Carta del Foro por la Memoria al Alcalde de Talavera (sobre la visita de D. Constantino y María González Fernández)
Talavera 3 de octubre de 2004
SR. ALCALDE-PRESIDENTE DEL EXCELENTÍSIMO AYUNTAMIENTO DE TALAVERA DE LA REINA.
Sr. D. José Francisco Rivas Cid.
Durante unos días hemos contado con la visita a nuestra ciudad de D. Constantino y Dª María González Fernández, acompañados por Dª Maria del Carmen García Fernández, esposa de D. Constantino. Quizás sus nombres no le digan nada, a pesar que D. Constantino, así como el que le escribe estas líneas, nos hemos dirigido en más de una ocasión a Usted para poner en su conocimiento la situación que padeció el padre de estos hermanos, asesinado en Talavera hace más de 60 años, y que permanece sepultado en la fosa común del cementerio talaverano. La historia de D. Constantino González Eiras es única como todas las historias humanas, pero contiene elementos comunes con las de miles de hombres y mujeres que sufrieron la represión, persecución, cárcel y asesinato, de las fuerzas fascistas que se sublevaron contra el gobierno legítimo de la República. En su periplo vital tuvo decisiva y trágica importancia su estancia en nuestra ciudad. Por ello le voy a relatar de manera sucinta la historia de este ciudadano. El señor González Eiras, nació el 21 de agosto de 1899 en Pontevedra. Su trabajo se realizó en el ferrocarril, comenzando su labor en la estación de Vigo. Casado en 1925 con Dª María Fernández Paz, fue trasladado a Ribadavia (Ourense) donde nació su primogénito. Posteriormente le destinaron a la capital provincial, donde fue nombrado Delegado Ferroviario. Otro traslado le llevó a Monforte de Lemos (Lugo) en donde nació su segundo vástago, la pequeña María. En esta localidad participa de las actividades sindicales dentro del entonces sindicato socialista Unión General de Trabajadores, en defensa de los intereses de los trabajadores participa en actos y mítines (su hijo recuerda en la nebulosa de la memoria a su padre dirigiéndose a los trabajadores). Por su defensa de los más desfavorecidos, de la clase trabajadora, es encarcelado y, una vez puesto en libertad, se le castiga y traslada con toda su familia a Talavera de la Reina en marzo de 1935, con la categoría laboral de "factor de 1ª clase". En nuestra localidad, a finales de ese año, es nombrado Presidente del Consejo Ferroviario, ocupándose en exclusividad de las actividades sindicales. La ocupación de Talavera por las fuerzas sublevadas, provoca la salida del municipio en dirección a Madrid, dejando todo lo poco que tenían en el domicilio familiar del Paseo de la Estación. Ya en la capital de España es nombrado Comisario de Compañía y de Batallón, sirviendo en las unidades de la 112 Brigada. Cuando Madrid es tomada por las tropas fascistas, sale de la ciudad con otros compañeros, en dirección a Alicante, con la intención de exiliarse a Francia, para que después se uniese con él su familia. Constantino comenta como su casa de Madrid, cercana a la Glorieta de Cuatro Caminos, es asaltada por uniformados (no sabe si militares o falangistas) en busca de su padre con el fusil en ristre. Es detenido en la capital levantina el 30 de marzo de 1939 e ingresado en el Castillo de San Fernando. Al parecer pudieron ser apresados por un buque alemán que cortaba el paso de la salida al mar Mediterráneo. La Alemania nazi, cómplice imprescindible para el levantamiento de Franco, en unión con la Italia fascista y las aportaciones sustanciales del capital financiero español y de la Iglesia Católica. Dª María, al ser enterada de la detención de su marido, prepara un viaje a Alicante, y allí, por el simple "delito" de querer saber de su cónyuge, es detenida y encarcelada el 28 de septiembre de 1939. Posteriormente sería juzgada y condenada a 12 años de prisión mayor por "Auxilio a la Rebelión", después se le concedería la libertad condicional (el 17 de octubre de 1941) desterrándola a la ciudad de Vigo donde vivían sus hijos al cuidado de su abuela materna. A D. Constantino se le trasladó a la prisión de Elche y el 23 de enero de 1940 se le conduce a la prisión de Talavera, reclamado por el Juzgado nº 10 de esa plaza. Se le acusa de varios supuestos delitos que, como era norma de un régimen ilegal y bandolero, no podían ser probados y las alegaciones del reo no son tenidas en cuenta. Los nombres de los individuos participantes en la ignominia no son cuestión de ser referidos aquí, aunque se saben de manera exacta. Dª María acude en ocasiones a visitar a su marido en la cárcel de "La Seda". Su hija recuerda vagamente una visita a su padre pocas fechas antes de su asesinato. Un día al acercarse a la prisión oye que han matado al "gallego", su congoja y desesperación le hace entrar gritando, pero el asesinado es otro paisano de 18 años. El 13 de mayo de 1942 comparece ante el Consejo de Guerra Ordinario, donde el fiscal pide la PENA DE MUERTE, siendo el defensor el que solicita la pena de doce años y un día. Recuerdan que las gestiones hechas por un familiar de alto rango militar del ejercito sublevado ante la jerarquía eclesiástica para que intercediera por el condenado, quedó en un "para primeros de octubre se soluciona". Y tanto que se solucionó. D. Constantino ante la noticia dada por su esposa de esa gestión tuvo la clarividencia al afirmar que ahora si que le habían puesto a los pies de los caballos. Todas las "recomendaciones" en las que participaba ese obispo acababan en el paredón. El vil asesinato se consumó el 6 de octubre de 1942. Sus restos están, desde esa fecha, en la fosa común del cementerio de nuestra ciudad. Sus recuerdos continúan presentes. Un estuche con sus gafas, entregadas años después por la hija de otro compañero asesinado, una insignia del Sindicato Ferroviario de la UGT y una carta manuscrita, un papel amarillo escrito a pluma, redactada minutos antes de ser conducido por la Guardia Civil a la muerte, están entre sus manos. Como dicen sus hijos, un hombre socialista, que luchó en defensa de los trabajadores, espera ser recuperado para ser enterrado junto a su amada esposa. ¿Tiene derecho?. Por supuesto. Constantino y María han pedido en silencio la oportunidad de recuperar los restos de su padre y cumplir la promesa que a su madre hicieron. El acuerdo de 20 de noviembre del Congreso de los Diputados, y las resoluciones de las Naciones Unidas y organismos en defensa de los Derechos Humanos, les hicieron albergar la esperanza de conseguirlo. Desde hace meses hemos mandado escritos a ese Ayuntamiento. Hemos solicitado una reunión a la que ni se contestó. Se ha contactado con Organizaciones para que apoyen la iniciativa que en derecho les ampara y en dignidad le contempla. Este viaje a sido una muestra más de esperanza. Es probable que si lee esta carta no se sobrecoja. Es posible que ni la lea. Pero la tenacidad es una disposición de la que muchos tenemos bagaje de años. Por la edad que compartimos, somos de la misma "quinta", no padecimos aquellos tiempos trágicos. Tenemos, a buen seguro, conocidos y familiares que si los sufrieron. Pero por esa misma existencia si vivimos una fecha señalada en la historia reciente, el intento de golpe del 23 de febrero de 1981. Ese fallido intento, no muy bien aclarado, donde se violó la voluntad popular (aunque no voy a entrar en matices) y metralleta en mano, con carros de combate en la calle, nos hicieron saber que ahí estaban. Las consecuencias de todo ello todavía las padecemos. Esa tarde, esa noche, fue seguida por algunos de manera muy dolorosa. Yo se bien donde estaba. Esa noche hubo que esconderse, sacar y guardar documentación y prepararse para la lucha que podía acontecer. Acondicionar a la familia y silenciar a todos el lugar donde íbamos a estar. En Madrid preparaban una noche de cuchillos largos por parte de los grupos más próximos a la reacción. Supongo que usted lo vivió de manera parecida. También me consta que en situaciones como esas hay personas con un poder camaleónico impresionante y, como pasó en el año 36, saben "adaptarse a las circunstancias". Pero la democracia de hoy, con sus inmensas imperfecciones, fue bregada por muchos y muchas que sufrieron la persecución, la cárcel y hasta la muerte. Dignos herederos de aquellos que en su día lucharon por la legalidad republicana y por el gobierno del Frente Popular, elegido por los ciudadanos y ciudadanas de nuestra nación. Hoy algunos solo piden lo que en justicia se les debe. En manos de los que hemos elegido como representantes está. Yo no les pido la recuperación de la memoria, el reconocimiento de nuestros compañeros, la devolución de los restos de sus seres queridos. Yo lo EXIJO.
Talavera 3 de octubre de 2004.
Emilio Sales Almazán Responsable del "FORO POR LA MEMORIA" en Castilla la Mancha Talavera - Toledo
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