El 12 de Octubre no es fiesta en el calendario popular
Luis Domingo Ruiz - Octubre 2004
En la batalla por nuestra "Memoria Histórica", la de la izquierda, la de la lucha del pueblo español, las trincheras están calientes. La "historietografía" neofranquista de Jiménez Losantos y Pío Moa avanza y gana puesto preferente en las principales librerías, frente a las investigaciones profesionales y científicas. El gobierno ZP cierra la política de homenajes a la División Azul de la Wehrmacht que inició el PP con la participación de un excombatiente fascista en el desfile militar del 12 de octubre, y lo presenta como un refrito de las ajadas tesis de "reconciliación nacional". Actores y frentes se intercalan: con la misma presteza con que Pío Moa escribe a favor de la ocupación de Iraq y escupe su rabia contra Cuba socialista, justifica la Guerra Civil como el intento redentor de "salvar la democracia" vía golpista ante la "tiranía comunista". Con la misma ligereza con que el Ejecutivo ZP da su beneplácito a la ocupación de Haití y Afganistán y entra en el juego de las provocaciones diplomáticas a Cuba, patrocina débilmente una recuperación de la Memoria Histórica que nada tiene que ver con la Historia de la Lucha del Pueblo español, a la que representa descaradamente dulcificada, amansada, basada en la pobre idea de que la Guerra Civil fue una "desafortunada y casual matanza entre hermanos en el espiral de violencia de los fanatismos del siglo XX".
Unos y otros orquestan una estrategia que se complementa y completa, una estrategia que penetra en nuestra forma de entender la sociedad y la historia, obligándonos a asumir que no podemos ser dueños de nuestro destino, así como no somos intérpretes de nuestro pasado, y que tiene por fin destruir la conciencia crítica, nutrir con mentiras la dominación y ganar con ello una sociedad domesticada, desorganizada. Es una estrategia de adoctrinamiento que, con el sostén de los medios de comunicación de masas, culmina en una reinterpretación de la Historia en términos liberales. De esta manera, en su vertiente cultural e ideológica, el fascismo de terciopelo cubre con su manto de complacencia la conciencia de los hombres. Cárceles, fosas comunes, campos de concentración, exilio: el plan de exterminio de toda una generación de luchadores populares, la historia de la "contra-dignidad", la historia de la represión y la opresión, pasa a ser un vago recuerdo de viejos que no tiene enlace con la situación actual de dominación, que se hace ahistórica, natural e incluso necesaria para la gran mayoría. Una cruenta dictadura fue necesaria para arrancar la conciencia al pueblo, sembrando la despolitización y, paradójicamente, superado el franquismo, el mismo pensamiento dominante se coló en las mismas organizaciones que lo habían combatido, hundiéndose en sus raíces, vaciando su esencia de lucha y desvirtuando sus razones de existencia, so pretexto de un futuro de "paz social". Dicho esto, no es difícil comprender que si pretendemos la recuperación de nuestro proyecto histórico, un proyecto que pasa por la toma de conciencia de la gente, que plantea que la gente corriente sí puede ser timonel de la Historia, nuestras organizaciones tienen que sacudirse el lastre de su estulticia y retomar, ahora, el hilo de su conciencia, cercenada por la dictadura y vendida a precio de saldo por los pactos de silencio de la Transición. Las organizaciones de solidaridad tienen que fijar sus ojos en el ejemplo generoso de las Brigadas Internacionales y en el concepto activo de ayuda humanitaria del Socorro Rojo Internacional. Nuestras organizaciones sindicales tienen todo que aprender de aquellos sindicatos de clase, UGT y CNT, que fueron capaces de organizar la producción y la administración pública cuando las instituciones republicanas se desmoronaban los primeros días de guerra. El Partido Comunista tiene que reconocerse en la disciplina, organización, responsabilidad y honestidad de las que hizo gala, siempre el primero en la lucha y el último en la retirada, en el frente de batalla, en la producción, en la cultura, en el gobierno y en las organizaciones de masas. E Izquierda Unida tiene que fijar sus ojos en todos ellos, interiorizar la experiencia de la izquierda histórica, aglutinarla en su seno, para madurar y abandonar prácticas que no forman parte de sus mejores fuentes. Este puente entre dos orillas, de la inconsciencia a la conciencia, de la necedad al conocimiento práctico, del pasado al presente, como potencial de un futuro mejor, es lo que llamamos "recuperación de la Memoria Histórica".
Y como punta de la lanza de este proceso de recuperación de conciencia y memoria para nuestro proyecto, el Foro por la Memoria se ha propuesto hacer frente al fascismo y sus residuos culturales y políticos, el negacionismo y el revisionismo, evitando que se equipare a víctimas y verdugos, desmontando la visión "amable" y "conciliadora" de la Historia, luchando por los Derechos de los Desaparecidos y contra la impunidad, por la dignidad de las víctimas y sus familiares, y recuperando la mejor tradición militante de la izquierda histórica a través de sus fuentes. En síntesis, el Foro por la Memoria tiene por bandera recuperar la dignidad de un pueblo y de sus organizaciones a través de la Historia de su Lucha, pues, tal y como afirman las Naciones Unidas, "el conocimiento por un pueblo de la historia de su opresión pertenece a su patrimonio", y por tanto merece ser difundida y defendida.
Octubre 2004 Luis Domingo Ruiz - Responsable político de Foro por la Memoria - Granada foromemoriagranada@yahoo.es www.nodo50.org/foroporlamemoria
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