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Aniversario de una muerte por amor a la democracia

Deia, | 2 marzo 2013

quintanillaJosé Quintanilla Pardo, militar republicano antifranquista

 

JOSÉ ANTONIO QUINTANILLA PARDO MILITAR REPUBLICANO ANTIFRANQUISTA

I. GORRITI – Sábado, 2 de Marzo de 2013 –

AMOREBIETA. Portavoces de la asociación estatal con domicilio social en Amorebieta-Etxano, Agrupación Familias Valdenoceda Exhumación, quieren recordar y tributar homenaje público a José Quintanilla Pardo a través de Gogoan. ¿El motivo? El jueves se cumplieron 72 años de la muerte a manos de los franquistas de José Antonio Quintanilla Pardo, enviado preso de Fuencaliente al campo de concentración de Valdenoceda, pedanía próxima a Villarcayo, a solo 90 kilómetros de Bilbao.

El de José Quintanilla es uno de los 152 cuerpos que quedaron bajo tierra y bajo siete décadas de miedo, difuminados en un campo, hoy cementerio que la Iglesia compró en los años 80, poder que en la aldea castellana sigue luchando, haciendo la muerte imposible para los defensores de la democracia, la libertad y la república. La situación a día de hoy aún es verdaderamente trágica en la localidad: una familia falangista y un sacerdote católico continúan haciendo imposible una mayor investigación en el camposanto, hasta el punto de que han enterrado a un vecino sobre el cuerpo de un republicano ya identificado, con lo que imposibilitan que se le exhume, sueño legítimo de su hijo aún vivo y de la sociedad democrática que reivindica verdad, reparación y justicia.

La asociación, por suerte y tras arduos esfuerzos, localizó a la familia de Quintanilla Pardo en Francia, donde reside su nieto Eric Fernández Quintanilla, quien, curiosamente, vivió años atrás en Deusto e impartió -tanto en Bilbao como en Amorebieta-Etxano- clases de francés en diferentes academias. Con el hallazgo de la familia -el segundo de la agrupación tras dar con los huesos de Quintanilla-, el colectivo materializó un sueño. “Después de que Eric entregara una muestra de ADN, el laboratorio consiguió la identificación plena de los restos de su abuelo”, se alegran tanto la Agrupación como el nieto.

PARTE DE NOSOTROS “Miguel de Unamuno dijo que cuando se muere alguien que nos sueña, se muere parte de nosotros. Al asesinar a aquellos hombres, entre los cuales se encontraba mi abuelo, seres que soñaron con un mundo mejor e ideales humanistas, que soñaron con transformar la sociedad y con una revolución de las conciencias que haga posible el cambio; mataron a lo mejor de España”, valoró Eric el día de la entrega de los restos a la familia. Prosiguió en 2010 en Madrid: “Ahora que tengo la oportunidad de evocar a mi abuelo podría hacer un retrato heroico de él y tallar en la desgracia su estatua. Pero aquello no está a mi alcance”, lamentaba. “También quisiera recordar las circunstancias de su vida, que su cuerpo de hombre se levantara y relatar el entorno familiar donde vivió con los suyos, y que por última vez anduviera vivo entre los vivos. Pero aquello tampoco es posible”. A aquel hombre tan solo le permitieron vivir 38 años hace toda una vida. “Muy poco sé de él, por no decir nada”, concluye y califica la presencia de su antecesor como “fantasmada en nuestra familia”.

La hija del asesinado por los franquistas, tenía solo 2 años cuando de una u otra forma fue ejecutado su padre. “Nunca consiguió conocerle, pero siempre he recordado la presencia de la foto de mi abuelo en uniforme en mi casa. Por eso su ausencia siempre ha sido una presencia que nos planteaba muchos interrogantes a mi hermano y a mi”, agrega Eric, quien por su familia paterna también cuenta con un familiar republicano, de Liaño, enterrado en una fosa de Ciriego: Edilberto Fernández Ortiz aparece en una placa del camposanto.

Quintanilla, que fue militar del Ejército republicano, fue considerado por la Comisión Provincial de examen de pena de Madrid, franquistas, como “un destacado izquierdista y fundador de I. R.”, razón por la que acabaría condenado a muerte. Sus restos permanecen en la misma caja que cuando los entregaron a la familia y siguen a la espera de un lugar para descansar para siempre. “No puedo confesar dónde está porque es mi secreto y no creo que la legalidad me lo permita. Pero tratándose de legalidad, nunca fue lo que particularmente preocupó a aquellos que lo mataron. Lo que sí puedo decir es que su presencia y proximidad me da una fuerza y voluntad de luchar y de comprometerme que nunca había sentido antes. Irrumpió en mi vida mostrándome dónde estaban mis raíces…, es decir, bajo tierra. Y ahora forma parte de mi vida, no como un peso o sufrimiento familiar, sino como una fuerza prospectiva que me hace tirar hacia adelante”.

MONUMENTO DE HOMENAJE Eric Fernández es vicepresidente de la asociación de Burdeos ¡Ay, Carmela! que trabaja para lograr que varios ayuntamientos de la provincia de Gironde instalen un monumento de homenaje a los republicanos españoles, “en el que podría descansar para siempre José Antonio Quintanilla Pardo, mi abuelo”, explica quien guarda “un recuerdo muy grato de Bilbo, de mi estancia y del cariño de sus gentes”.

Portavoces de la agrupación informaron ayer de que entre los 112 cuerpos ya exhumados existe un número bajo de vizcainos. Aunque pueda llamar la atención por la proximidad, el régimen de Franco practicaba las ejecuciones lejos de los lugares de nacimiento de sus presos, por ello la mayoría de los muertos en Valdenoceda eran manchegos y andaluces.

La agrupación recuperó, con ayuda de forenses y arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y una subvención de 120.000 euros del Gobierno de Zapatero, a 112 presos. En este campo de concentración morían más ejecutados por hambre que por balas, que también los hubo, y eran enterrados por sus propios compañeros presos.

http://www.deia.com/2013/03/02/sociedad/obituarios/aniversario-de-una-muerte-por-amor-a-la-democracia