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Los rostros del experimento nazi

Levante-Emv, | 3 febrero 2014

_PrLevante-EmvLos ancianos aún recuerdan la masacre que provocó el ejército alemán en 1938 para probar sus armas en Ares, Benassal, Vilar de Canes y Albocàsser

 

NACHO MARTÍN | CASTELLÓ Dicen los estudios que la memoria humana más inmediata puede debilitarse con la vejez. Sin embargo, los testimonios más ancianos de Ares del Maestre, Vilar de Canes, Albocàsser y Benassal evidencian que nunca olvidarán los detalles del horror de los bombardeos experimentales de Adolf Hitler en mayo de 1938. Las últimas investigaciones han sacado a la luz que la provincia de Castelló fue una de las primeras víctimas de los experimentos de armamento del ejército nazi, que ayudó a Francisco Franco a imponer su golpe de estado y utilizó para ello las armas más mortíferas de la época. A cambio, el dictador español concedió a Hitler carta blanca para que la Legión Condor experimentara por primera vez sus aviones Junker 87-Stuka masacrando cuatro municipios desarmados y ajenos a la guerra, aunque situados por azar dentro del área republicana.

Esta historia silenciada sale ahora a la luz gracias a la investigación llevada a cabo por el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica del Siglo XX de Benassal, que ha obtenido documentación inédita del archivo militar alemán de Friburgo: el Bundesarchiv-Militärarchiv. Tal como explicó el autor de la investigación, Óscar Vives, la importancia del experimento fue tal que en los archivos alemanes «es uno de los episodios con mayor número de páginas y de fotografías, probablemente uno de los episodios de bombardeos que mejor documentó el ejército alemán no sólo de la Guerra Civil, sino de toda la Segunda Guerra Mundial».

Según Vives, la explicación radica en que El Maestrat fue el primer campo de pruebas en contexto de combate para los nuevos Junker 87-Stuka, que a partir de este experimento se fabricaron en masa y fueron una de las armas más temidas del ejército alemán. Siete décadas después, quince testimonios recogidos por el Grupo para la Recuperación de la Memoria recuerdan aquel episodio tras casi un siglo de silencio.

Leovigildo Molés nacido en 1922

«Nos preguntamos qué es esto»

Escuchamos rummmm, ruido de aviones, y mirábamos y mirábamos, y decíamos: mira vienen tres aviones. Y entonces vimos que el de la derecha dejó caer una cosa, y ¡boom!… Y nos extrañaba, nos preguntábamos qué es esto. Y ¡boom!…»

Ángel Beltrán nacido en 1923

«Tiraron muchas bombas»

Tiraron muchas bombas. Aquello no era bonito no. Y aquel día, recuerdo que, pam, la primera bomba mató a Angelica. La otra bomba la tiraron junto al Hostal de Baix, y allí mató a unos cuantos hombres que dormían. Y también mató a tres hijas que tenía uno de los vecinos. Su madre estaba dentro de la cocina y también le cortó una pierna. Un desastre».

Rosa Soligó nacida en 1926

«Tiraron las bombas a un pueblo que no hacía falta, y rabiamos»

Pues nos habíamos acostado como siempre y escuchamos un ruido de aviación fuerte. Y mi madre, como teníamos el balconcito allí, se asomó. Y justo en la iglesia había un refugio. Y veíamos unas escaleras por donde se iba al refugio. Y mirando vimos a mi abuelo y al tío Eliseo. Mi abuelo le dijo, me parece que el avión va mal. Y el tío Eliseo dijo que ya había corrido suficiente y se quedó muerto allí. Nos tiraron las bombas a un pueblo al que no hacía falta («no calie»). Rabiamos mucho porque no hacía falta».

Juan García nacido en 1923

«Pensamos que no pasaba nada»

Escuchamos los aviones y mi padre estaba en la ventana. Y empezaron a hacer ruido y cayeron tres bombas. Una cayó allá en la tienda de “els castellans”, la otra en la placita en Escrig, y la otra en el Hostal de Baix. Los refugiados que vinieron a nuestro pueblo, cuando escuchaban un avión todos corrían al refugio, y nosotros nos reíamos por que pensábamos que no pasaba nada, y luego, después de esto, fue al revés, los valencianos no se escondían nada, y nosotros, en cuanto escuchábamos cualquier cosa al refugio enseguida. Estábamos escarmentados».

Pilar Ortí nacida en 1929

«Todas las casas estaban caídas»

Al salir dijimos, ay madre, pero si están todas las casas caídas. Desde la casa Olivia hasta la punta del callejón de aquí, estaban todas las casas en el suelo. Milagros y el abuelo Pepe, los mató a los dos. Había justo salido recién afeitado, mi padre le puso colonia en la cara y estaba la mar de contento, y mira, después murió. También murió Bonifacio, un hombre mayor que no quiso salir de su casa. Y Milagros (que tenía18 años) dijo: ahora vuelvo enseguida que voy a por un poco de jamón, y mira. Me acordaré siempre de que se ponía la maderita de una cadena que tenía en la boca y decía que así la explosión no te hacía daño a los dientes. Los hombres fueron después a buscar en el lugar donde estaba Milagros, pero no la encontraron no (18 días después la encontraron bajo los escombros de la casa de al lado).

María Pitarch nacida en 1928

«Le dije a mi padre que no podían ser bombas, pero sí eran»

Todos los días íbamos al refugio desde buena mañana, íbamos a comer y luego volvíamos al refugio. Y escuchamos la aviación y dijeron, todos a dentro. Mi padre tenía a mi hermano pequeño al cuello. Y yo le pregunté, padre, eso qué es, ¿cae un avión? Escuchaba sssssssss. Y me dijo no, eso es una bomba que cae. Y yo le dije, no puede ser papá una bomba, que hace mucho ruido.

 

 

Rosalía Safont nacida en 1921

«Me decían, aquí no vendrán»

Yo vi los aviones y dije, aquí nos matarán eh. Y me decían, no, aquí no vendrán. Y yo decía, ay no… Ay mare sí que vendrán y nos matarán a todos. Y entonces el ruido…. rrrrruuummm».

Vitalia Prats nacida en 1931

«Estábamos en la balsa lavando la ropa. Aquello era horroroso, que no se vuelva a ver nunca»

Más miedo no he pasado en mi vida. Tenía 7 años. Fuimos allí a la balsa a lavar la ropa. Y escuchamos un avión, y nos tiramos en tierra y nos quedamos ahí sin movernos. Bajo de una pared. Y vi una cosa muy grande caer, y explotó, y luego otra, y otra. Eran tres aviones. Vimos caer las primeras bombas. Nos hizo saltar a todas del suelo. Fíjate. Aquello era horroroso de verdad, creedlo, de verdad. Que no se vuelva a ver nunca más y ya».

José Miguel Sebastià nacido en 1927

«En la tienda de Emilia murieron todos, la madre y los hijos»

Asomaron las bombas y la calle nueva la destrozaron toda. Otra la tiraron a una tienda. Luego, la última, la tiraron ahí entrando a lo que era la tienda Emilia. Y perdieron a todos los que habían allí, la madre y los hijos, quitando a Juan, porque era una bala y no estaba nunca en casa. Decían que los aviones no venían de noche, pero esta vez sí».

Miguel Ferrando nacida en 1930

«Nadie supo por qué lo hicieron»

Los aviones pegaron unas vueltas por aquí y enseguida las bombas. Murieron 5 personas en la tienda. Y ya está. Nadie supo nunca por qué lo hicieron».

Carmen Adell nacida en 1925

«Todo era escombros y miseria»

Escuchamos los aviones. Y una tía mía dijo, mare, hay que irse de aquí o nos matarán a todos. Y nos fuimos al mas, y desde allí vimos los aviones. Lo veo aún tan claro. Y veías cómo los aviones iban bajando y descolgando la bomba. Y al rato, vimos todo el pueblo con humo, todo. Y algunas llamas. Y dijimos, ay mare, han destruido el pueblo entero. Y vinieron algunos y nos contaron que el pueblo daba agonía. Medio pueblo por el suelo. A una familia, los pillaron a cuatro. Decían que bajo de la escalera era lo más seguro. Pero qué va, allí murieron escondidos los cuatro. Nuestra casa en la calle Reyes Católicos estaba toda por tierra. Era como una “sénia”, un pozo hondo. Otra bomba destruyó el ayuntamiento, la prisión, las casas de al lado. Todo eran escombros. No había nada en el pueblo. Miseria. A veces, cuando te pasas la película por la cabeza, decimos, no sé de qué nos quejamos ahora, porque habiendo pasado todo aquello. El pueblo quedó destruido».

Dolores Pitarch nacida en 1918

«No nos quedaba nada»

La de mi abuela, la de la tía, la de mis padres, todas las casas “cul per amunt” hasta la esquina. Una cuñada mía, tenía tres niños. Se salen de la casa esa, se van a la puerta de la campana y lo bombardearon enseguida. Y cuando volvieron no tenían casa. Nos dijeron que cuando llegáramos a la casa íbamos a llorar porque no nos quedaba nada».

Carmen Ferrer, nacida en 1922

«Ojalá hubieran pasado de largo»

En una casa, que yo sepa murieron Ángeles, Anita, las hermanas, dos hermanas más que eran monjas, que se llamaban una Carmen y la otra María, creo recordar, un hijo de Ángeles, se llamaba Pepe. Todos murieron mientras estaban escondidos debajo de la escalera. Esta casa, una parte estaba toda en el suelo. La bomba había caído en la calle de detrás y llegó hasta aquí. Lo destruyó todo. Este pueblo fue muy castigado. Ojalá hubieran pasado de largo, pero no lo hicieron».

Higinio Ripollés nacido en 1921

«Vinieron luego soldados y decían que no había hecho efecto»

Vimos los aviones que pasaron, giraron y de momento bajaron en picado, hacia abajo, y sueltan las bombas. Luego, días después, vinieron unos soldados alemanes y pasaron y dijeron que no ha hecho efecto, que no ha hecho efecto. Se miraban y se reían: “no, no ha hecho nada”. Eso lo he visto yo».

Salvador Carrasco nacido en 1917

«La aviación era criminal. Si uno no pasa la guerra no tiene ni idea. No quiero ni pensarlo. Me entran ganas de llorar»

Yo corrí la provincia de Castelló toda de punta a punta, yo era el que corría la provincia repartiendo comida para la brigada y para todos. Pero siempre llevamos palo de la aviación. Era muy criminal. Allí se sufrió mucho. La guerra es muy criminal. Los veía ir por el aire, pero no huía porque, ¿dónde te tenías que esconder? No había ningún sitio donde realmente esconderse. Yo quería estar al aire libre. La población estaba echada a perder. Cuando salimos de dentro del refugio, el pueblo ese estaba arrasado. Eso, si uno no lo pasa, no tiene ni idea de lo que es una guerra. Ni idea. Yo he de decir que hambre no pasé. Pero sufrir, sufrí mucho. Sobre todo por la aviación, que era criminal. Yo no quiero ni pensarlo, me entran ganas de llorar».

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2014/02/02/rostros-experimento-nazi/1074530.html