La gran fiesta de la democracia. El 15 de junio de 1977, tras 40 años escuchando una sola voz, miles de ciudadanos acudieron a las urnas en un ambiente de solidaridad y complicidad
El Periódico de Catalunya - 08/04/2005
 En las urnas Santiago Carrillo, líder del PCE, vota en las elecciones del 15 de junio de 1977. Foto: ARCHIVO / EFE
Eran las primeras elecciones de la España posfranquista
RAFAEL PRADAS BARCELONA
Desde que Adolfo Suárez asumió la presidencia del Gobierno en 1976, los hechos se sucedieron a ritmo de vértigo. Los propios procuradores franquistas decidían liquidar el Movimiento y reinstaurar la vejada democracia parlamentaria. En diciembre de 1976, pese a la apelación de la izquierda (que consideraba el tema algo doméstico del franquismo) a la abstención, un referendo aprobó la reforma política. Pero el gran año fue 1977, que entre sobresaltos y ruido de sables cambió nuestra historia. En enero, la extrema derecha asesinaba a cinco abogados laboralistas en Madrid y el GRAPO secuestraba al general Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. Con gran enojo de la cúpula militar, Suárez aprovecharía la calma de Semana Santa para legalizar al Partido Comunista de España (PCE), homólogo del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC).
"Euforia mágica" Y llegó el 15 de junio, una fiesta democrática: las primeras elecciones generales abrirían la puerta a redactar una Constitución para todos. Fueron días emocionantes, con gran asistencia a todos los mítines, en los que se paladeaba la estrenada libertad. Jordi Solé Tura, elegido diputado comunista, que luego sería ministro socialista de Felipe González, lo recuerda así: "Durante mes y medio, desde la legalización del PSUC hasta el 15 de junio, nos encontramos todos en una suerte de euforia mágica y las elecciones se convirtieron en el epicentro de una gran movilización ciudadana. Se produjo el contacto con millares de personas en un ambiente de solidaridad y de complicidad". Se votó en miércoles, jornada laborable, aunque con derecho a tiempo libre pagado para ir a las urnas, y la participación fue alta de acuerdo con el expectante clima creado: en Barcelona alcanzó el 75 % del censo. "Yo tenía 47 años y era la primera vez que podía votar en unas elecciones libres. Es difícil describir todos los sentimientos en aquellos momentos", explica Solé Tura. En el conjunto de España ganó la Unión del Centro Democrático (UCD), de Adolfo Suárez, seguida del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El PCE y Alianza Popular (AP) quedaban a mucha distancia. En Catalunya, sin embargo, venció claramente la izquierda, y en especial el Partit Socialista de Catalunya (PSC-Congrés), que se presentó en coalición con la Federación Catalana del PSOE, ya que la unidad de los socialistas catalanes no sería hasta 1978. Tanto es así que el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván se presentó por su cuenta y no logró ningún diputado. El PSC-R de Josep Pallach, en cambio, tuvo tres dentro del Pacte Democràtic junto a Convergència. Más aplastante fue la victoria de la Entesa dels Catalans para el Senado, con Josep Benet, Paco Candel y Alexandre Cirici. La izquierda, con Joan Reventós a la cabeza, aprovechó la victoria para reivindicar la Generalitat frente al régimen especial para Catalunya que proponía Suárez. El 11 de septiembre un millón de personas pedían el Estatut en las calles de Barcelona. Y en octubre regresó Tarradellas como presidente de la Generalitat provisional. Fueron las últimas grandes concentraciones de masas antes de entrar en la dichosa rutina de la normalidad.
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