Francisco Espinosa, historiador. «Con el Archivo se están dando espectáculos y sacando votos»
Tribuna, 3 - VI - 2005
Autor de ‘La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz’ y ‘El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española’, se ha convertido en una de las voces de aquellos cuya historia se ha silenciado durante décadas, «la historia de los vencidos que no se había contado nunca», pero no por revancha, todo lo contrario, sino con ánimo de destapar la verdad, toda la verdad de una etapa de la historia de España.
¿Fue modélica la Transición? La Transición se hizo en base a la prohibición de la memoria. Se ha hablado de un pacto tácito de olvido, de silencio, en el cual tomarían parte la derecha, que la preparó y tramó, así como los partidos de izquierda (PSOE y PCE). UCD mantiene ese pacto y el PSOE lo prolonga. Se sigue el lema de no mirar nunca atrás y así se llega hasta finales de los 90. Ahora mismo está en duda que fuese tan modélica como se ha planteado.
¿Está la sociedad preparada para conocer lo que realmente sucedió durante la Transición? Sí, lo que ocurre es que en nuestro país todavía no se ha decidido lo que se va a hacer con la documentación, ni todo lo que hay. No hay inventario de archivos, los que quedan, los que se destruyeron. No se ha desarrollado la Ley de Archivos del 85. En una situación caótica de nada sirve decir vamos a hablar de esta época.
¿Qué le parece la propuesta del Gobierno de aprobar una Ley de la Memoria Histórica? Esa ley viene provocada por la demanda de finales de los 90, sobre todo con la eclosión del fenómeno de la memoria histórica, pero todavía la comisión no ha dicho nada, no sabemos en qué consistirá.
¿Cree que todavía hay miedo, presiones, para no hablar y para que nadie pueda ser acusado por lo que sucedió hace tantos años? No creo. Además, el Gobierno, al aprobar un plan de memoria histórica, debería incluir un mapa de fosas, que es una cosa que no debe molestar a nadie. Además, estamos hablando de gente muerta, en su mayoría, no ya los vencidos, sino entre los vencedores y responsables directos quedan muy pocos. Tampoco consiste en decir los nombres porque no tiene sentido plantearlo así, sino saber qué pasó. En más de media España no hubo Guerra Civil, sino un golpe militar y una represión terrible.
La agresión a Carrillo, el intento contra Pío Moa, ¿refleja esto un clima de crispación social? No veo esa crispación. La agresión a Carrillo estaba perfectamente planificada por grupos de extrema derecha, y la otra es una tema universitario. Igual de mal están las dos, pero no veo relación alguna. Son dos hechos puntuales, pero no caracterizan la época que estamos viviendo. La sociedad española no tiene problema en saber.
¿Hay sed de conocimiento? Había una especie de pasado oculto a lo largo de toda la dictadura. La historia de los vencidos no se había contado. A partir de los 80, en los nuevos trabajos, se inicia una forma de hacer historia, donde a medida que se abren los archivos se accede a una información y donde lo que se cuenta es la historia completa, no la historia del otro lado. Por ejemplo, cuando he hecho la historia de la Guerra Civil en Badajoz y Huelva cuento lo que pasa a unos y otros, a los derechas y de izquierdas. Es falso que el franquismo hiciera una historia viciada. Lo que pasa es que no se contó todo.
¿Se sigue utilizando la Guerra Civil como arma arrojadiza? La utilización política es tan errónea como hace 30 años. Si alguno la quiere usar demagógicamente espero que quede en ridículo.
La versión de algunos autores, como Pío Moa o César Vidal, ¿hace daño a la historia? Es una pérdida de tiempo discutir con ellos. No son historiadores. Utilizan fuentes de segundo orden, son libros de propaganda, retoman interpretaciones muy antiguas, de la posguerra, cuando no de la Guerra Civil. No tiene ningún sentido. Debe preocuparnos que haya un sector social que los ampare.
Es obligado preguntarle cómo ve, como historiador, la polémica del Archivo de la Guerra Civil.
Es un problema político. Un nacionalismo es malo, pero dos son perores. Lo que tenía que hacerse es digitalizarlo y ponerlo al alcance de todos a través de la red, así no habría problema ninguno. La documentación de la Generalitat desde el año 32 debe devolverse, porque tenía estatuto propio, pero ninguno más. El resto de la documentación debe quedarse aquí.
¿No creará un precedente? No creo. La única razón es que era estado propio y hay que tener una consideración especial con ese caso. A la gente que la requiera se le puede dar copias en cualquier soporte. Lo malo de todo esto es que el problema no existe, pero hay gente que está sacando votos de toda esta polémica y dando espectáculos de todo tipo, como el de la semana pasada que tuvo lugar en Salamanca.
Al haberse politizado, quizá en exceso, ¿no se está olvidando el verdadero sentido y el verdadero valor de este Archivo? El Archivo de la Guerra Civil es uno de los mejores que existe en España. Siempre ha sido un lujo, que funciona 12 horas al día, accesible, con profesionales muy competentes y con un funcionamiento idóneo.
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