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Tus hijas, nietas y bisnietas no te olvidan

Andaluces, 4 Feb 2014 | 5 febrero 2014

noname7“Las mujeres han abierto una puerta grandísima para que se reconozca a las víctimas del franquismo”

 

OLIVIA CARBALLAR / Guillena (Sevilla) /

-¿Pero tú por qué lloras tanto, mujer?

-¿Por qué voy a llorar? ¡Porque no sé si mis hermanos están vivos o están muertos!

-Estoy harto de decirte que a tus hermanos los mataron, no quisieron venirse con nosotros.

 

-Ay, mis hermanos, que no sé si están vivos o están muertos…

-Los cogieron esa misma noche y los fusilaron en la plaza de toros de Badajoz, con todos los de Guillena.

Día tras día, Rosa Vázquez, de 66 años, escuchó este diálogo entre su padre y su madre. Hasta que murieron. “Él, con alzhéimer, nunca olvidó aquello. Y ella, que se llevó toda la vida llorando, se fue al final sin saber si mis tíos estaban vivos o estaban muertos“, cuenta Rosa en el centro cívico de Guillena (Sevilla), donde acaba de reunirse con otros familiares de represaliados para preparar el frente más inmediato: la querella en Argentina contra los crímenes del franquismo. Rosa es nieta de una de las 17 rosas, las mujeres vejadas y asesinadas por los falangistas que, 75 años después, fueron sacadas de la fosa donde yacían como perros. Fue una de las historias que escuchó también el relator especial de la ONU, que ha vuelto a confirmar la separación entre el Gobierno y las víctimas. Estas víctimas.

“La vieja esta está en la hornilla, dijo un municipal. Sacaron a mi abuela, Tomasa Peinado, que no sabía ni escribir ni leer, de la cocina y se la llevaron. Tenía siete hijos. A su hermana Josefa también la mataron”. Así recuerda Rosa a sus rosas particulares. “Y lo típico de los pueblos, que en vez de víctimas, éramos los culpables. Nosotros estuvimos señalados toda la vida de Dios. Pero yo pensaba que era porque éramos muy pobres“, añade esta mujer, que se fue a servir a Sevilla con 10 años. “Luego, cuando crecí, comprendí que estuvimos marcados como si fuéramos delincuentes”.

Ahora -aunque todavía hay quien vuelve la cara en el pueblo- las historias ya no se guardan bajo las enaguas de la mesa camilla

La lucha por la recuperación de la dignidad de las 17 rosas, encabezada por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica 19 mujeres de Guillena -dos de ellas recibieron un indulto-, ha eliminado mucho miedo y la sensación de culpabilidad que hasta no hace mucho circulaba por el pueblo. Ahora -aunque todavía hay quien vuelve la cara- las historias ya no se guardan bajo las enaguas de la mesa camilla. Sus vidas y la de todos los represaliados en Guillena viajarán en busca de justicia a Argentina. La querella, que será presentada por la asociación, incluye 231 nombres: 75 vecinos asesinados o muertos en prisión -las 17 rosas incluidas-, 91 vecinos represaliados y 65 vecinos desaparecidos y en paradero desconocido, entre ellos Ángel y Juan José, los tíos de Rosa, hermanos de su madre, hijos de una de las 17 rosas.

“Mi abuelo, como era de izquierdas, tuvo que huir”, resume Ramoni Peralías, de 52 años, nieta de Ramona Puntas, otra de las 17 mujeres paseadas por el pueblo como un trofeo. En diciembre de 2012, Ramona volvió a pasear por la calle Real, pero esta vez con gritos libres de ¡Viva la República!, en una cajita, camino del cementerio, donde fue finalmente enterrada con las demás. De Germán, del abuelo Germán, otro de los nombres que incluirá la querella, nunca más tuvieron noticias.

“Su hija, que es mi madre, se quedó sin padre ni madre con 10 años. Alguien nos tiene que dar una respuesta, alguien tiene que investigar esto, no nos podemos quedar con que están desaparecidos sin más, no consta que haya sido un asesinato”, denuncia Ramoni. “Cada vez que íbamos al cementerio a limpiar los nichos de otros familiares, mi madre siempre pensaba dónde estaría la suya“, rememora. Murió sin saberlo. Ramoni nunca imaginó que exhumarían la fosa de las mujeres.

EL TIEMPO EN CONTRA

“Mucha suerte hemos tenido. Porque si hubiéramos tardado más, muchos hijos, de 80 años para arriba, no hubieran visto a sus madres enterradas con dignidad. Justo unos meses después fallecieron dos hijas”, explica María Dolores Vázquez. Su bisabuela, Ramona Navarro, también era otra rosa. Se la llevaron con su hija presente, de unos cuatro años. Su bisabuelo, Gabriel Sánchez, es otro desaparecido. Y otro tío abuelo. Y Tomasa y Josefa, la madre y la tía de Rosa, que eran también de la familia.

“Las mujeres han abierto una puerta grandísima para que se reconozca a las víctimas del franquismo”, afirma Rosa

“Son muchos los represaliados que hemos ido encontrando con la investigación de las 17 rosas. Y todos esos nombres los hemos ido poniendo en una lápida. Muchos familiares ni se habían planteado darle su lugar a esas personas, pero este movimiento ha conseguido que muchísimos de ellos hayan salido diciendo que también tienen un tío, un hermano…”, explica María Dolores. Se siente orgullosa de poder devolver a los suyos un poquito de tranquilidad, de sosiego, porque justicia, admite, aún no se ha hecho.

La investigación Memoria de Guillena. Tierra de rosas silenciadas (Aconcagua), realizada por la presidenta de la Asociación 19 mujeres de Guillena, Lucía Sócam, sobrina nieta de la rosa Granada Hidalgo, y Carmen Fernández Albéndiz, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, cuantificó 267 víctimas, 75 asesinados o muertos en prisión, 65 desaparecidos o en paradero desconocido, 91 represaliados y 36 huérfanos. Cuenta Carmen Fernández Albéndiz que hubo un señor que la buscó para que no escribiera el libro. “Las mujeres han abierto una puerta grandísima para que se reconozca a las víctimas del franquismo”, afirma Rosa. Sin embargo, concluye María Dolores: “En este pueblo queda mucho que hacer todavía”.

http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/mujeres-guillena-no-se-rinden/