Julio Anguita, la República y la traición de Joaquín Sabina
Malali Labrac (para kaosenlared.net) [05.03.2004]
http://www.esfazil.com/kaos/noticia.php?id_noticia=1176
Mientras el ministro de la porra, Acebes Paniagua, arremete violentamente contra Carod-Rovira, en la rueda de prensa donde informaba de la captura de la furgoneta etarra en Cuenca( Extraño suceso el de estos etarras que cruzan mediaEspaña en furgoneta durante un temporal y se entregan a la Benemérita tras sufrir un pequeño accidente de tráfico), mientras Bambi Zapatero promete carteras en un hipotético gabinete a Antonio Gutiérrez, el hombre que convirtió un sindicato de clase en un sindicato de servicios, y a José Bono, peso pesado del españolismo más rancio y borbónico, mientras el inspector de hacienda con bigote lanza la advertencia de que si gana ZP el 14 de marzo, toda España estará en manos del diabólico Carod, que romperá la nación y acabará con la democracia constitucional, mientras el Estado se dirige hacia la consulta electoral, la voz limpia y libre de Julio Anguita surge de los lóbregos sótanos en que el pensamiento único la había encadenado.
El hombre que intentó la refundación del Partido Comunista tras la traición de Santiago Carrillo, el hombre que dio a Izquierda Unida sus mejores resultados electorales cuando moría la larga noche negra del felipismo, el hombre de las dos orillas, del sorpasso, el del programa y más programa, el hombre que lideró la izquierda alternativa española durante más de diez años, aquel que se atrevió a atacar públicamente a Juan Carlos de Borbón, aquel político honesto y comprometido que habló de la Tercera República cuando todos santificaban la Cata Magna del 78 y el Régimen Borbónico-Franquista que esta creó, ha irrumpido en la campaña electoral a través de la red de redes con una entrevista en la que desgrana su visión del mundo que habitamos. Anguita apoya claramente los Gobiernos Revolucionarios de Hugo Chávez y Fidel Castro amenazados por la bestia imperial, no sin criticar las absurdas ejecuciones de aquellos tres vulgares delincuentes que tanto daño hicieron a la Revolución, opina sobre la situación española calificando a Felipe como un Maradona del humo y a Aznar como piedra berroqueña tallada en pensamiento joseantoniano, denuncia la postración del movimiento obrero y se acuerda de Gutiérrez y los tránsfugas de la Nueva Izquierda. Es, en fin, un soplo de aire fresco en medio de tanto humo contaminante. Anguita es la viva muestra de que no todo esta perdido en la actual Izquierda Unida, de que todavía puede surgir de sus entrañas un futuro republicano y revolucionario.
El otro día estuve escuchando a Diego Valderas, el candidato de IU a la presidencia de la Junta de Andalucía, en un mitin en el Centro Cívico de la Zona Norte de Granada, situado en la calle Julio Moreno Dávila, en pleno barrio de Almanjáyar, uno de los barrios más pobres de Andalucía. Allí, arropado por los militantes y simpatizantes de IU Granada, expuso las soluciones de la coalición de izquierdas para acabar con los problemas seculares de la Andalucía Imparable de Manolo Chaves. Me parecieron medidas positivas y posibles, pero lo que no me gustó fue cierta moderación que noté en su discurso. Parece cómo si las palabras Comunismo, Socialismo, República hayan desaparecido de Izquierda Unida, por lo menos en la campaña electoral (Es justo decir que una decolorada bandera tricolor decoraba las paredes del Centro Cívico, y que un militante de IU en la comarca Guadix-Baza ondeó otra tricolor en el escenario cuando él y ortos compañeros de la misma comarca reivindicaban la reapertura de la línea ferroviaria Guadix-Almendricos). Puede que todo esto esté justificado por el hecho de que nos encontramos en plena campaña, de que una cierta moderación es buena para captar votos y conseguir más diputados en la Carrera de San Jerónimo, para que estos diputados puedan luchar por la República y por el Socialismo con más fuerza, pero a mi no me gusta.
Desde hace algún tiempo creo que hay abstencionistas que votarían a IU si hablarán más claro. Porque parece que les da miedo admitir, como apunta Julio Anguita, que son comunistas, que son socialistas, que son republicanos, que son rojos. O quizá será que algunos de ellos ya no lo son, y por eso no nombran a los padres fundadores ni hablan de la Tercera República. Me consta que en IU hay todavía muchos comunistas y progresistas, y algún que otro lobo socialdemócrata. Yo de todas maneras les voy a votar el 14 de marzo, porque son la opción más a la izquierda que puede obtener representación parlamentaria, porque aunque tengan cada vez más defectos siguen siendo los míos, y sobre todo, porque hay que parar a las hordas aznarianas, e impedir un nuevo rodillo pesoísta.
Algunos, ante la acuciante necesidad de acabar con la prolongación del aznarismo sin Aznar, han cruzado el lecho de agua que separa las dos orillas de la izquierda, y se han pasado al partido del GAL. Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén... nuestros queridos progres oficiales se cobijan bajo el puño y la rosa, a la sombra de 14 años de políticas derechistas, corrupción a gran escala y terrorismo de Estado. Sabina es el caso más sangrante, pues hasta no hace mucho despotricaba duramente contra Felipe González y lo consideraba peor que el bigotes, porque era un traidor y el otro era simplemente un facha. Es verdad que todavía no se había hundido el Prestige y todavía los Tres de las Azores no habían lanzado su guerra de rapiña contra Irak, y el PP se mantenía oculto bajo una fina piel de cordero. Pero esto no justifica la amarga traición de Sabina, que ha corrido hasta llegar al sol que más calienta, contradiciendo su trayectoria durante el felipismo cuando él era uno de sus críticos más acérrimos y cuando dedicó algunas canciones a la cultura del pelotazo y a la Ley Corcuera. Sabina se equivoca hoy como se equivocó en 1982 al pedir el voto para el PSOE. Ahora saluda sonriente a ZP, el insulso social-liberal, líder de un partido que mantiene en sus filas a Bono, Ibarra, Paco Vázquez, Redondo-Terreros... Sabina pierde muchos puntos para mucha gente, y lo digo de buena tinta.
Cómo comparar a los traidores con Anguita, el último gran líder del comunismo español, digno sucesor de Pasionaria, Pepe Díaz, General Líster, y tantos otros camaradas que convirtieron una secta estalinista en el partido más importante de la izquierda española tras la Guerra Civil, y en el soporte de la resistencia contra el Fascismo del Generalísimo. Una vez, hace algo más de dos años tuve la suerte de escuchar una conferencia del antiguo secretario general del PCE en el ayuntamiento de Albolote (Granada), donde habló sobre lo divino y lo humano, ante un auditorio atento. Tras la charla entregó los carnets del PCA a los nuevos y viejos militantes, mi padre entre ellos, y después fuimos todos a la sede local de IU y del PCA, donde ofrecían un aperitivo. Allí, Anguita charlaba con todo el mundo, mientras yo miraba los retratos que cubrían la pared : Karl Marx, Vladímir Lenin, Dolores Ibárruri y Julián Grimau. En estos días, cuando Anguita lucha a través de Unidad Cívica por la República, para conseguir la restauración de la libertad y la justicia, que desaparecieron de este país cuando Casado, Mera y Besteiro entregaron Madrid a las tropas fascistas, pienso que no me gustaría ver colgado el retrato de Julio, mientras su obra se cubre de polvo en el baúl de los recuerdos.
Mientras Carod está deseando salir de copas con el Borbón, mientras Acebes Paniagua descubre/inventa que ETA quería atentar contra la boda de heredero a la Jefatura del Estado, mientras Trillo sigue soltando veneno por la boca, mientras el Emperador se prepara para acabar con la resistencia de dos naciones revolucionarias, mientras ZP Bambi pide el voto útil, mientras ETA sigue sin disolverse, mientras el fascismo españolista prepara ya su nuevo Desfile de la Victoria para después de las legislativas, la República está más cerca cada día, gracias al trabajo de Anguita y otros muchos. Y Sabina sin darse cuenta de que nos quedan 19 días y 500 noches para asaltar el Palacio de Invierno, de que nunca más nos robarán el mes de abril, de que el regreso de los dragones está a la vuelta de la esquina, y de que, cuando yo me baje en Atocha, la Tercera ya habrá sido proclamada. Y el poeta podrá volver al hogar, como cantaba tu primo el Nano, Joaquín. Lo malo es que tu te has convertido en un conductor suicida, y ya no eres el de antes, sólo sabes cantar el rocanrol de los idiotas. Y nuestra República no necesita idiotas. Ya sabes, Roma no paga traidores. La España de los pueblos y el socialismo tampoco.
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