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La España libre de Alber Camus

Joan F. Thomas. Diario de Mallorca, 20.11.2013 | 21 noviembre 2013

camus3Fue notorio su constante y persistente activismo (hasta el día de su fallecimiento) en defensa de la segunda República española

 

Joan F. Thomas. Abogado que actúa ante la Corte de Estrasburgo

Se conmemoró en los pasados días el centenario del nacimiento de Albert Camus (7-11-1913) que fue objeto de múltiples semblanzas, elegías u homenajes enalteciendo aún más su figura literaria de prosa escueta y luminosa ya reconocida universalmente con la concesión del premio Nobel (1957) a la temprana edad de sus 44 años (tan sólo precedido por Kipling quien lo obtuvo a los 42).

Ahora parece que este reconocimiento se acrecienta dándose por fin valor a su personalidad ética y moral de hombre justo, íntegro y vehemente, solitario y solidario, obstinado en la defensa de las libertades (“la libertad debe ser para todos o para nadie”) que se muestra indignado contra cualquier tipo de opresión e indomable contra el totalitarismo (sea contra el nazismo actuando en el movimiento de la Resistencia con el alias de “Beauchard”, sea contra los excesos y torturas cometidos por la IV República francesa en Argelia a lo largo de su guerra de liberación, sea contra el estalinismo soviético en Budapest), comprometido al servicio de las causas nobles, alentando fugaces resplandores de esperanzas o dignificando y engrandeciendo a la humanidad con su personal ejemplo.

Sin embargo, más sorprendente me resulta que entre el sinfín de referencias producidas exista una omisión tan patente: la de su constante y persistente activismo (hasta el día de su fallecimiento) en defensa de la segunda República española, su adhesión a la España libre y su denuncia al régimen fascista del general Franco que ilustra con los nombres y apellidos de un García Lorca asesinado, un Antonio Machado fallecido en el desamparo más absoluto o un Lluís Companys capturado por la Gestapo, sometido a proceso sumarísimo huérfano de garantías legales (cuya revisión precisamente ha impedido el Tribunal Supremo contemporáneo pudiéndose evocar esas palabras suyas “siempre me ha producido horror la justicia de los hombres en el poder”) justo antes de fusilarlo en la montaña de Montjuïc. La cultura mutilada y España convertida en país tenebroso.

Su herida española nunca se cerró. Más allá de su ascendencia materna menorquina y de su relación sentimental con María Casares (hija del presidente de gobierno republicano Casares Quiroga) siempre mantuvo la pasión por la España libre (“la mitad de mi sangre sufre por el exilio impuesto de mi segunda patria”). Supo ver perfectamente que la democracia “no tiene fronteras” y entonces “¿qué hombre podrá sentirse libre mientras esa tierra de libertad que es España continúe sojuzgada por la arbitrariedad? Cada vez que en cualquier parte del mundo se le carga a un hombre de cadenas, nosotros nos sentimos encadenados”. Habla para el mundo entero.

Una recopilación de textos articulados bajo el título España libre recoge crónicas publicadas en el periódico clandestino Combat (del que fue redactor) referidos a la situación española (años 1944-1945) junto con emotivos discursos y otros documentos de especial valía que no se pueden ignorar aunque sea por razones históricas (carta de renuncia al cargo ofrecido por la UNESCO en 1952 por su admisión en su seno de la España franquista que “censura toda expresión libre y es incompatible con la decencia”). Para que nadie nunca más olvide esa especial relación que tuvo Camus con España.

Escojo dos discursos. El que pronunció el 30 de octubre de 1956 en homenaje a Salvador de Madariaga en el setenta aniversario de su nacimiento (organizado por el Gobierno republicano en el exilio) y el que pronunció el 2 de febrero de 1949 cuando este Gobierno le otorgó la encomienda de la Orden de la Liberación del pueblo español impuesta por el ministro de Justicia Fernando Valera, en nombre de la República (asistiendo al acto el presidente de ésta, el jefe de Gobierno y éste en pleno).

Respecto al primero lo inicia con las palabras de Nietzsche “elegirás el exilio para proclamar la verdad”. Prosigue afirmando que el homenajeado es testigo de la verdad, de su conducta irreprochable, de su vida y de su tiempo, siempre generoso.

Expresa una deuda de reconocimiento por su imagen digna y elevada del hombre y del intelectual: “Usted ha sabido expresar que la libertad no consiste en prosperar y explotar sino en una carga del deber cívico. Que la libertad carecería de sentido sin la autoridad pero que autoridad sin la libertad no es más que un sueño de tiranos. Que el poder sólo es legítimo por el asentimiento popular”.

Respecto al segundo me quedo con el final cuando tras dar las gracias al Gobierno de la República afirmó su solidaridad espiritual con la causa española concluyendo con una frase impagable: “Nada hice que justifique el galardón con que me honran. Cumplí con mi deber y en esta conducta persistiré siempre”.

Camus y al final Machado con memoria personal: 14 de abril de 1977 en el cementerio de Colliure junto a la tumba de Machado cubierta por la bandera tricolor escuchando el discurso que pronunciaba el último presidente de la República en el exilio José Maldonado muy poco antes de proceder a su disolución (15 de junio de 1977 con las primeras elecciones democráticas). Mismas palabras: libertad, dignidad, deber y República.

http://www.diariodemallorca.es/opinion/2013/11/20/espana-libre-alber-camus/891099.html