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PP: ¿Partido Pancartero?
Kepa Menéndez Pera - Izaro News - 10/06/2005

http://www.izaronews.com/noticias3/1dejunio/menendez.htm


Si el sábado pasado, tras fletar un gran número de autocares venidos de los puntos más recónditos del estado, el partido de Rajoy congregaba a decenas de miles de simpatizantes en la capital madrileña con motivo de la manifestación convocada por la AVT en repulsa a la intención del gobierno de negociar con ETA, tan sólo una semana después, y pergeñada idéntica operación autobusera, los ‘populares’ vuelven a reunirse, esta vez en las calles de la histórica Salamanca, para mostrar su rechazo a la salida del Archivo de la Guerra Civil de los documentos incautados durante la contienda que pertenecen a la Generalitat.

Los denominados “Papeles de Salamanca", legajos históricos que Catalunya lleva reclamando durante 24 años, abarcan desde expedientes de debate interno del otrora Gobierno catalán a cartas íntimas, algunas incluso de amor, que los soldados en el frente enviaban a sus esposas y novias, que lógicamente no llegaron a su destino porque las tropas franquistas lo impidieron con las armas. Una antigua reivindicación, la de devolver a sus verdaderos propietarios lo que les pertenece, actualmente retomada por el Ejecutivo autonómico de Maragall, que Zapatero ha tenido a bien atender ordenando a su ministra de Cultura que comunique a los directivos del archivo salmantino para que procedan al efecto.

Algo que, como era de esperar, no ha sentado nada bien ni en el seno del PP, ni mucho menos en el del alcalde de Salamanca, que se ha tomado la diligencia como si de una verdadera afrenta contra él, su ciudad y la unidad de España se tratara. Indignado con la resolución socialista, el ‘popular’ Julián Lanzarote, ha exhortado en un manifiesto a sus conciudadanos y a quienes como ellos se sienten ultrajados por el “desmembramiento" y “expolio" al que se verá sometido el Archivo General, toda una “fechoría cultural", a que muestren su indignación en la manifestación que el ayuntamiento que preside ha convocado para este sábado. Una movilización a la que ya ha confirmado su asistencia la plana mayor del PP y para la que se fletarán 170 autobuses.

Por qué me da que a los ‘populares’, tanto tildar a los socialistas de “pancarteros", últimamente les está empezando a gustar eso de tirarse a la calle y reclamar en el asfalto lo que no pueden lograr en el Congreso. Porque, díganme si no. En lo que llevamos de mes el partido de Rajoy ha diseñado un calendario de manifestaciones tan apretado que ya quisieran para sí los de HB en sus tiempos gloriosos, cuando llegaban a convocar hasta tres en un mismo día y en idéntico lugar. Y es que, si a la acontecida la semana pasada sumamos ésta de Salamanca, no debemos olvidar que para el próximo sábado se espera otra en Madrid, en contra de los matrimonios homosexuales y en favor de los valores de la familia, convocada por la Conferencia Episcopal y para la que el PP ya ha comenzado a movilizar a sus seguidores.

No se engañe el lector, que esto de colocarse detrás de una pancarta ya ha dejado de ser una moda exclusiva de la izquierda revolucionaria e insolidaria, como le gustaba decir a Aznar. Eso era antes. Los tiempos cambian y ahora la derecha, en su ánimo por remar a contracorriente del gobierno, se organiza sus propias manifestaciones.

Lo malo es que, es tal su ímpetu por desbordar en la calle al Ejecutivo socialista, que le da lo mismo que el motivo de las mismas sea ora protestar contra una resolución que el día de mañana nos pueda traer de una vez por todas la ansiada paz tras cuarenta años de sufrimiento en ambos bandos, ora por la devolución de unos documentos, en algunos casos tan íntimos que nadie salvo sus destinatarios tiene derecho a leer y menos a ser exhibidos en público, y en otros tan históricos, puesto que sus páginas destilan la quinta esencia del pasado y la cultura del pueblo catalán, que el espíritu de los mismos debería descansar para siempre en Catalunya.

Pero tal es la ceguera que demuestra el Partido Popular desde que perdiera el poder en las urnas, que hechos tan diáfanos como los anteriores, en los que el juego de la política da paso a la sensibilidad y sentimiento humano, no consiguen abrir los ojos a una formación y un líder que de seguir con dicha prepotencia acabará estrellándose contra el muro de la razón social, como le sucediera a su predecesor en el cargo tras hacer oídos sordos a las continuas reivindicaciones de la ciudadanía.