Jornada de flores para el recuerdo. Más de 20.000 de personas recuerdan en el Mancomunado a sus seres queridos ya fallecidos y Arcos rinde homenaje a víctimas del franquismo
Europa Sur Digital - 03 de noviembre de 2004
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 mancomunado. Miles de personas inundaron de flores el cementerio localizado en Chiclana. PACO PERIÑÁN
ANTONIO GONZÁLEZ/ELISA ARMARIO
CHICLANA/ARCOS. Como cada año cuando se aproxima el Día de los Difuntos, el Cementerio Mancomunado de Chiclana acoge la peregrinación que desde todos los puntos de la Bahía de Cádiz realizan quienes visitan los restos de familiares o amigos ya desaparecidos. Según fuentes de Cemabasa, este año se han superado todas las expectativas, alcanzándose en la jornada de ayer una cifra de visitantes superior a los 20.000 del pasado año. "La zona de aparcamiento se ha extendido este año incluso a la avenida de entrada y la floristería se han quedado pequeña", destacaba Salvador García Palau, gerente del Cementerio Mancomunado.
El buen clima reinante durante la jornada de ayer y el fin de semana previo han propiciado una afluencia masiva y escalonada de visitantes, siendo el mediodía de ayer el punto álgido de las visitas. La ampliación del servicio de autobuses y la presencia de una ambulancia de Cruz Roja en previsión de posibles intervenciones, algo que finalmente no se ha producido, han sido algunas de las medidas tomadas por los responsables del cementerio.
Las instalaciones del Mancomunado acogerán hoy la tradicional eucaristía oficiada por el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos Atienza, a partir de las once de la mañana. A diferencia de la del pasado año, que se celebró en una carpa habilitada al efecto en el patio frontal de la capilla, en esta ocasión la eucarística se desarrollará en la propia capilla del cementerio, a la que se le ha adosado una ampliación, cambiándose el altar de ubicación para facilitar la visión desde todos los puntos del recinto. Los responsables del Mancomunado confían en que esta misma celebración se pueda llevar cabo el próximo año en la nueva capilla una que finalicen las obras que se están desarrollando.
Mientras, en Arcos, Rosa Gutiérrez Perea cumplió ayer su mayor deseo después de sesenta años. Un anhelo compartido por muchos descendientes de fusilados y desaparecidos del franquismo que han silenciado y guardado durante décadas. Lo han reclamado cientos de veces en la intimidad y en el día de ayer lo pudieron llevar a cabo. Muchos familiares depositaron en el Día de Todos los Santos unas flores en memoria de sus seres queridos fusilados durante la Guerra Civil Española. Lo hicieron por fin en un lugar concreto e identificado, en este caso el cementerio de San Miguel de Arcos.
Descendientes de fusilados de la represión franquista celebraron ayer en este camposanto un emotivo homenaje para honrar la memoria y el honor de todos aquellos serranos que fueron víctimas del Alzamiento Militar de 1936.
Varios centenares de familiares, amigos y representantes políticos se concentraron sobre las doce de la mañana en el cementerio arcense para asistir a un acto solemne donde se descubrió una placa en reconocimiento de las víctimas y se dio lectura a los nombres y apellidos de todos los desaparecidos identificados hasta el momento.
Al parecer puede haber en el lugar una o dos fosas comunes de vecinos de la propia localidad y de municipios cercanos de la Sierra gaditana. Por ello, los familiares y el Ayuntamiento organizaron en un día tan especial este reconocimiento. Esta idea partió del presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca, Máximo Molina Gutiérrez, nieto del sindicalista bornense desaparecido, Francisco Gutiérrez, y de descendientes del alcalde republicano de la misma localidad, Antonio Garrido.
Entre banderas republicanas y rosas rojas, los familiares de los desaparecidos reclamaron justicia para los hombres y mujeres que fueron víctimas de sus ideas. En un acto sencillo pero cargado de emotividad, los asistentes caminaron por la primera sala de este cementerio donde probablemente se encuentren las fosas franquistas para depositar varias coronas de flores sobre una placa que rezaba En reconocimiento a los represaliados de la Guerra Civil Española.
La alcaldesa de Arcos, Josefa Caro, leyó ante los presentes un pequeño manifiesto en el que, fuera de rencores o revanchas, reconocía el pesar de los familiares "que fueron obligados a reprimir sus recuerdos. Recuerdos que marcaron toda una vida", señaló. La regidora dejó claro que este tipo de actos "nos enfrentan a nuestra historia desde la normalidad". Continuó sus palabras para decir que la localidad arcense "quiere guardar la memoria histórica para ser dueña de su destino".
El acto de Arcos se suma al celebrado el pasado sábado en el cementerio de El Bosque, lugar al que acudió una amplia representación de descendientes de fusilados republicanos de Ubrique.
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