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Luz sobre el “terror” 81 años después de la represión

farodevigo.es, 28.07.2017 | 31 julio 2017

Familiar de un represor franquista, la escritora Susana S. Arins proclama que “la verdad no debe darnos miedo ni molestar”

 

Silvia Pampín A Estrada

La presentación del libro “Os nomes do terror. Galiza 1936: os verdugos que nunca existiron” de Sermos Galicia realizada ayer por Vagalumes en el MOME de A Estrada sirvió ayer para reivindicar la necesidad de arrojar luz sobre el “terror” que sufrieron los represaliados por el franquismo. En el acto participaron los historiadores Dionisio Pereira y Xoán Carlos Garrido, que investigaron respectivamente los nombres de las personas y los entes o instituciones que ejercieron la represión en Tabeirós-Montes. Familiar de uno de los represores, la escritora Susana S. Arins, proclamó que “la verdad no debe darnos miedo ni molestar”.

La presentación del libro “Os nomes do terror. Galiza 1936: os verdugos que nunca existiron” impulsada por la Asociación Cultural Vagalumes en el Museo do Moble e da Madeira da Estrada (MOME) sirvió ayer para reivindicar la necesidad de arrojar luz sobre el “terror” que sufrieron los represaliados por el franquismo.

En el acto intervinieron dos de los historiadores que coordinaron el trabajo, publicado por Sermos Galicia: el cerdedense Dionisio Pereira y el estradense Xoán Carlos Garrido, que investigaron, respectivamente, los nombres de las personas y los entes o instituciones que ejercieron dicha represión en la comarca de Tabeirós-Terra de Montes. Pereira y Garrido son, además, dos de los cuatro historiadores que coordinan el volumen, junto con Xosé Ramón Ermida y Eliseo Fernández. El libro recoge además aportaciones de muchos de los principales investigadores de la citada época en Galicia como Emilio Grandío, Carlos Nuevo Cal, Bernardo Máiz, Xosé Álvarez, Manuel Pazos, Judith Carbajo, Ana Cebreiros, Carlos F. Velasco o Julio Prada.

Su labor ha permitido bucear en la represión ejercida en las comarcas de Pontevedra, el sur de Lugo, Ferrol, A Coruña, A Mariña, Ordes y Tabeirós-Terra de Montes así como en aspectos tales como los procedimientos y actuaciones de los represores, las mujeres falangistas, el papel de la Iglesia, los tribunales militares y la represión económica.

En la presentación del volumen se incidió ayer en que se trata del primer volumen que aborda de manera global lo ocurrido, completando el relato histórico de una perspectiva diferente. Y también se incidió en la necesidad dar a conocer también los nombres de los “victimarios” y no solo de las víctimas que sufrieron también el olvido, como se venía haciendo hasta ahora, para evitar que se siga homenajeando y rindiendo tributo “en calles y reconocimientos a quien no solo no tuvo un comportamiento ejemplar sino que debiera ser socialmente reprobado por cualquier persona defensora de los derechos humanos y de las libertades civiles”.

El editor del libro, Xan Costa, también intervino en el acto, en el que la escritora Susana S. Arins -familiar de un represor de hace ocho décadas- recalcó la necesidad de “pasados 81 años del golpe de Estado saber no solo los nombres de las víctimas sino también de quienes hicieron daño”. Cree que ello “no hace daño a nadie” porque “ya pasó mucho tiempo” y, en cambio, “puede hacer bien a nivel de historia y de respeto a las víctimas de la represión y la guerra”. Ella, que ya relató en su libro Seique su experiencia personal al descubrir que su tío abuelo había sido un represor, se mostró convencida de que “la verdad no debe darnos miedo ni molestar”. Admite que en su día tuvo miedo de molestar a su padre o algún tío pero que, obtenido el permiso de su padre para usar la historia familiar, le pareció interesante poner el nombre de su familiar sobre la mesa.Sirvió para “tirar del hilo” y que apareciesen documentación y testigos arrojando luz sobre lo sucedido. Anima a otros familiares de represores a hacerlo. Defiende que ya no crea un “conflicto familiar o vecinal” porque “ya pasó mucho tiempo”. Agradeció a Pereira y a Garrido su labor porque gracias a sus investigaciones “empecé a investigar mi historia failiar”. Y puso en valor lo que sufrió, por ejemplo, Pereira al ir al juzgado “por su actividad investigadora”.

También Garrido exaltó la importancia de sacar a la luz a los “victimarios” para “entender por qué se producen estos hechos. Responden a unos intereses. Se reprime para obtener beneficios que aun duran hoy”. Y señaló que la Iglesia participó de manera directa apoyando al bando franquista a través de su jerarquía. de Nada valió que curas como el de A Estrada, Nicolás Mato Varela, fuesen de testigos a favor del alcalde y la corporación republicanos. Al salirse de las directrices jerárquicas eclesiásticas, su testimonio “no tuvo valor”.

http://www.farodevigo.es/portada-deza-tabeiros-montes/2017/07/28/luz-terror-81-anos-despues/1724119.html