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‘Morete’, el padre de Flores del Sil

Infobierzo, 14 de julio de 2013 | 15 julio 2013

20130714_009El barrio ponferradino reconocerá con una calle a José Merayo, asesinado en una cuneta en 1936

 

 

 

El barrio ponferradino reconocerá con una calle a José Merayo Reguera, responsable de su desarrollo con la construcción de la presa del Fabero y asesinado en una cuneta en 1936.

Una casa, algunas fotos y cientos de documentos, papeles y legajos guardados en cajas dan testimonio de quién fue José Merayo Reguera ‘Morete’, el “padre” del barrio de Flores del Sil de Ponferrada –entonces pertenecía a Toral de Merayo- y que murió ‘paseado’ unos meses después del estallido de la Guerra Civil, en 1936. Ahora su memoria será restituida, con una calle que llevará su nombre en el barrio que él vio nacer, bautizó y ayudó a crecer como uno de sus primeros pobladores y promoviendo la construcción de la presa del Fabero, que convirtió sus pobres y secas tierras en un vergel.

La historia de este hombre arranca a finales del siglo XIX, concretamente en 1899, cuando con apenas 18 años deja su pueblo natal, Ozuela, y emprende un largo viaje en barco hacia las ‘Américas’. Algunos dicen que fue para librarse del servicio militar pero su nieto, José Antonio Merayo, lo duda porque su abuelo “era un hombre emprendedor y veía que aquí no había futuro y por eso marchó a Argentina”. Durante dos décadas, ‘Morete’ trabajó sin descanso –en la labranza y la venta de diversos productos- y se hizo con algunas propiedades y unos ahorros para volver a España.

“En ese viaje, mi abuelo conoce a mi abuela, María Dolores Merayo, y él se quería casar e irse los dos para allá porque todavía tenía allí algunas propiedades, pero ella se negó en rotundo a cruzar el charco”, explica José Antonio Merayo, sentado en el jardín de esa casa, una de las primeras del barrio –sino la primera-, junto a su madre y su hermana María Ángeles, que revisan viejos papeles con su vecina Tina Calleja, responsable de la solicitud de nombramiento de esa calle y la presentación de más de 200 firmas.

Entonces, alrededor de 1920, José Merayo decidió promover la construcción de la presa del Fabero, que tomaría el agua del río Sil –a la altura del paraje conocido como Jericol- para llevarlo a esas tierras de secano y convertirlas en regadío, con lo que las parcelas se revalorizarían y el barrio empezaría a crecer, ya que la mayoría de los vecinos eran obreros y ahora podían obtener unos ingresos extra con la venta de los productos de sus huertas. “Mi abuelo siempre vendía las tierras que tenía en Toral y compraba aquí, tenía visión de futuro y pensaba que con el tiempo Ponferrada iba a crecer y se iba a convertir en la capital del Bierzo, y por eso construyó su casa en Flores del Sil”, añade su nieto.

Pero los ahorros no le llegaron para finalizar el proyecto y tuvo que hacer un nuevo viaje a Argentina, vender las propiedades que le quedaban y regresar ya definitivamente para reiniciar la construcción de la presa y casarse “cuarentón” con María Dolores, que al principio no quería ir a vivir al barrio porque no tenía iglesia. Este segundo intento también se vio truncado por la falta de dinero y tuvo que pedir un préstamo a las monjas de clausura de la calle del Reloj de Ponferrada, con el que su consiguió concluir su sueño de llevar el agua a Flores del Sil, al que él dio nombre como fundador y miembro de su primera junta vecinal.

Fin de un sueño

Pero precisamente su sueño fue probablemente la principal causa de su muerte. La construcción de la presa del Fabero le granjeó algunos enemigos, gente adinerada y terratenientes que no veían con buenos ojos la “intromisión” de ‘Morete’ en sus negocios, ya que esta infraestructura hizo que las fincas aumentaran su valor y ya no pudieran comprarlas “a dos reales” como estaban acostumbrados, aparte de que mucha gente no estaba dispuesta a vender porque ahora obtenía un rendimiento de esas tierras. Él sabía lo que le podía pasar y quienes le querían le pidieron que se fuera, que dejara su barrio. “La gente le decía que marchara para Fabero o Villablino, tenía un vecino que trabajaba de jefe de estación para la MSP y le decía que fuese a trabajar con él”, apunta su nieta María Ángeles.

“Pero él era cabezón y decía que él no había hecho nada y que nada le tenía que pasar”, añade José Antonio, que destaca la inteligencia y el carácter visionario de su abuelo, un labrador que sin haber ido nunca a la escuela aprendió a leer y escribir, un autodidacta que lo primero que trajo en su primer viaje a Buenos Aires fue un diccionario “para saber el significado de las palabras y entender lo que le decían y leía”. Un hombre que tuvo la dicha de ser el último alcalde democrático de la pedanía de Toral de Merayo hasta que estallara la guerra y él fuera apresado, torturado y asesinado en una cuneta en Magaz de Abajo.

A sus nietos aún les duele recordar el final de ‘Morete’, un final que ellos escucharon muchas veces de boca de su abuela y de amigos de la familia y que el propio José Merayo dejó escrito de su puño y letra en una carta que ya no existe. “Lo apresaron a medio afeitar un domingo, día de mercado, en una barbería de Ponferrada”, cuenta José Antonio, que relata cómo los tres hombres lo encañonaron y lo llevaron al ayuntamiento con la excusa de que tenía que prestar una declaración. Por el camino, a la altura del puente de la Puebla, se encontró con una vecina que al ver la situación se puso muy nerviosa, pero él la calmó y le dijo: “Dile a María que voy al ayuntamiento a dar una declaración y enseguida bajo”.

Pero María ya no volvió a ver a su marido, se quedó con las palabras de esa mañana, cuando se despedía para ir a tomar un café y afeitarse y pidiéndole que, aunque creía que llegaría a tiempo, si se retrasaba le diera la comida a las vacas. En los siguientes días, María subía al ayuntamiento a llevarle comida aunque, cuenta su nieta María Ángeles, “los carceleros le decían que no le llevara nada porque no lo comía, lo tenían ya muerto a palos”. “Una señora que vivía nos decía que ella se preguntaba quién será ese que está clamando por la Virgen de la Encina que no le peguen más, que le maten de una vez y que no le hagan sufrir, y era el abuelo”, recuerda.

La búsqueda

Y el fin del sufrimiento y la tortura llegó el 6 de octubre de 1936. ‘Morete’ junto a otros hombres fue sacado de la cárcel y trasladado por un grupo de pistoleros de la Falange a Magaz de Abajo a un punto, aún desconocido, junto a la carretera. “Le mandaron hacer la fosa y le dieron el tiro de gracia”, añade María Ángeles. Y es que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) buscó sin éxito hace casi cinco años la fosa común donde se encontrarían los restos de José Merayo, aunque el georradar detectó y posicionó leves anomalías asociables a un posible enterramiento.

La ARMH realizó varias prospecciones sin encontrar el enterramiento y consideró que sucesivas obras de cableado y canalización de aguas puedan destruido la fosa común o haber sido desplazada por los movimientos de tierra realizados. “Yo creo que están debajo de la carretera y ahí ya es complicado buscar”, afirma José Antonio, resignado ya a no recuperar a su abuelo. Así, como es habitual en estos casos, la muerte de ‘Morete’ fue registrada años después, en un acta de defunción de fecha 28 de diciembre de 1940, y con la “lucha contra el marxismo” como causa del fallecimiento .

Han pasado casi 80 años desde que perdiera la vida de forma injusta, sin llegar a ver en lo que se convertiría su barrio, el más populoso de la ciudad de Ponferrada, y ahora sus vecinos, sus “hijos” de Flores del Sil, le han querido rendir homenaje con una calle –la que une la avenida de Portugal con la iglesia de Jesús Redentor y la calle Fabero- que llevará su nombre. La propuesta fue aprobada por unanimidad en el último pleno municipal tras ser “rescatada” de un cajón por el nuevo equipo de gobierno la solicitud presentada ya en enero.

Una iniciativa que partió de Tina Calleja, una vecina que aunque ya no lo conoció fue testigo de la gran amistad que había entre su familia y la de ‘Morete’ y cree que debe tener un reconocimiento para que el mundo sepa y no se olvide de lo que hizo para que Flores del Sil se convirtiera en lo que es hoy en día. Su familia, que todavía vive en ese número de la avenida de Portugal donde él construyó su casa, agradece el gesto y se muestra satisfecha por “un reconocimiento por justicia a una persona que luchó y que fue fiel a sus ideas siempre”, apunta su nieta. Así, en unas semanas, una placa unirá para siempre el nombre de José Merayo Reguera ‘Morete’ a su barrio de Flores del Sil.

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