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Te sorprendería saber que en este país todavía quedan estatuas y calles dedicadas al dictador Franco, ¿te imaginas que eso pasase en Alemania con Hitler o en Italia con calles dedicadas a Mussolini?
Antonio Marin - 13/11/2003


Querida Ester:

Nosotros los familiares de desaparecidos o republicanos que participaron en la guerra civil hemos tenido que hacer una catarsis un viaje hacia nosotros mismos para buscar la valentía de mirar hacia nuestra tragedia, no somos los primeros; la historia de todos los pueblos está llena de semejantes dolores, preguntas, a veces odios , etc.

Sinceramente a pocos de nosotros nos mueve el rencor, o la venganza, la mayoría estamos tremendamente huérfanos de reconocimiento, el reconocimiento que nunca tuvieron nuestros familiares, a los que ahora se busca en las cunetas, se escarba la tierra para encontrar todas esas nobles calaveras. Yo a veces intento imaginarme como hubiera sido mi vida si con 17 0 20 años hubiese tenido que participar en una guerra, en cualquier guerra, pero especialmente en aquella que mata a sus propios compatriotas, como pasó aquí, en este país a parte del tremendo impacto personal que supone un conflicto, estos familiares nuestros tuvieron que vivir bajo la opresión de una dictadura durante 40 años, toda una vida, y eso hace mucho daño, el silencio, el miedo, la pérdida de ilusión etc, hizo que muchos de nuestros familiares no hablasen de todo esto nunca más, mi abuelo sólo empezó a hablar de la guerra en la última década de su vida, y entonces no pudo parar, me contaba tantas vivencias de
aquellos días, tantos pequeños detalles, que me han hecho reflexionar y darme cuenta de la tremenda injusticia que este país cometió con ellos. Te sorprendería saber que en este país todavía quedan estatuas y calles dedicadas al dictador Franco, ¿te imaginas que eso pasase en Alemania con Hitler o en Italia con calles dedicadas a Mussolini?.

Verás, la guerra frustró todo un movimiento educacional que todavía hoy sufrimos, es algo en lo que todavía no hemos profundizado pero creo que ahí está la clave de por que como país todavía no somos ni tan demócratas ni tan formados como para sentir este dolor nuestro como un dolor de todos. Con la democracia, en nombre de la reconciliación nacional se optó por el olvido, somos muchos los que pensamos que ambas palabras no son incompatibles y que precisamente son los pueblos capaces de no olvidar los que se reencuentran y reconcilian consigo mismo.

Un saludo, Maria.