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Emilio Hellín y el crimen de estado durante la transición

VientoSur, 04-03-2013 | 17 marzo 2013

assasinada-65a39Hellín Moro ha vuelto a nuestras vidas como una prueba más de que la transición se cerró en falso y se pactó también con los asesinos

 

Gran parte del armamento encontrado en los dos pisos francos de Hellín era reglamentario del Ejército. Al querer indagar sobre sus dueños legales, no hubo respuesta. En el tejado de su casa, Hellín poseía una antena de gran alcance, también desaparecida a los pocos días de ser detenido. Para allanar la casa de Yolanda, Hellín utilizó un carnet del SECED y, tras el asesinato, confesó que había seguido el dictado de su jefe al reivindicar “el arresto, interrogatorio y ejecución” de Yolanda en nombre del “Batallón Vasco-Español, grupo operativo militar”.

A sus 63 años, el criminal convicto Emilio Hellín Moro ha vuelto a nuestras vidas como un fantasma del pasado; como una prueba más de que la transición se cerró en falso y se pactó también con los asesinos. A principios de los años 70, el ingeniero de Telecomunicaciones Hellín empezó a colaborar con el Servicio de Documentación de Presidencia del Gobierno (SECED), servicio secreto creado por el almirante Carrero Blanco, donde siguió trabajando bajo el primer gobierno de la Monarquía, presidido por Carlos Arias Navarro. Gracias a su experiencia en las cloacas, durante la transición democrática Hellín, con 32 años, fue jefe de seguridad de Fuerza Nueva (FN) del distrito madrileño de la Arganzuela, y jefe del denominado “Grupo 41”, del parapolicial Batallón Vasco-Español (BVE), antecedente de los GAL.

Desde una academia de Electrónica y Telecomunicaciones, que poseía en una céntrica calle de Madrid, organizó atentados y actos de “guerra sucia” dentro y fuera del País Vasco. Allí, el 1 de febrero de 1980, se reunió con los otros miembros del comando, Ignacio Abad Valavázquez, José Ricardo Prieto Díaz y Félix Pérez Ajero para organizar el secuestro y asesinato de Yolanda González Martín, de 19 años, militante del Partido Socialista de los Trabajadores, siguiendo indicaciones de David Martínez Loza, jefe nacional de seguridad de FN. Junto a ellos, como en otras ocasiones, se encontraban dos correligionarios ultras: el policía nacional Juan Carlos Rodas Crespo, que se ofreció a servirles de escolta, y el guardia civil Juan José Hellín, hermano de Emilio, de quien jamás se pudo probar que participara en la operación. La denuncia de Rodas trajo consigo la detención del “Grupo 41”, del BVE y destapó la caja de los truenos de las “tramas negras”, compuestas por ultraderechistas y miembros de los servicios de seguridad del Estado.

 

Las conexiones de Hellín con los servicios de seguridad del Estado eran evidentes. Pero los indicios jamás fueron investigados. Los datos eran: un guardia civil –Juan José Hellín- y un policía nacional –Rodas Crespo- participaban en las reuniones del grupo. Un ordenador scanner VHF, de la academia, estaba conectado a una terminal usual de los servicios de Seguridad e Inteligencia del Estado. Inexplicablemente, el ordenador de Hellín fue desconectado y retirado de la circulación al comienzo de las investigaciones, evitando de este modo que se supiera con quién estaba conectado. La policía encontró en poder de Hellín una cinta magnetofónica grabada donde una voz dictaba nombres de militantes de la izquierda vasca supuestamente desde las dependencias de un organismo de Seguridad del Estado, y junto a esa voz aparecía, dialogando por unos instantes, la de Hellín. Gran parte del armamento encontrado en los dos pisos francos era reglamentario del Ejército. Al querer indagar sobre sus dueños legales, no hubo respuesta. En el tejado de su casa, Hellín poseía una antena de gran alcance, también desaparecida a los pocos días de ser detenido. Para allanar la casa de Yolanda, Hellín utilizó un carnet del SECED y, tras el asesinato, confesó que había seguido el dictado de su jefe al reivindicar “el arresto, interrogatorio y ejecución” de Yolanda en nombre del “Batallón Vasco-Español, grupo operativo militar”.

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http://yolglez.wordpress.com/2013/03/06/emilio-hellin-y-el-crimen-de-estado-durante-la-transicion/