Un siglo en busca de la libertad. El somedano Paulino Álvarez, ex capitán de la República, cumple 100 años en su residencia de Burdeos rodeado de sus familiares asturianos
La Nueva España - 07/01/2005
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 El ex capitán de la República, celebrando un reencuentro con su familia asturiana.
Grado,
Myriam MANCISIDOR
Paulino Álvarez González, nacido el 15 de enero de 1905 en la localidad somedana de Cores, ha vivido en sus casi 100 años de existencia el «horror» de la guerra civil española, en la que participó en el bando republicano, con el rango de capitán, y el de la II Guerra Mundial.
Los años han hecho mella en Paulino, pero su mente centenaria se conserva lúcida y ayer, por unos momentos, revivió, desde la localidad francesa de Burdeos, donde tiene su residencia, la historia de su vida: «El camino de la libertad», según él mismo tituló.
«Era el día 15 de febrero de 1936, vísperas de las elecciones en España. A nuestra casa de Cores, en Somiedo, vinieron dos guardias y un cabo y nos amenazaron con un tiro en la cabeza si no votábamos a favor de los nacionales. Así era la política que ellos usaban», recuerda Paulino, al tiempo que van saliendo al paso de su historia los nombres y apellidos de sus allegados.
Era el comienzo de la guerra civil en España, y el centenario somedano asegura, contundente, que «nadie puede decir que yo he hecho mal durante la guerra que siguió a aquellas elecciones. En el frente, cada uno se defiende como puede». Tres años de lucha y enfrentamientos entre los «rojos» y los «nacionales» culminaron el 27 de octubre de 1939 con el triunfo de las tropas franquistas. Ese mismo día, Paulino Álvarez, capitán de la República, se escondió en las montañas de Infiesto porque, como él mismo pudo comprobar, «comenzaron la matanza de los que habían hecho propaganda por la República».
Paulino relata despacio sus años de guerra, entremezclando su asturiano natal con el francés de su tierra de adopción. Después de pasar unos días en las montañas, el día 5 de enero de 1940 Paulino cruzó la frontera en busca de su salvación en Francia.
«Ya en el lado francés, estaba en un monte con gran arbolado y llamé criminales a los que mataron y asustaron a mi familia y amigos. Corrí y canté como un loco», rememora Paulino todavía con media sonrisa en su rostro, que pronto cambia al relatar su posterior ingreso en campos de concentración en Perpiñán y en Figueres en plena II Guerra Mundial, cuando Francia combatía a Hitler.
«Me escapé del campo con cuatro más de Oviedo. Una familia alemana me acogió. Hitler había establecido que los refugiados que tenían tierra podían seguir libres, y esta familia puso sus posesiones a mi nombre. Así salvaron mi vida», constata, emocionado, Paulino Álvarez. La emoción es aún mayor cuando trae a la memoria que sus compañeros del campo de concentración fallecieron tras un bombardeo inglés en el puerto de Dunkerque.
«Pasaron los años. En 1942 el horror terminó y me quedé a vivir en Burdeos», explica. Sus recuerdos son el legado que este anciano somedano dejará a sus familiares en Asturias, que el próximo día 15 fletarán un autobús para ir a cantar el «cumpleaños feliz» a uno de los supervivientes exiliados y centenarios del conflicto bélico español.
En Grado, su sobrina Alicia Álvarez López también quiso homenajear a Paulino y a la hermana de éste, Josefa Álvarez, quien reside en Somiedo. «Fueron años muy duros los que pasaron en la aldea de Cores y supieron resistir. Él tiene 100 años y ella 98, pero siguen ahí contando sus años más trágicos», comenta Alicia, quien trae a colación un dato que el ex capitán republicano prefirió obviar: «Mi tío militó con los rojos, como llamaban a los republicanos, porque antes de la guerra eran los únicos que pagaban diez pesetas por hacer trincheras».
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