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«Los periodistas deben saber lo importante que es la historia para dar una información veraz»

Hoy.es, | 26 marzo 2014

_PrHoyEl historiador Luis Arias González hablará mañana sobre la actuación de los medios de comunicación en la Guerra Civil

 

El historiador Luis Arias González hablará mañana sobre la actuación de los medios de comunicación en la Guerra Civil española en el Máster de Periodismo Multimedia UEx/HOY

MARISA GARCÍA | BAD AJOZ.

El historiador Luis Arias González dará mañana una conferencia en el Máster de Periodismo Multimedia UEx/HOY sobre la actuación de los medios de comunicación en la Guerra Civil española, en la que «lo que pretendo es que los periodistas consideren y tengan en cuenta lo importante que es la historia para dar una información veraz y contrastada».

-‘Los medios de comunicación en la Guerra Civil española: lecciones del pasado para un periodismo del futuro’ es el título de su conferencia, ¿qué lecciones debemos aprender de lo que hicieron los medios en aquella época?

-Las lecciones son más de cómo no se deben hacer las cosas que de cómo se deben hacer. La Guerra Civil española fue un campo de pruebas en muchos aspectos, militares, económicos y, por supuesto, también periodísticos. Se experimentaron por primera vez medios de comunicación que luego tuvieron un alcance tan importante como la radio, el cartelismo, el fotoperiodismo… Unas lecciones son positivas: los avances y las experimentaciones técnicas, que convierten a la Guerra Civil española casi en un punto de inflexión en la información periodística mundial, ya que vinieron los mejores periodistas del mundo. Y otras negativas porque ha sido una de las guerras donde la manipulación y la utilización política y partidista ha sido mayor por la pasión que se puso.

-Los medios de comunicación fueron claves para el desarrollo del conflicto, y la prensa y la radio eran imprescindibles para difundir sus mensajes a los propios partidarios, al bando enemigo y al extranjero, ¿cómo los utilizaron y controlaron durante la contienda?

-El control de los medios se hizo en los dos bandos. En la conferencia que daré el jueves hay un apartado que titulo ‘Cuando la verdad perjudica. Censura, control y propaganda informativa’, y aunque la propaganda bélica aparece antes de la Guerra Civil española -ya se había utilizado en la I Guerra Mundial y en la revolución soviética de 1917- es aquí donde se van a crear las directrices de un sistema, de una forma de control de la información, que va a estar vigente hasta la guerra de Vietnam. Es decir, que las directrices y el sistema de control de la información van a marcar una línea casi durante un cuarto de siglo, y era un sistema que aunaba la autocensura por justificación ideológica, unas redes de control estatal y paraestatal militares y civiles cada vez más complejas y eficaces y en donde toda la manifestación cultural que se hacía tanto en un bando como en otro se convirtió en mera propaganda. De hecho, Alfredo Mendizábal Villalba, que pertenece a esa tercera España que no quiso vincularse ni al bando nacional ni al republicano, lo dejó escrito así. Luego cambiaron, el modelo que se aplicó en la España nacional era de corte más militarista, seguía los preceptos de la Gran Guerra y los que se habían utilizado ya en el conflicto africano; mientras que en el republicano ese control de la información que al principio es bastante laxo, luego va a ser muy fuerte y férreo y estará regido por el sistema que se aplicaba en la Unión Soviética.

-¿Cómo funcionaba la censura?

-Cada bando tenía su propia censura. En el nacional el control militar se hacía a través de los servicios de información que había creado el general Mola para la zona noroeste, por los estados mayores, por el posterior servicio de información y Policía Militar y luego por los oficiales de prensa, una figura que reglamentó el hermano de Franco. Y en cuanto a la zona de la República, hubo un Ministerio de Propaganda y luego una delegación de Propaganda y Prensa, con un servicio de censura en la que había un maravilloso periodista, Arturo Barea, junto a Constancia de la Mora e Ilsa Kulcsar, esposa de Barea.

-¿Cuál fue el papel del extremeño Arturo Barea mientras ejerció como jefe de prensa republicano?

-Lo que se hizo fue ungir la aventura republicana sobre los informadores extranjeros, además de su labor como locutor en la emisora de radio republicana que había en Madrid, un oficio que luego desarrolló en el exilio en la BBC. La lástima es que Barea tuviese que enfocarse a tareas de censura y no podamos gozar de sus crónicas periodísticas. Es complicado encontrar crónicas periodísticas que tengan a la vez independencia, hondura y sinceridad. Desde mi punto de vista, de los periodistas españoles me quedaría con Chaves Nogales.

-¿No había periodistas independientes o no los dejaban trabajar?

-En España cada uno estaba decantado por un bando. No había ninguno que fuera independiente. Se produjo una división absoluta, hasta el punto de que periódicos como el ABC estaban en un bando y en otro (en el republicano el ABC de Madrid y en el sublevado el ABC de Sevilla). Los periodistas eran considerados como combatientes y la información se arrojaba como se arrojaban las bombas. Es imposible encontrar un periodista español de cualquiera de los dos bandos que pudiéramos considerar como ecuánime, lo cual no quiere decir que fueran malos, mentirosos a propósito o que estuviesen totalmente manipulados, al contrario, fueron muchos de ellos unos grandísimos periodistas, pero la entrega hacia un ideal y la intencionalidad propagandística y política impidieron que la información fuese ecuánime.

-¿Qué misión tenían los jefes de prensa en ambos bandos?

-En el republicano los jefes de prensa controlaban a los periodistas extranjeros, vigilaban y censuraban las crónicas que enviaban a sus periódicos y agencias y les llevaban a los sitios más o menos interesantes a la hora de efectuar una propaganda. Hacían el control los comisarios políticos. En el bando nacional se creó una figura propia, el oficial de prensa, que tenía un carácter paramilitar y en la que participaron personalidades muy conocidas y controvertidas como Gonzalo de Aguilera Munro, que trataba con mano férrea a todos los periodistas extranjeros y controlaba que no se salieran del itinerario marcado, de los lugares que tenían que visitar, de la gente con la que tenían que hablar y del lenguaje en las noticias que transmitían.

-¿En qué se distinguían los medios de comunicación republicanos de los nacionales?

-En el bando republicano no había una única fuente directiva de la que emanasen las noticias, puesto que cada partido político de izquierdas, cada sindicato y los anarquistas controlaron sus medios e impusieron siempre su línea ideológica, a veces contradictoria. Esa es la gran diferencia, y otra es el tipo de lenguaje, ya que es muy fácil leyendo las crónicas de unos y otros o escuchando las emisiones de radio saber simplemente por los términos que utilizaban a qué bando pertenecía cada uno.

-¿Por qué interesó tanto la Guerra Civil española a los escritores e intelectuales de todo el mundo como Ernest Hemingway, Gerorge Orwell, André Malraux, Pablo Neruda…?

-Interesó muchísimo porque en España se estaba liquidando un problema mucho más grande que el simple enfrentamiento entre dos bandos. El contexto internacional de crisis de los años 30 que había a escala mundial proporcionó a la Guerra Civil española un especial interés que hizo que las opiniones públicas de cada uno de los país es se dividieran de forma muy profunda. El millar de periodistas y de voluntarios que en algún momento ejercieron tareas informativas venían con sus ideas propias, enviados por las agencias y los periódicos, a dar cuenta de un conflicto en el que se estaban ventilando ideales universales. Y son precisamente estos corresponsables extranjeros los que conforman los episodios simbólicos más reconocidos sobre la Guerra Civil española, los que quedan como referencia. A veces no fueron tan importantes para el desarrollo de la contienda, pero han quedado como los símbolos de la guerra, como la defensa del Alcázar de Toledo, la llegada a Madrid de las primeras brigadas internacionales, el asesinato de miembros del clero, la defensa de Madrid, el bombardeo de Guernica, los sucesos de Barcelona o, con toda su controversia a cuestas, la toma de Badajoz.

-Hubo polémica respecto a la toma de Badajoz porque se dijo que el general Yagüe contestó al periodista americano John T. Whitaker sobre lo sucedido: «Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted que continuara con 4.000 prisioneros o que los dejara libres para que Badajoz fuera roja otra vez?»

-Todavía se discute si esa entrevista fue veraz o el corresponsal hablaba de oídas. Lo que es muy interesante es hasta qué punto los periodistas se implican y magnifican o minimizan un hecho. Han pasado 75 años y todavía seguimos discutiendo cuál fue la información veraz sobre los sucesos de Badajoz.

 

Luis Arias González es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Salamanca. Conferenciante, ponente, profesor invitado en distintas universidades españolas y autor de 16 libros y más de 60 artículos especializados. Actualmente imparte el seminario en la Universidad Camilo José Cela ‘Medios de comunicación y propaganda en la Guerra Civil española (1936-1939)’ para el grado de Periodismo y Comunicación.

Título. Los medios de comunicación en la Guerra Civil Española: lecciones del pasado para un periodismo del futuro.

Fecha y lugar. Mañana jueves, 27 de marzo, a las 19.30 horas en el centro de negocios ubicado en el edificio Badajoz Siglo XXI de Caja Badajoz. Entrada libre.

http://www.hoy.es/v/20140326/sociedad/periodistas-deben-saber-importante-20140326.html