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Los fusilaron con odio, los hallarán con ADN de amor

El Mundo, 12/08/2013 | 14 agosto 2013

10072702Buscan a familiares para identificar a 49 exhumados en La Puebla. Instan a las personas a llamar al Ayuntamiento o a la asociación


La finalidad es formar una bolsa de perfiles genéticos
Eduardo del Campo | Sevilla
Mari Carmen España ha recibido esta mañana en su casa del pueblo sevillano de Lantejuela un sobre de Marbella. Puede contener la clave para identificar, 77 años después de su muerte violenta, a una de las 49 personas a las que los sicarios falangistas fusilaron y arrojaron a una fosa común en el cementerio de La Puebla de Cazalla en el verano de 1936 y cuyos restos permanecen dentro de cajas de plástico numeradas en una habitación del camposanto desde su exhumación en 2009. Esos 49 no son allí los únicos esqueletos sin nombre, aún queda pendiente exhumar los restos de entre 60 y más de cien que quedaron ocultos por la construcción posterior encima de un edificio de nichos.
El nuevo sobre que le ha llegado a Mari Carmen, que a través de la asociación Romance de Juan García lidera desde 2005 la lucha de los familiares de asesinados republicanos de La Puebla, Lantejuela o Morón por honrar su memoria e identificar sus restos, contiene dos tubos de plástico con sendos bastoncillos o hisopos bucales impregnados con células del interior de ambas mejillas de Diego, residente en Marbella y nieto de uno de los fusilados a los que buscan.
Su ADN, recogido en esa sencilla muestra, permitirá a los técnicos de la empresa NBT (New Biotechnic), en Bollullos de la Mitación, compararlo con las muestras ya extraídas de dientes en buen estado (preferentemente) o fragmentos de fémur de los 49 individuos recuperados de la fosa e identificar cuál de ellos era. Aunque puede que no sea ninguno de ellos sino que esté entre los que yacen aún en la fosa, a la espera de la obra para trasladar el edificio de nichos que permitiría seguir excavando hasta el fondo de este horror.

La precariedad, la burocracia, las trabas, la falta de implicación del Estado con el trabajo de exhumación e identificación de los desaparecidos de la represión, sobre todo del bando golpista, en la Guerra Civil, dejando casi todo el peso en un puñado de familiares, quedan de manifiesto en el caso de Mari Carmen: a falta de una oficina estatal para este fin, como en otros países, ella misma guarda en su casa las muestras que ha ido recogiendo de los familiares válidos para los posteriores análisisis genéticos de ADN nuclear, ADN mitocondrial y cromosoma Y.

Ya tiene en una caja las muestras de 18 familiares. Cuando le lleguen otras que tiene pendientes, las remitirá al laboratorio de Bollullos de la Mitación. Tocará entonces esperar a que allí comparen los perfiles genéticos de víctimas y descendientes, y que, por fin, tantas décadas después, les anuncien los resultados. Habrá llegado entonces la hora del entierro con un nombre, del homenaje y del cierre de un largo duelo.

Por ejemplo, su abuelo paterno, Manuel España Gil, jornalero de Lantejuela, de quien cuenta que cuando lo iban a fusilar le dijo a un joven del pelotón de asesinos que qué iba a hacer, que él lo había tenido en brazos de niño; éste lo dejó marchar, pero mientras Manuel corría saltando bloques de nichos, otro verdugo le disparó por la espalda. Para identificarlo necesitan el ADN nuclear de su hijo Enrique o, en su defecto, el de un sobrino.

Rosario Serrano Romero, de 79 años, de La Puebla, tenía dos cuando se llevaron a su padre, Juan Serrano Morilla. A ella “le daba miedo” la prueba genética, dice Mari Carmen. “Había estado en la fosa y decía que no volvía más. Ahora sí está más conforme. Estuvo aquí en mi casa para sacarse el ADN”. El antropólogo forense Juan Manuel Guijo y la arqueóloga Elena Vera Cruz, que participaron en la exhumación de los restos, en tres campañas de excavación entre 2006 y 2009, volvieron a finales de este junio para tomar las muestras de los huesos y creen que a Juan Serrano será de los más fáciles de identificar: medía unos dos metros y hay un esqueleto de esa estatura.

Para buscar a José Pérez Triguero, de La Puebla, asesinado con 17 años, han recurrido a analizar el ADN nuclear y mitocondrial de su hermana Dolores, que dice: “Era muy guapo y tenía una dentadura perfecta”.
Para identificar a Teodosio Cornejo Cadenas, jornalero en Lantejuela, como su única hija, Manuela, “está enferma en un sanatorio mental” y no quieren molestarla, Mari Carmen va a recurrir a dos sobrinos nietos. En el caso de los hermanos Francisco y José Quirós Fuentes, asesinados junto a Manuel España, quien servirá de contraste será el hijo de Francisco y sobrino de José, Juan Antonio Quirós Vega: respecto a su padre compararán su ADN nuclear y el cromosoma Y; respecto a su tío, el cromosoma Y.

España hace un llamamiento a quienes crean que tienen a un familiar en esta fosa y quieran buscarlo, para que aporten sus muestras de ADN, a fin de formar una bolsa de perfiles genéticos lo más amplia posible para identificar a los 49 ya exhumados y los que quedan por recuperar. Para ello, insta a llamar al Ayuntamiento de La Puebla (954 847 023) o a ella misma (658 53 87 33) para tramitar la recogida de la muestra. Buscan, por ejemplo, a familiares de Dolores Bermudo Cabello, asesinada meses antes de que mataran a su hijo y su marido.

La activista lamenta que el presidente del colectivo, Antonio Mena Lebrón, que buscaba a su padre, Juan Mena Mena, de Morón, murió el 15 de septiembre pasado. “Decía que se iba a morir sin verlo”. Pero le ha tomado el relevo su hijo David. Él ya ha dado su ADN.
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/12/andalucia_sevilla/1376325696.html