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Torres rescata la memoria de las fosas. El artista catalán ultima un ambicioso proyecto sobre los asesinados sin nombre de la guerra civil
El Periódico de Catalunya - 08/01/2005



El cráneo de una víctima con el tiro de gracia. Foto: FRANCESC TORRES


ROSARIO FONTOVA
BARCELONA

Cráneos con el orificio que dejó el tiro de gracia en la frente, relojes herrumbrosos, una alianza en una falange, casquillos de Mauser... Y una cincuentena de esqueletos alineados en una fosa común situada a 100 metros de la carretera nacional Madrid-Burgos, en el pueblo de Villamayor de los Montes. Éste es el escenario dramático de una de las fosas de la guerra civil y el objeto de un proyecto en curso de Francesc Torres, artista que ha basado algunos de sus proyectos audiovisuales en la recuperación de la memoria histórica, con temas como el maquis o los restos de la ciudad fantasma de Belchite.
Torres estaba aún en Estados Unidos, donde ha vivido 30 años, cuando decidió abordar un proyecto que sumara distintas disciplinas con el objetivo de exhumar una fosa común para rescatar una historia siniestra acallada a la fuerza por el franquismo y silenciada por la transición. Su proyecto contó con la ayuda de las fundaciones americanas Fulbrigth y Bohen, que le concedieron 25.000 dólares para el trabajo de campo. En colaboración con un equipo universitario de arqueólogos catalanes, entre los que destaca Eudald Carbonell, del yacimiento de Atapuerca, Torres solicitó en el 2003 permiso para excavar una fosa en Albinyana, que tras muchas gestiones le fue denegado por el Govern de Pujol. Al año siguiente, ya con Maragall en el poder, el equipo probó fortuna con otra fosa localizada en Castellbisbal, pero también sin éxito.

EN BURGOS
Torres tuvo que trasladar su proyecto a Burgos, a una fosa investigada por la Asociación para la Memoria Histórica. La excavación se realizó en julio de 2004 bajo la dirección del arqueólogo Ángel Fuentes, de la Complutense de Madrid, y de Francisco Echevarría, de la Universidad del País Vasco y forense del caso Lasa y Zabala. En la fosa se hallaron los restos de 47 civiles varones asesinados en septiembre de 1936. Los restos están siendo identificados en la Complutense, de acuerdo con los familiares de las víctimas.
Torres fotografió todo el proceso hasta que la fosa quedó vacía y cubierta de ramos de flores. Ahora, aguarda el resultado de las pruebas forenses para terminar su trabajo, cuya principal premisa es el respeto a los ejecutados y a sus familiares vivos. De la experiencia, plagada de impedimentos burocráticos, Torres concluye: "Todas las fosas, y en Catalunya hay 150, deben abrirse porque es una necesidad de profilaxis histórica importantísima. No puede haber nadie enterrado como un perro en cunetas o bajo adosados".Y advierte: "Éste no será un país normal hasta que se sepa qué pasó de verdad, no lo que quieren los políticos. La historia es de los ciudadanos, no de los políticos".
Francesc Torres prepara una exposición retrospectiva para el 2006 en el Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), en la que incluirá sus distintos trabajos de corte político y social.