El comandante Esteve lo perdió todo por defender la República
Levante, 24 de abril de 2005
R. Montaner, Valencia El comandante Esteve lo perdió todo por mantenerse al lado del Gobierno de la República: su pasión por volar y su familia. Fue expulsado del ejército con deshonor y despojado de todas sus condecoraciones, entre ellas la medalla de la Legión de Honor que Francia le otorgó por la expedición a Manila.
Condenado a muerte en consejo de guerra, pena que luego sería conmutada por 30 años y un día de prisión, pasaría siete años en la cárcel hasta su libertad condicional en 1943 por motivos de salud. Franco jamás le dejó volver a pilotar un avión.
Su mujer, Alicia, sufrió la suerte de miles de exiliados republicanos al ir a parar a un campo de concentración nazi, del que fue repatriada al poco tiempo a Valencia gracias a las gestiones que hizo el propio Esteve desde la prisión con sus otrora compañeros de armas y por aquel entonces pilotos de Franco. Apenas volverían a estar juntos un par de años, ya que Alicia moriría en 1945 sin volver a ver a sus cinco hijos. El mayor, Rafael, tenía 14 años y la más pequeña, Elena, cinco, cuando entre 1938 y 1939 se convirtieron en niños de la guerra al ser evacuados a Rusia. Esteve solo volvería a abrazar a dos de ellos, Rodolfo y Alicia, que fueron repatriados a España en 1956. Estos han fallecido ya y de los tres restantes sólo Roberto y Elena, de 80 y 75 años, estarán hoy en Manises ya que el mayor, Rafael, de 83 años, vive en Moscú.
Alejandro, uno de sus nietos, revela que su abuelo durante su calvario en prisión fue víctima de «varios simulacros de fusilamiento, el último de ellos minutos antes de que le comunicaran la conmutación de la pena de muerte».
Alejandro y su madre, Elena, lamentan que el aviador olvidado no tenga una calle en su Valencia natal como tiene en Madrid, por cierto rotulada erróneamente como Estevez. Elena, que leerá hoy en el aeropuerto un poema dedicado a Esteve por un compañero de prisión bajo el título Romance al "raidman" español, dice emocionada que ha estado esperando «toda la vida» un homenaje como el que ahora le rinde la FACV a su padre.
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