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El documental «Entre el dictador y yo» se estrena el 20 de Noviembre en Cerdanyola
Cerdanyola - 20/11/2005


La cinta, se estrenará simultánea y gratuitamente en 100 ciudades. Se pretende impulsar la recuperación de la memoria histórica. Tras su proyección se organizarán coloquios para promover el debate

El documental Entre el dictador y yo , que se estrenará el próximo 20 de noviembre, coincidiendo con el 30 aniversario de la muerte de Francisco Franco, pretende impulsar el debate sobre su figura con el fin de recuperar la memoria histórica, según indicaron fuentes de El Memorial Democratic, entidad de la Generalitat impulsora del proyecto.

La cinta, que ha sido rodada por seis jóvenes realizadores, se estrenará simultánea y gratuitamente en más de 100 municipios catalanes, 15 ciudades del resto de España y 15 europeas (Londres, Lisboa, Roma y París, entre otras). En la película, sus seis realizadores, nacidos en democracia, narran sus recuerdos y relación personal con la figura de Franco. Se trata de seis breves reflexiones muy personales sobre los recuerdos de infancia y la memoria transmitida por padres y abuelos que sí vivieron la dictadura.

Pases y coloquios

La película se estrenará a las 18.00 horas del 20 de noviembre en las mencionadas ciudades y municipios, y tras ella se abrirán coloquios en los diversos centros cívicos que emitirán el documental. El Memorial Democratic es la institución de la Generalitat encargada de impulsar una política pública y activa de recuperación de la memoria histórica, un «derecho de ciudadanía», según expresa.



Ciudades y municipios Europa proyectarán documental sobre Franco

El documental 'Entre el dictador y yo', en el que seis jóvenes realizadores nacidos en democracia recrean sus recuerdos y su relación con la figura de Franco, será estrenado el próximo día 20, simultáneamente, en 100 municipios catalanes, quince ciudades españolas y otras tantas del resto de Europa.

Según ha informado hoy la Generalitat en un comunicado, esta iniciativa forma parte del programa Memorial Democrático promovido por la administración autonómica para impulsar una política pública de recuperación de la memoria histórica.

El documental, que se estrenará de forma gratuita, ha sido elaborado por seis jóvenes realizadores que relatan sus recuerdos, vivencia y relación personal con la figura de Franco, además de la memoria que les han transmitido sus padres y abuelos.

El objetivo de esta iniciativa es 'abrir un debate sobre la figura del dictador' con motivo del treinta aniversario de su muerte y lograr, con un formato audiovisual, atraer a un público amplio.

El documental es una coproducción de Televisión de Cataluña y EstudiPlaytime y tras su proyección se organizarán coloquios para promover el debate.

El Memorial Democrático ha organizado, además, una exposición 'Escucha Franco', que se puede visitar en el Museo del Vino de Vilafranca del Penedés (Barcelona), en la que ante un busto de Franco se invita a los ciudadanos a expresarse, de forma escrita o gráfica, sobre las reflexiones que les suscita esta figura.



Pero ¿quién era Franco?

TERESA CENDRÓS  -  Barcelona EL PAÍS - 11-11-2005

Seis cineastas nacidos a partir de 1975 filman el desconcierto de su generación ante el dictador


Sus nombres: Juan Antonio Barrero, Raúl Cuevas, Guillem López, Mònica Rovira, Sandra Ruesga y Elia Urquiza. Comparten generación: todos tienen menos de 30 años. Y vocación: han elegido el cine como oficio. Los seis, además, se han embarcado en los últimos meses en un singular proyecto: un filme documental, Entre el dictador y yo, que firman colectivamente. En él, cada uno de manera individual -la película hilvana sus cortometrajes- indaga en la figura de Franco, muerto antes de nacer ellos. Pese a que no hubo intercambio de ideas entre los cineastas previamente al rodaje -algunos ni se conocían-, los seis coinciden a través de sus piezas y por distintas vías en un sorprendente desconcierto ante el generalísimo y su huella. El resultado de su trabajo es la suma de seis miradas personales, y muy originales, a los vestigios de la historia reciente no vivida, a veces ni tan siquiera contada. La cinta se estrenará el próximo 20 de noviembre, fecha del 30º aniversario del fallecimiento de Franco, en un centenar de centros culturales de toda España y en los de varios países extranjeros. Francia, Italia y Portugal, por ejemplo.

Pero no únicamente los directores de Entre el dictador y yo nacieron a partir de 1975; sus artífices, desde los integrantes del equipo de producción hasta los técnicos, están por debajo de los 30 años. La propuesta de la película, financiada sobre todo por el programa Memorial Democrático, de la Generalitat catalana y producida por Estudi Playtime -empresa que se estrena con este inusual proyecto-, buscaba esa distancia generacional. "Les pedimos a seis realizadores nacidos en la democracia que representaran fílmicamente aquello que Franco les sugería, con dos límites: que en sus trabajos no usaran imágenes de archivos oficiales y que obviaran el periodo de la Guerra Civil, porque la idea era que colocaran el foco en la figura del dictador", explica Tània Balló, coordinadora del proyecto y productora de cuatro de las piezas.

A pesar de la idea de partida, la evocación de una oscura etapa de nuestro pasado, que nadie espere ver una película histórica o política. Las seis jóvenes promesas del documental -elegidas por la solidez de su incipiente producción- han optado por hurgar en su propio interior. "Lo curioso es que sin que se produjera contacto entre ellos hay un hilo conductor común: una evidente desorientación ante el personaje objeto de su filme, que procede, en parte, de los silencios sobre él que han recogido en su entorno cercano. Diría que, al final, Entre el dictador y yo acaba suscitando más preguntas que respuestas", apunta Marta Andreu, directora de Estudi Playtime.

Juan Antonio Barrero, sevillano nacido en 1980, "pianista frustrado", según propia definición, y autor del cortometraje 1939, seleccionado en numerosos festivales, abre el filme. El director recurre a una estampa contundente, la del yate Azor -destinado al asueto de Franco-, desde hace años varado en una explanada burgalesa, "no sólo como metáfora o símbolo de una época", comenta, "sino también como imagen desnuda de esa especie de viaje al absurdo que emprende el tipo que decidió arrastrar el barco desde el mar hasta la cima de una lejana montaña para convertirlo en un motel". A juicio de Barrero, que descubrió la embarcación siendo niño en un viaje con su padre a tierras castellanas y que identifica ese momento como el primer recuerdo que guarda de la existencia del dictador -"en la memoria de mi generación el Azor nunca ha navegado"-, la coincidencia en la perplejidad de los autores ante Franco "es reveladora" de las reservas con las que se ha transmitido la historia.

Sandra Ruesga, nacida en Madrid en 1975, comparte la impresión de su colega. "¿Cómo es posible que yo sepa más de Pinochet que de Franco?", se interroga. Y remacha: "Sobre la transición hay una versión única y estupenda que todavía no se puede tocar". La contribución de Ruesga -que participó en la película 200 Km, en la que 14 jóvenes directores retrataron la marcha de los trabajadores de Sintel a Madrid- a Entre el dictador y yo es una pieza valiente, en la que la realizadora descarta ponerse tras de la cámara y elige "la fuerza" de las escenas de películas domésticas donde ella, de pequeña, aparece junto a su familia en excursiones festivas al Valle de los Caídos y al cerro de San Cristóbal. La banda sonora: una estremecedora conversación telefónica con sus padres, en la que la directora les interpela y, a través de ellos, a la sociedad, sobre su mutismo alrededor del dictador. Como Ruesga, el barcelonés Guillem López, de su misma edad, emplea en su trabajo, el más poético, cintas caseras, y la pamplonesa Elia Urquiza, de 26 años, se inclina por la charla telefónica, en su caso con su abuela. Raúl Cuevas (1978) parte de una placa, con el símbolo del yugo y las flechas del régimen, que siempre ha visto clavada en la puerta de su edificio de Bellvitge, en el extrarradio de Barcelona, y se lanza en busca de otros barrios como el suyo, "vistos desde fuera, duros, feos y uniformes, pero humanizados por sus habitantes". Cierra el filme la también catalana Mònica Rovira, con un cortometraje que se apoya en el silencio como signo inequívoco de su mensaje.

Los centros donde está previsto que se proyecte Entre el dictador y yo pueden consultarse en la web  www.entreeldictadoryyo.com .

www.entreeldictadoryyo.com