El mundo grita "nunca más" al evocar los horrores de Auschwitz. Mandatarios, soldados y supervivientes celebran juntos el 60° aniversario de la liberación del campo
El Periódico de Catalunya - 28/01/2005
 Un superviviente del genocidio se enjuga las lágrimas durante la ceremonia de ayer en Auschwitz. Foto: REUTERS / KATARINA STOLTZ
GONZALO CÁCERES AUSCHWITZ / ENVIADO ESPECIAL
La comunidad internacional dirigió ayer su mirada de horror al campo de concentración de Auschwitz, lugar donde los nazis ejecutaron a cerca de un millón y medio de presos, la mayoría de ellos judíos. Jefes de Estado, monarcas, presidentes y representantes de organizaciones internacionales se encontraron con supervivientes del genocidio y exsoldados del Ejército soviético que liberó el campo, hace ya 60 años. El acto de ayer, mientras caía la nieve y las temperaturas no superaban los cinco grados bajo cero, fue también una ceremonia emotiva, que dejó en el aire un grito: "Nunca más". Auschwitz era el principal engranaje de una maquinaria de matar de gran precisión. Se trataba de eliminar con métodos industriales a los enemigos políticos y a las minorías étnicas condenadas por los nazis.
"SERES INFERIORES" Tras la bienvenida dada a los participantes por el ministro de Cultura polaco, Waldemar Dabrowski, hizo uso de la palabra el antiguo preso de Auschwitz Wladyslaw Bartoszewski. "Los rusos y los polacos eran tratados por los nazis como seres inferiores, pero los judíos eran tratados como bichos a exterminar", afirmó. "No permitáis que se repita la tragedia, que vuelvan a funcionar campos de exterminio como los de Auschwitz, Majdanek y Treblinka" proclamó, conmovido, Anatoli Shapiro, jefe de las unidades del Ejército Rojo que entraron en el campo el 27 de enero de 1945. La ceremonia se inició con el silbido de un tren, que electrizó a los presentes, porque simbolizaba el momento en que los deportados llegaban desde la Europa ocupada. "El Holocausto, símbolo del mal y de la destrucción del espíritu humano, es parte de la tradición cultural universal... y toda la humanidad, sobre todo los europeos, debe sacar de él un mensaje positivo de compromiso con los valores humanos y con la paz", había dicho por la mañana Avner Shalev, presidente de Yad Vashem (Un monumento y un nombre), el memorial de Jerusalén dedicado a las víctimas del Holocausto. El presidente polaco, Aleksander Kwasniewski, dijo que Auschwitz fue un "horrible capítulo en la historia" y lo comparó con el establecimiento "del infierno en la tierra". Europa se hizo representar por el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, quien dijo que Auschwitz permanece como un "símbolo de tragedia humana para el mundo del siglo XXI". El presidente israelí, Moshe Katzav, criticó a los aliados "que no hicieron nada para evitar la masacre de Auschwitz. Hubiese bastado con bombardear las vías ferroviarias para contener la matanza", dijo. Durante su discurso en Auschwitz, Katzav afirmó que estar frente a las ruinas de los hornos crematorios y las cámaras de gas "es como escuchar los gritos de los muertos". Por su parte, el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, parafraseó al presidente de EEUU, George Bush y afirmó: "Llegará el día en que habrán desaparecido los testigos de aquella tragedia, pero la conciencia nos obliga a mantener vivo el recuerdo de aquella tragedia".
"ODIO PROGRAMADO" El cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, leyó un mensaje de Juan Pablo II en el que pidió que "nadie ignore el Holocausto" y subrayó que Auschwitz es "el trágico fruto del odio programado". "En estos días --añadió el Papa-- debemos recordar a los millones de personas inocentes que soportaron sufrimientos inhumanos". El presidente alemán, Horst Köhler, llamó a mantener vivo el recuerdo y a combatir al ultraderechismo "para evitar que Auschwitz vuelva a tener lugar", mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, reflexionó en voz alta: "Hoy no sólo debemos pensar en la historia, tenemos que estar atentos a los peligros del mundo moderno".
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