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La Academia de Historia ‘sentencia’ a una Pasionaria que abandonó a sus hijos por Stalin

El Confidencial.com, | 6 enero 2013

La organización del Diccionario Histórico encargó a Stanley G. Payne la revisión de la vida y trayectoria política de la presidenta del PCE

 

Era una de las entradas más esperadas de los volúmenes que quedaban por aparecer de la polémica obra de la Real Academia de la Historia (RAH). Dolores Ibárruri (1895-1989) estaba sentenciada en el momento en que la organización del Diccionario Biográfico Histórico Español encargó al historiador Stanley G. Payne la revisión de la vida y trayectoria política de la que fuera secretaria general y presidenta del Partido Comunista de España.

El dibujo que hace el hispanista estadounidense es el de una madre que abandona a sus hijos por el partido y un pelele político “leal siempre a las directrices soviéticas”. El autor de ¿Por qué la República perdió la guerra? destaca como mayor atributo de Ibárruri esa tendencia fiel, con la que “prosiguió con su carrera de propagandista y siguió devotamente la línea estalinista”; “conocida siempre por su ortodoxia comunista y su apoyo completo a la línea estalinista”; y “por su eminencia política y demostrada lealtad a la Unión Soviética fue nombrada secretaria general del PCE en 1944”.

Sin embargo, Payne no incluye, por ejemplo, que fue en una entrevista personal con Stalin, en 1948 en Moscú, junto a Carrillo y Antón, donde se decidió que el Partido Comunista debía disolver las guerrillas y abandonar la lucha armada. Sí cuenta el “gran golpe” que fue para ella escuchar en el XX Congreso del Partido Comunista Soviético, de 1956, los grandes crímenes cometidos por el dictador fallecido.

En tono de caricatura, Payne asegura que en el primer viaje que hace la Pasionaria a Moscú, en 1933, en el XIII Pleno de la Internacional Comunista, “los dirigentes soviéticos admiraron un discurso que presentó allí por su pasión y vivacidad, aunque casi no entendieron ni una palabra de lo que dijo”. Payne menosprecia el logro de una mujer autodidacta y dirigente política en la España de los años treinta con anécdotas sin gran rigor historiográfico, pero que se mantiene en la línea editorial del Diccionario de la RAH.

El pecado del comunismo

El arranque del perfil avisa de lo que se avecina: “Nació en una familia obrera, aunque no mísera”. En el primer párrafo de las vidas de los reseñados del Diccionario se descubre más que al protagonista, al historiador que la describe. Payne es de los que prefiere incidir en las creencias religiosas: “Sus padres eran católicos devotos y ella también piadosamente católica hasta que en febrero de 1916 se casó con Julián Ruiz, minero y militante socialista”. En este caso, además, para resfriar el mito comunista de la imagen de Pasionaria, remata: “Al poco tiempo abandonó el catolicismo, pero siempre se mantuvo en una actitud de cerrada fe religiosa, en adelante consagrada al socialismo y, a partir de 1920, al comunismo”. Conclusión, Dolores Ibárruri se mantuvo a lo largo de su vida como una persona de profundas raíces dogmáticas.

“Distorsiona, porque no contextualiza”, advierte el historiador Ángel Viñas sobre el perfil y el trabajo de Payne. “He leído toda su obra y trata de desfigurar la imagen de la República. Es una porquería porque levanta sus teorías sobre el supuesto de que hay malos y que son los comunistas. No quiere entender que el comunismo en España terminó entendiendo que el enemigo era el fascismo”.

Además, asegura que fue la oradora más elocuente y eficaz del partido, que presentó “discursos de gran violencia” y que “en algunas ocasiones pedían ejecuciones políticas”. Viñas reconoce que es innegable el temperamento, el carácter y las cualidades de una mujer como Ibárruri, pero que nunca diría de ella que fue una mujer que alentó la violencia. “Tuvo discursos muy duros, a favor de la moral de la República, pero no violentos”, explica a este periódico el historiador desde su casa de Bruselas.

“A Payne no es fácil encontrarle un error fáctico, pero no contextualiza y no quiere estar al día de la apertura de archivos que ha habido en España en los últimos años. Por eso no cambia de opiniones, porque no pasa por los archivos”, asegura Viñas, la voz más reconocida sobre este período de la Historia de España. “No puede ser que un historiador no tenga la costumbre de archivo, porque están renovando la historiografía por completo”.

Producto de temporada

La conclusión a la que llega el historiador norteamericano sobre Pasionaria es que, además de pintarla de adúltera por mantener una relación íntima con el joven líder del PCE Francisco Antón y de que suprimió su nombre Isidora, el éxito de su secreto fue una combinación de varios factores, que se resumen en fama y moda comunista. “La elocuencia y la pasión, el tono de una voz rica en matices, su estatura alta, su imagen de mujer siempre vestida de negro…, todo se combinaba para formar una imagen ampliamente difundida por el aparato propagandístico del partido y de la Internacional como la comunista española más conocida de la Guerra Civil y luego la española más famosa del siglo XX”, escribe.

Incluso en la narración de los últimos días de Ibárruri, Payne se muestra cáustico: “Casi simbólicamente pocos días después del derribo del muro de Berlín, murió en Madrid”, a punto de cumplir los 94 años, el 12 de noviembre de 1989. Una biografía muy concentrada en el descrédito de la figura y en la misma línea de tratamiento que se hace de Enrique Líster, al que en dos párrafos se pinta de matón, cobarde y sanguinario sin formación. En extensiones también se descubren las intenciones: la reseña de Alfredo Kindelán, responsable de la fuerza aérea del ejército sublevado de Francisco Franco, es mucho más amplia que la de Ibárruri. También que la de Federica Montseny, primera mujer en ocupar un cargo ministerial en la Europa Occidental.

Avalado y revivido

Condenado y congelado por el Congreso en julio de 2011 hasta conocer las conclusiones de la comisión nombrada para corregir las faltas y errores sobre las referencias de Franco, Negrín y la terminología franquista que emplea la obra de la RAH, el Diccionario sigue su marcha con el visto bueno del Gobierno. No sólo ha levantado el veto que la Cámara Baja había interpuesto a su distribución, sino que se le ha devuelto la subvención nominativa de más de 100.000 euros que había sido retirada que la mayoría de los diputados había decidido, a pesar de los votos en contra del PP. Los 6,4 millones de euros que le ha costado al erario público el dichoso Diccionario, suma y sigue.

En la nueva entrega de 15 tomos (faltan diez para completar la colección de más de 40.000 personajes importantes de la historia de este país) aparecen otras reseñas como las de Emilio Mola y José Millán Astray, a los que se les destaca como intelectuales. Sin embargo, y a pesar de las denuncias, el Diccionario mantiene en estos nuevos tomos la terminología utilizada por la propaganda franquista como “alzamiento militar” para referirse al golpe de Estado del 18 de julio de 1936, o el ensalzamiento de figuras tan controvertidas como Severiano Martínez Anido o la multiplicación de vidas de jesuitas, capellanes, monjas, santos y beatos.

http://www.elconfidencial.com/cultura/2013/01/05/la-academia-de-historia-lsquosentenciarsquo-a-la-pasionaria-abandono-a-sus-hijos-por-stalin–112296/