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Trauma y transmisión. Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos

La Librería de Cazarabet, | 4 abril 2014

image001Entrevista a Anna Miñarro y Teresa Morandi (compiladoras).

 

202 páginas

18,00 euros

Xoroi

Este libro es una selección de artículos basados en la investigación «Trauma y Transmisión en las generaciones», primer estudio empírico cualitativo en el campo del psicoanálisis y la salud mental sobre los efectos de la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición, y publicados en Quaderns de Salut Mental. En ellos se intenta comprender de qué manera la historia violenta de un tiempo y un lugar se introdujo en la vida y en el destino de los sujetos y cómo se ha transmitido a las diferentes generaciones la inscripción simbólica de esos hechos históricos, a la vez que se plantea interrogantes sobre su incidencia en la subjetividad de nuestra época.Hablar y escribir sobre los traumas provocados por el horror que ha significado la catástrofe social, es un intento de producir efecto de transmisión: advertir y prevenir sobre la repetición de cualquier tragedia.

Fotografía de cubierta: Imagen de la playa donde estaba ubicado el campo de concentración de Argelers de la Marenda, 1939 – 1942.

 

Cazarabet conversa con… Anna Miñarro y Teresa Morandi, compiladoras del libro “Trauma y transmisión. Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos” (Xoroi)

La Librería de El Sueño Igualitario

Anna Miñarro y Teresa Morandi, compiladoras del libro “Trauma y transmisión. Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos” (Xoroi)

Xoroi Editorial editó a finales del 2013 un buen libro de cómo “llevar eso del dolor”, “eso de la pérdida más agria”, “eso del trauma y de cómo éste se transmite”. Lo han coordinado, recopilando firmas y opciones y demás: Anna Miñarro y Teresa Morandi.

Este libro es una selección de artículos basados en la investigación «Trauma y Transmisión en las generaciones», primer estudio empírico cualitativo en el campo del psicoanálisis y la salud mental sobre los efectos de la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición, y publicados en Quaderns de Salut Mental. En ellos se intenta comprender de qué manera la historia violenta de un tiempo y un lugar se introdujo en la vida y en el destino de los sujetos y cómo se ha transmitido a las diferentes generaciones la inscripción simbólica de esos hechos históricos, a la vez que se plantea interrogantes sobre su incidencia en la subjetividad de nuestra época. Hablar y escribir sobre los traumas provocados por el horror que ha significado la catástrofe social, es un intento de producir efecto de transmisión: advertir y prevenir sobre la repetición de cualquier tragedia.

Fotografía de cubierta: Imagen de la playa donde estaba ubicado el campo de concentración de Argelers de la Marenda, 1939 – 1942.

Sobre la Editorial/ librería:

Fundada en 1980, es la primera librería especializada en psicoanálisis del Estado español. Xoroi también es un centro de información y de organización de actividades sobre el psicoanálisis y las psicoterapias. A lo largo de los años se ha convertido en lugar de referencia y de encuentro para los profesionales de estas disciplinas. Desde la misma librería se ha promovido la creación de Espai Freud, comisión que organiza actividades de carácter transdisciplinar y de difusión del psicoanálisis. En Internet, aparte de la página web, disponemos de un foro de intercambios y debate con el nombre de Amigos de la Llibreria Xoroi. Asimismo, el Blog de los Amigos de Xoroi donde se publican artículos e informaciones diversas. También el Blog de Espai Freud con los contenidos de las Jornadas, conferencias y mesas redondas organizadas. Cuentas de cliente con interesantes ventajas….

Cazarabet conversa con Anna Miñarro y con Teresa Morandi

image002.jpg-Anna/Teresa, estamos ante un libro que calificaría de duro porque se acerca a lo que sienten  los que vieron o vivieron de manera más o menos directa la guerra civil, la posguerra, la dictadura, la represión y la transición. ¿Hasta qué punto captas esas sensaciones tan particulares de cada uno de los entrevistados, teniendo en cuenta que no es lo mismo haber vivido la guerra que ser nieto de ella, hijo o hija de la transición?

-Tal como preguntas, estamos ante una compilación de artículos  que dan cuenta del terror y del horror que significa haber sufrido extrañamiento, cárcel, tortura, haber visto desaparecer a un familiar y haber recibido un maltrato indigno y humillante. Por tanto hubiera sido  imposible trabajar con los testimonios de nuestra investigación sin haberse estremecido.

Hemos analizado el horror que ocupó las mentes de los vencidos: como los traumas marcaron sus existencias; como la guerra y sus consecuencias no sólo les continúan apareciendo en sueños, en pesadillas, en insomnios, en ansiedades, en angustias y/o en enfermedades crónicas, sino también a partir de cualquier elemento de la vida cotidiana que les recuerde situaciones traumáticas.  Y estas situaciones se transmiten de generación en generación y hasta la cuarta en este país.

En situaciones de horror éste se transmite porque no hay elaboración ni representación de la violencia sufrida, se produce una ruptura y una pérdida de transmisión de la historia familiar y social, y el horror se inscribe, como un exceso innombrable, en el psiquismo de los padres, en el cuerpo y en las generaciones siguientes, y ello porque la familia es el grupo primario y el espacio originario de la intersubjetividad, donde el niño hereda el material psíquico indispensable a través de sus filiaciones materna y paterna

– Se suele decir, como para “amansar el dolor de un momento determinado” aquello de : “  el tiempo lo cura todo”….pero yo no lo veo así porque hay cosas que el tiempo no cura si sólo pasan los días….¿hay que hablar, compartir  e intentar cicatrizar la herida de alguna manera para que ésta cure?; ¿Y de veras los traumas tan severos se curan o más bien se superan o , mejor dicho, se aprende a vivir con ellos …se aprende a superarlos?

-Sabemos que el olvido no es posible, y todos los trabajos e investigaciones realizados en muchos países, demuestran que las víctimas, los desaparecidos, los fusilados, están siempre, de alguna manera presentes en la memoria colectiva, porque las heridas y los fantasmas nos acompañan.

Es por ello que nuestra investigación consiguió una doble misión: dar voz a los sin voz, es  decir, acompañarles a recuperar su derecho a tener derechos, y, sobretodo, explicar la represión ejercida.

Los testimonios se han visto obligados a hacer una tarea dolorosas, abrir temas que merecen mucho esfuerzo y mucho tiempo.  Hemos podido comprobar cómo no se resignan a que sus experiencias desaparezcan y mueran con ellos, expresan su necesidad de hablar y de relatar, y a la vez, y de alguna manera, también se liberan de la pesada mochila que han soportado durante años.

image003.jpg-Anna, con Teresa Morandi habéis realizado un trabajo de compiladoras: habéis reunido a un nutrido grupo de especialistas que ha realizado muchas entrevistas a gentes que, como decíamos en la primera pregunta, han sufrido el trauma y lo han (y lo están) transmitiendo, pero dinos, ¿ cómo ha sido ese trabajo de coordinación: primero con Teresa y luego con el resto de co-participantes en este excelente trabajo?

-Enfocamos esta investigación centrada en el  Proyecto de Investigación “Trauma Psíquico y Transmisión Intergeneracional” y desde nuestra práctica clínica como psicoanalistas.

La Fundació Congrès Catalá de Salut Mental  la inicia en el año 2005 y tiene la importancia de ser la primera investigación empírica cualitativa en el campo del Psicoanálisis i de la Salut Mental en nuestra geografía. La  primera de estas características en analizar los efectos psíquicos en la subjetividad de los ciudadanos de Catalunya, tanto de la Guerra del 36, como de la postguerra, la dictadura y la Transición. A la vez,  que interroga cómo, la inscripción simbólica de esos hechos históricos, se ha transmitido a las diferentes generaciones, e incide en  la subjetividad de nuestra época.

Hemos trabajado durante muchos años con el convencimiento de que la tarea de investigación debía ser interdisciplinaria, a partir de  nuestra hipótesis de trabajo : Los traumas vividos –sobre todo en situaciones llamadas de “catástrofe social”– no se agotan en la generación que sufrió directamente la experiencia, sino que se transmiten a sus descendientes y afectan segundas, terceras y cuartas generaciones.

– Teresa y Anna/ Anna y Teresa,  aceptamos el arduo desafío y  hemos coordinado las entrevistas, los grupos, los análisis de las entrevistas y hemos trabajado con un grupo de hasta veintidós profesionales de la Salud Mental en su mayoría, conjuntamente con politólogas, filólogas, y escritoras. En otros momentos han colaborado,  también, juristas e historiadores.

– Ha supuesto el abordaje de un acontecimiento complejo y polifacético devastador para la humanidad, que se ha inscrito como marca indeleble, herida difícilmente cicatrizable en la subjetividad de los directamente involucrados así como en la de sus descendientes, y que por lo tanto no admite conceptualizaciones simples y lineales.

image004.jpg- ¿Hasta qué punto los trabajos, los diferentes pero que se complementan, estudios de Memoria Histórica son necesarios?

– Todos los trabajos, hoy ya abundantes, son complementarios y absolutamente indispensables para dar cuenta y arrojar luz sobre los acontecimientos de la segunda mitad  del siglo XX.  Y ello, porque en el Estado español, pese a haber sufrido una de las dictaduras más antiguas y largas, sólo recientemente se ha comenzado el trabajo de recuperación impulsado desde algunas instituciones y desde los estudios que aportan historiadores y periodistas. Este retraso es la consecuencia del exilio forzado de muchos ciudadanos, del arrasamiento  económico y cultural que ha sufrido este país y del pacto no escrito entre los partidos que lideraron la transición política española para silenciar la memoria histórica.

-Y cuando desde el poder, desde los gobernantes se calla o se intenta silenciar ( y hay muchas maneras de intentar silenciar), ¿ qué le queda a la ciudadanía?; ¿ qué aconsejarías para “paliar” de alguna manera el dolor?

El poder siempre callará y obligará a callar a aquellos que le cuestionan y le obligan a dar explicaciones. Y los ciudadanos tendrán que conservar la memoria, reivindicarla. Paliar el dolor no es fácil, más cuando no hay un reconocimiento. En las entrevistas hemos escuchado que fue posible para algunos/as, que han podido resistir y no hundirse; en cambio para otros no lo fue.

-Mientras haya calles, plazas, bustos y estatuas dedicadas a las personas que la emprendieron con  un régimen legítimamente constituido como era la II República, cómo podemos “remontar el trauma”?

-Efectivamente los símbolos- nombres de calles, bustos, estatuas- son importantes para la vida de toda sociedad porque recuerdan y ayudan a quienes llegan al mundo a conocer la historia del lugar, de sus hombres y mujeres, y en casos de luchas y pérdidas, conmemoran, hacen memoria. La gran dificultad con los símbolos de la dictadura es que, además de recordar el horror,  se han hecho para engrandecer y exaltar la memoria de aquellos que atentaron contra sus conciudadanos, aquellos que aplicaron la violencia de todo tipo, física, psíquica y social. Y es esto lo que no puede permitirse.

image005.jpg-Punto y aparte, en mi manera de ver, es el tema de los desaparecidos….porque es una cicatriz que nunca termina de curarse por mucho que reivindiques la memoria. Anna, ¿si no se establece una firme predisposición jurídica y judicial será difícil que los familiares de los desaparecidos encuentren “cierta paz”?.

-El problema de los desaparecidos-eufemismo lingüístico inventado por la dictadura militar argentina- muestra paradójicamente que no hay punto y aparte. Hay un duelo que no se puede hacer, no se permite cerrar, se eterniza para los deudos de aquellos a los que no han dejado ser enterrados, a quienes no se les puede brindar uno de los rituales que han creado las sociedades para ayudar a despedir dignamente a un ser querido y   aliviar así, en la compañía de otros, la pena y el dolor por la pérdida. Hay que tener muy claro que dar lugar a ese proceso colectivo-ritual- tiene, además del efecto pacificador en las familias, otra función  fundamental: “ayudar a estructurar a una comunidad amenazada por la muerte y reorganizar la vida social para la paz”.

El gobierno  despótico  franquista que ha  dejado a sus ciudadanos en fosas comunes, luego de torturarlos y asesinarlos que lo ha ocultado y silenciado,  no ha colaborado, sino todo lo contrario a reorganizar esa vida para la paz. Esto es lo que durante tantos años y en la actualidad reivindican las familias, y algunas instituciones. Y se tiene que seguir en ello!

– El capítulo de Teresa Morandi:” Violencia, trauma y duelo” me recuerda un poco, quizás por la sincronización, a la lección gramatical de:”Sujeto, verbo y predicado”…..indudablemente mirándolo en perspectiva es como si cada una de estas partes crezca y crezca y que , en aquel tiempo, para los que lo vivieron se prolongase…casi de manera infernal….como si las horas fuesen semanas y las semanas , meses….¿Qué nos puedes comentar?. Cómo se transmite un trauma tan interminable?.

-Un trauma es en sí violento, se introduce en la vida del sujeto dejándolo –siguiendo tu comentario- sin esa gramática de “sujeto, verbo y predicado”, es decir sin orden, con angustia para asimilarlo y si agregamos una violencia de estado continua, el psiquismo de las personas se ve invadido produciéndose una “catástrofe psíquica”: vivencias que alteran durante tiempo o de forma indefinida la capacidad para afrontar los retos de la vida, la percepción del peligro, la imagen de sí y los otros. Se rompe la trama simbólica que sostiene al sujeto y suelen generarse diferentes trastornos psíquicos.

-¿De todas formas, el trauma cómo se transmite, qué conclusiones podéis sacar de este trabajo teniendo en cuanta la valiosísimas aportaciones de todos los testimonios?

-Hay que tener en cuenta que la transmisión alude a las marcas que nos constituyen como sujetos, dentro de un linaje familiar, histórico/cultural y que nos ubican en una filiación. No es de extrañar entonces que aquellas huellas de  violencias sobre las que no hubo palabras, y por tanto no han alcanzando representación simbólica se hayan legado como herencia con toda su capacidad traumática, de manera inconsciente a través de las generaciones. Es una cuestión estudiada y comprobada en diferentes totalitarismos. Una conclusión importante es que los profesionales puedan darle valor, en la historia personal de aquellos que consultan, qué ha sucedido en las familias durante la guerra, la posguerra y también en la transición y cómo afecta esto.

-La mujer  como siempre ha estado en constante lucha por reivindicarse en todos los campos vive el trauma de otra manera, aunque, a veces, también parece que tenga como más fuerzas internas para salir del mismo o más estrategias. ¿Cómo lo veis?

-A la mujer siempre se la ha considerado con una misión fundamental: ”satisfacer los deseos y las necesidades de los otros”, especialmente de aquellos a los que se les ha otorgado un poder.  Pero no hay duda de que a pesar de que el régimen fascista quiso destruir toda la esfera privada, aquella en la que se instaló a la mujer mientras mantenía al hombre en la esfera pública, la capacidad de la mujer de vincularse al “Otro”, le permite luchar contra la invisibilidad y recuperar la palabra, lo que favorece el reconocimiento.

No obstante, es preciso tener presente que el trauma transmitido por las mujeres va acompañado por el contenido simbólico del trauma de la discriminación sufrida y compartida. Este trauma se expresa, también, a partir de traumas subterráneos transgeneracionales.

image006.jpg-Hoy en día, y como debe ser, hablar de salud mental es lo más natural del mundo, pero esto no era así hace no muchos años….Yo me pregunto ¿cómo podían nuestros, abuelos, tíos, padres tragar con todo ese trauma y con la complejidad de la transmisión del mismo?.

-Aún hoy no es lo más natural hablar de estos temas. Como sucede con muchas cuestiones también se ha banalizado qué se entiende por Salud Mental. Estamos en momentos en que predomina un discurso sobre la patologización y medicalización de conflictos. Hemos intentado explicarlo en varios de los capítulos del libro. Pero sí, es cierto era mucho más difícil que en la actualidad recibir ayuda de profesionales de lo psi. Pero también es cierto que la solidaridad, al igual que en nuestros días, salvó a muchas personas de situaciones penosas. Como también la capacidad de crear, de seguir luchando por un mundo mejor.

-Hay un capítulo dedicado a la literatura y al trauma. Es importantísimo hablar de aquello que ha pasado, pasa y cómo pasa, pero cuando eso se escribe ¿qué nueva dimensión va tomando?

-Sí, hemos dedicado una parte también a este tema, porque generalmente los poetas y escritores han buceado mucho antes que nosotros en la subjetividad humana. Y de ellos tenemos mucho que aprender, por ello están tantos escritores/as presentes en el texto. Los totalitarismos intentan golpear fuertemente la creatividad, pero afortunadamente lo logran a medias. En su artículo María Barbal, hace referencia a un encuentro emocionante: la coincidencia entre nuestro estudio y su escritura relacionada con el tema del silencio-incluso del susurro- aquello de lo que se habla  pero no se dice, en su propia historia familiar. Cinta Arasa trabajó tiempo en el estudio e Isabel Núñez también nos acompañó en diferentes momentos y era una entusiasta del proyecto, al que hace referencia en su blog, en diferentes etapas.

– Anna la reflexión es imprescindible y más si se comparte…la vas hablando y eso, pero ¿crees que hay que llegar al olvido…porque hay micho de qué hablar sobre esto…no veo tan claro lo del olvido, más bien me acerco a saber qué te ha tocado vivir, afrontarlo y convivir, pero el olvido?. Nos puedes comentar….

-Tal como ya comentábamos en la segunda pregunta, sabemos que el olvido no es posible, y  que el silencio se articula con la intensidad del sentimiento de culpa de los sobrevivientes por haber sobrevivido y, en consecuencia, las  fuentes de culpa se multiplican.

Hoy, son ya la tercera y cuarta generación las que interpelan e invitan a romper un silencio compartido con la generación anterior,  que, en muchos momentos, se convirtió en generación “bisagra” en muchos sentidos.

Debemos, pues implicarnos como “escuchas-testigos”, rompiendo el olvido, compartiendo el dolor desgarrante del relato.

La pretensión de esconder los hechos traumáticos con la implantación por decreto de políticas de olvido tiene efectos paradojales y contradictorios y produce consecuencias opuestas a las deseadas: generan resentimiento y división

-En el tema de la Memoria Histórica, creo que queda mucho por hacer aunque no nos lo parezca….¿por qué nos quedamos como conformistas….todavía hay miedo…?

-Efectivamente todavía existe miedo. Deberemos apelar a la memoria activa de las generaciones para contrarrestar “lo siniestro”, privilegiando el recordar y el pensar, el testimoniar, el dar la palabra a los maltratados.

Sabemos que la guerra constituyó un cambio radical en lo familiar, y en lo comunitario e introdujo profundas transformaciones a nivel psíquico y en el entorno social i cultural.

La violencia que circuló por este país no ha podido repararse, es decir, que queda todo por hacer…Llevamos 75 años sin conseguir que se llegue a la verdad, la justicia y la reparación, pero debemos aceptar el desafío como una herencia y como un compromiso con todos aquellos que desean testimoniar. .