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Gijón. «Aquellos niños de la guerra se inmunizaron contra el rencor» «El libro es geografía e historia de Asturias a través de un observador privilegiado, Marcelo García»
La Nueva España - 15/10/2004




Víctor GUILLOT MONROY

Aquellos niños republicanos que fueron castigados al cuarto oscuro del franquismo. Aquellos días de la dictadura, transidos de recuerdos, de nombres, de dolor. Jaime Izquierdo, jefe del Instituto de Desarrollo Local, acaba de publicar «Marcelo. Los otros niños de la guerra» (Ed. Oberon, 2004), memoria sentimental del socialista minero Marcelo García con prólogo de Felipe González, que se presenta hoy a las 20.00 horas en la Escuela de Hostelería y Turismo de Gijón.

-¿Quiénes son «los otros»?

-Aquellos «otros» fueron los niños de la guerra que no pudieron abandonar España antes de que acabara la contienda civil española. Hubo niños que se exiliaron con sus padres o que huyeron y otros que se quedaron atrapados en España, viviendo bajo el ideario republicano de sus padres y que luego hicieron propio.

-¿Esos niños viven la España de su tiempo bajo el rencor?

-Sucede algo extraordinario en ellos. Viven sin rencor. Han visto tanta sangre, tanta muerte, tanto dolor, que se inmunizaron contra el rencor. Estos otros niños de la guerra manifiestan una humanidad extraordinaria.

-«Marcelo. Los otros niños de la guerra», ¿es un reportaje del franquismo en Asturias o memoria de un socialista?

-El libro es geografía e historia de Asturias a través de un observador privilegiado, Marcelo García, cuyos recuerdos mantienen vivo aquel pedazo de historia de nuestro país.

-¿Cómo fue la conducta de aquellos otros «niños de la guerra» tras la muerte de Franco?

-En el libro no se dramatiza nada. Bastante dolor hay en lo que cuenta Marcelo. En aquellos niños nunca hubo deseo de venganza. Se puede decir que la amnistía tras la muerte de Franco es concedida por la izquierda a la derecha. Se podía haber castigado a todos aquellos que mataron, que torturaron a tantos y tantos republicanos y que, sin embargo, la izquierda perdonó.

-La infancia de Marcelo recuerda en gran medida a «La lengua de las mariposas».

-Es la infancia de los niños republicanos que van a la escuela, donde el maestro enseña y trata bien a sus alumnos. Era la época republicana de la Institución Libre de Enseñanza y que tras la guerra fue liquidada. El maestro de Marcelo, otro maestro más fusilado por los fascistas y sustituido por un ex combatiente que tenía por misión reeducar a los hijos del enemigo.

-¿Estos niños republicanos nacieron marcados por el ideario socialista?

-La educación política de Marcelo García, tras la muerte de su madre en el 34, corre a cargo de su padre, Alfredo García, en las minas de Sotrondio. Durante los años 45, 46 y 47 Franco se teme la liberación de España por parte de los aliados, tras la caída de Hitler y Mussolini. Son tiempos políticamente más tranquilos. Durante esos años Alfredo García le enseña a su hijo conceptos como «democracia», «fascismo» o «socialismo» y son los años de transición a la edad adulta de Marcelo, que ya es un socialista convencido.

-¿Cómo se produce la llegada de Marcelo a Gijón?

-Marcelo colaboró con la guerrilla durante varios años, desde que su padre se ve obligado a exiliarse a Francia, en el 47. En el año 53 un capitán de la Guardia Civil recomienda a Marcelo que se vaya de las Cuencas «porque te van a cepillar». En aquellos años se planteaba un extermio selectivo. Marcelo no aguanta y se va en tren a León, pero allí resuelve regresar a Asturias y lo hace a Gijón, donde se desarrolla la faceta sindicalista de Marcelo. A partir de mediados de los sesenta se vincula a la academia Cura Sama, donde entra en contacto con José Luis García Rúa.

-¿Qué opinión le merece la revisión que se está haciendo de la guerra civil española y de Octubre del 34?

-Prefiero no decir ni pío. Hay tipos de la derecha que pretender argumentar y caminar hacia la CEDA.

-No parece que ese ansia de reescribir la historia sea espontáneo, sino más bien premeditado.

-En mi caso responde a mi aproximación con Marcelo. En esta historia pretendí también incluir a Emilio Barbón, intentar trabar sus experiencias con las de Marcelo, pero se murió antes y no pudo ser

-¿Quién es Marcelo?

-El socialismo hecho paisano.