El perdón de la España democrática
Carles Pastor - El Periódico de Catalunya - 18/10/2004
Quienes --como Esquerra Republicana y ahora también Convergència-- reclaman que, además de anular el consejo de guerra que condenó a muerte al president Companys, el Estado pida perdón por el asesinato de éste parecen concebir la guerra de 1936-1939 no como una contienda civil provocada por un alzamiento militar apoyado por fuerzas reaccionarias contra el legítimo régimen republicano, sino como una agresión de España contra Catalunya. Sólo así se explica que, aunque sea de forma implícita, traten al Estado democrático actual de heredero legal del régimen franquista y le corresponsabilicen de este crimen de la dictadura. Y la petición de perdón se reclama a un Gobierno del PSOE, un partido que también perdió la guerra civil y con miles de sus militantes muertos o exiliados. Ponen como ejemplo el perdón que ha pedido Alemania a los países invadidos por el régimen hitleriano, pero Schröder habla en nombre de una nación que, en su conjunto, agredió a otras. La guerra de 1936 también fue civil en Catalunya. Catalanes reaccionarios, incluso catalanistas de la Lliga que fueron diputados de la Generalitat, apoyaron el alzamiento militar y algunos ocuparon cargos en la dictadura. Ahí están los nombres de Eduard Aunós, Joaquim Bau Nolla, Mariano Calviño, Pere Gual Villalví, Miquel Mateu, los dos Ramon de Abadal, Josep Bertan i Musitu, Ignacio Agustí, Josep Pla, los eclesiásticos Isidre Gomà y Enric Pla i Deniel, el marqués de Castell-Florite, el barón de Terrades, Josep Maria de Porcioles, Ferran Valls Taberner y el propio Francesc Cambó y muchos más. Otros, más jóvenes, colaboraron activamente con la dictadura en los largos años siguientes. Es cierto que uno de los principales argumentos de los sublevados fue el peligro separatista que para los reaccionarios encarnaba la Generalitat. Pero los extremeños, madrileños y asturianos masacrados por los facciosos no eran separatistas. Murieron por defender la justicia y la libertad. La suya y la de Catalunya.
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