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“Largo Caballero. El tesón y la quimera” De Julio Aróstegui

| 24 enero 2013

C849233.jpgLa biografía definitiva de un líder político fundamental del siglo XX español

 

968 páginas. 15 x 23,5 cms. 32,90 euros. Debate

Francisco Largo Caballero (Madrid, 15 de octubre de

1869 – París, 23 de marzo de 1946), «el Lenin español», fue un

sindicalista y político, histórico dirigente del Partido Socialista

Obrero Español y la Unión General de Trabajadores. Durante

la Segunda República Española fue Ministro de Trabajo (1931-1933) y Presidente del Gobierno (1936-1937). Estuquista de profesión, Largo Caballero ya participó en la primera huelga de obreros de la construcción en el año 1890 y se afilió al PSOE en 1894. Participó en el Comité que organizó la huelga general revolucionaria de 1917 y, tras el fracaso de la misma, fue condenado a cadena perpetua e internado en el penal de Cartagena. Sin embargo, fue puesto en libertad al resultar elegido diputado en las elecciones celebradas el año siguiente. A la muerte en 1925 de Pablo Iglesias, fundador del partido, le sucedió junto a Julián Besteiro al frente de la UGT. Fue vicepresidente (1908-1918) y secretario general (1918-1938) de la central sindical socialista. Fue partidario de mantener una cierta colaboración de UGT con el gobierno dictatorial del general Primo de Rivera y abogó después por un pacto con el Partido Comunista y con el sindicato anarquista CNT. Esto motivó una agria polémica con Indalecio Prieto. El 4 de septiembre de 1936, ya en plena Guerra Civil, fue designado jefe del gobierno y ministro de la Guerra. La insurrección protagonizada por el POUM y la CNT que se produce en Barcelona en mayo de 1937 y la negativa de Largo Caballero a firmar la ilegalización del POUM frente a presiones soviéticas son utilizados por los socialistas leales a Indalecio Prieto, los comunistas del PCE y los republicanos de izquierdas con el apoyo de Azaña como pretexto para provocar una crisis gubernamental y forzar su dimisión, siendo sustituido al frente del gobierno por Negrín. En 1939, tras la derrota republicana, se exilió en Francia. Pasó la mayor parte de la II Guerra Mundial en un campo de concentración, liberado al final de la misma por el Ejército Rojo. Murió en el exilio en París.