange antes, durante y después de la guerra.

– Como todos los símbolos similares erigidos durante la dictadura, bajo la denominación “monumento a los caídos”, la iniciativa de la construcción partió siempre de las organizaciones falangistas. En este caso, el pleno municipal respondió en agosto de 1959 a una demanda efectuada por la Jefatura local de Falange en la ciudad.

– El monumento de Vigo fue inaugurado por el mismísimo Francisco Franco el jueves 14 de septiembre de 1961 con la presencia de las más importantes autoridades falangistas (ver noticias recogidas en las páginas de los diarios “El Pueblo Gallego”, órgano oficial de F.E.T. en Galicia desde agosto de 1936, y “El Faro de Vigo”). El monumento se convirtió desde entonces en el lugar privilegiado para las todas las conmemoraciones públicas de la organización, como las sucedidas año tras año, el 20 de noviembre, fecha máxima de exaltación de la Falange.

2º) ¿

Qué incidencia tiene en el significado del elemento el hecho de que pueda considerarse un símbolo de la religión católica?.
– Como se afirma en la más reciente bibliografía, española (ver PAREJO FERNÁNDEZ 2012) e internacional, desde el punto de vista historiográfico, los denominados “MOMUMENTOS A LOS CAÍDOS”, sólo pueden ser interpretados como indudables símbolos propagandísticos de la dictadura militar, y más concretamente del ideario político de la Falange, que en aquellos años protagonizó un polémico proceso de incorporación de los símbolos católicos tradicionales como parte del ceremonial político fascista.

– La erección de las “cruces de los caídos” generó así frecuentes conflictos entre los deseos de la organización falangista y las reticencias o la clara resistencia de las principales autoridades eclesiásticas, que consideraban la construcción de estos monumentos, como una interesada y peligrosa malversación política de los símbolos católicos tradicionales. En algunas diócesis, como
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en Sevilla, esas polémicas fueron muy intensas y se hicieron públicas a través de los conflictos protagonizados por el cardenal Pedro Segura (Ver PAREJO FERNÁNDEZ 2012; LAZO, 1995; ANDRÉS GALLEGO, 1997); en otras diócesis, como en las gallegas, los conflictos recurrentes entre la jerarquía eclesiástica y la organización falangista existieron, pero tuvieron un carácter más reservado (ver RODRÍGUEZ LAGO, 2010). La Santa Sede se mostró en todo momento contraria a esta utilización de los símbolos católicos para la exaltación de la propaganda política de orientación fascista (ver documentación del Archivo Secreto Vaticano: Nunciatura de Madrid y Secretaría de Estado). Las autoridades eclesiásticas defendieron además la denominación “monumento a los caídos” frente a la equivoca denominación “cruz de los caídos”, para tratar de distanciar los principios eclesiales de la parafernalia fascista (Ver FEBO y MORO, 2005; MENOZZI y MORO, 2004).

– A pesar de las reticencias mostradas permanentemente por la Santa Sede, la jerarquía eclesiástica española defendió durante la guerra y la dictadura el concepto de Cruzada para calificar la guerra civil española. En esa legitimación bélica coincidía con la Falange, configurando el discurso nacional-católico propio de la dictadura. Sin embargo, sus modelos de Estado y sus estrategias de actuación en la sociedad eran divergentes, y ambas instituciones – Iglesia y Falange – compitieron privada o públicamente por ganar espacio en el Estado autoritario y construir sus propios “lugares de memoria”. Las cruces de los caídos surgieron siempre como iniciativa de Falange, al margen de la opinión del clero y de las autoridades eclesiásticas.

– Las organizaciones falangistas convirtieron además durante la guerra y la dictadura en víctimas de sus políticas a numerosísimos católicos, incluyendo a clérigos, que por diversas razones, se mostraban en desacuerdo con sus acciones. Por citar algún ejemplo cercano, en Galicia, durante la guerra, dos párrocos en activo (Andrés Ares Díaz y Francisco Ochoa García), y dos clérigos secularizados (Matías Usero Torrente y Fernando Arias Rodríguez) fueron ejecutados, junto a otros muchos fieles católicos, por miembros de la Falange. Algunas de las autoridades eclesiásticas intervendrían para acometer las embestidas falangistas frente a algunos de sus fieles o clérigos. Como ejemplo paradigmático de ello estaría la figura del cardenal Quiroga Palacios, que desde sus tiempos como párroco en Ourense durante la guerra hasta su gobierno como Arzobispo de Compostela hasta 1971, mostraría siempre esta predisposición conciliadora. (Ver RODRÍGUEZ LAGO, 2004, 2010 y 2011).
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– En el caso de Vigo, resulta muy significativa la ausencia de las principales autoridades eclesiásticas en los actos de conmemoración falangista celebrados en torno al monumento. Su bendición por el obispo de Tui-Vigo, José López Ortiz, el día de la inauguración, y en presencia del Caudillo, refleja la tradicional implicación de las instituciones eclesiásticas en todas las celebraciones civiles, militares y festivas de una dictadura militar que se autodenominaba como nacional-católica (ver BOTTI, 2008; ÁLVAREZ BOLADO, 1995; RODRÍGUEZ LAGO, 2004). Sin embargo, no otorga al monumento un carácter prioritariamente católico o religioso, cuando su intencionalidad, su sentido y su simbología eran claramente falangistas. Como es evidente, la bendición de edificios, escuelas, fábricas, hospitales, carreteras, aeropuertos o casas particulares no implicaba por sí que estos lugares se convirtiesen en monumentos religiosos o sagrados, sino que se correspondían con un ceremonial propio de aquella dictadura, donde, al igual que en la Italia fascista o en la Alemania nazi, lo religioso y lo civil se conjugaban en función de la liturgia política (ver GENTILE, 2007; STEIGMANN-GALL, 2007).

– El “monumento a los caídos” de Vigo no estuvo nunca ubicado en terreno de consideración sagrada o religiosa, o en propiedad eclesial alguna. El lugar tampoco fue nunca de titularidad eclesial. Respondió desde sus inicios a una iniciativa falangista arropada por el pleno municipal en la época de la dictadura, y erigida en una propiedad del mismo, que previamente había pertenecido al ejército. El campo de Granada, había sido el lugar donde se asentaba tradicionalmente el cuartel del regimiento de infantería en la ciudad.

– La aprobación en 1965 de las constituciones conciliares del Vaticano II, que proclamaron la defensa y puesta en valor de las libertades religiosas y políticas por parte de la Iglesia católica, impide además que el “Monumento a los caídos”, nacido como símbolo falangista para exaltación de los vencedores de la guerra y recuerdo amenazante de víctimas y derrotados, pueda ser considerado en modo alguno como símbolo de reconciliación cristiana. Un contenido que por otra parte, nunca pretendió tener (Ver MARTÍNEZ GARCÍA, 1995; MORENO SECO, 1999; MONTERO,

2009; ORTIZ HERAS, 2011). Desde esa fecha, cuando algún agente del clero, participó en las ceremonias en torno al monumento, como el sacerdote José Fernández Parada, (popularmente denominado Padre Comesaña), lo hizo siempre como destacado representantes de la Falange, y testimonio singular de aquellos clérigos que se habían puesto al servicio de las agrupaciones de Falange en los primeros días de las sublevación militar. Sin embargo, las principales autoridades diocesanas se mantendrían más distantes del lugar y de los actos allí celebrados, muy

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especialmente, tras la designación en agosto de 1969 del nuevo obispo de la diócesis de Tui-Vigo, José Delicado Baeza, nombrado por la Santa Sede para facilitar la reconciliación en una ciudad que vivía en aquellos años una creciente conflictividad social (Ver “El Pueblo gallego” del sábado 21 de noviembre de 1970).

3º. ¿

Qué influencia tiene en su caracterización actual la retirada en los primeros tiempos de la democracia de una parte de la simbología que tenía adosada?

La retirada en los años 80 de algunos de los símbolos escultóricos falangistas del monumento, no impide constatar en la actualidad que su ubicación, su estética y el mismo diseño arquitectónico que inspiró el monumento se corresponden todavía inequívocamente con la trasmisión de valores propios del modelo falangista. Los materiales empleados en su construcción, su estructura y sus proporciones monumentales exaltan los valores de jerarquía, obediencia y virilidad, tradicionales exponentes de la propaganda imperial falangista, y claramente contrapuestos a los valores democráticos (ver CALVO SERRALLER, 1985; BONET y UREÑA, 1981; CIRICI, 1977).
– Su ubicación estratégica en un lugar privilegiado y simbólico de la ciudad lo convierten en testimonio presente del triunfo de los vencedores en la guerra civil, y memoria de humillación para los vencidos, las víctimas y sus descendientes. La historia del monumento y la memoria que atesoran respecto a las ceremonias realizadas en el mismo, impiden así que pueda convertirse en un testimonio de reconciliación y de exaltación de los valores democráticos de la España del siglo XXI. (Ver MAYOR ZARAGOZA, 2012).

José Ramón Rodríguez Lago
Elaboro este informe según mi leal saber y entender, y lo firmo, en Vigo, a 23 de julio de 2012