Memoria Histórica e impunidad
(artículo sobre Ramon Serrano Suñer)
Septiembre 2003
El pasado día 1
de septiembre fallecía Ramón Serrano Suñer. La mayor parte
de los diarios de difusión nacional se han hecho eco ampliamente
de la noticia, resaltando el papel clave que desempeñó en
los primeros años del régimen franquista, régimen surgido
del golpe militar del 18 de julio 1936 contra la República.
En este artículo se
describen los hechos a través de los que se puede establecer,
de forma nítida, la responsabilidad directa de Serrano Suñer,
y de los demás miembros de la cúpula del régimen franquista,
en los “Crímenes contra la Humanidad” (tal y como caracterizaría
el Subcomité del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en
1946) perpetrados contra los miles de republicanos españoles
refugiados en Francia que murieron en los campos de concentración
del III Reich.
En mayo de 1940 el ejército alemán invadió
Francia e hizo prisioneros a miles de republicanos españoles
allí refugiados. La mayor parte de ellos formaban parte de las
“Compañías de Trabajadores Extranjeros” del ejército francés,
que construían obras militares para la defensa de Francia.
La transformación del status jurídico
de estos refugiados españoles republicanos, pasando de ser
prisioneros de guerra del ejército alemán a prisioneros políticos
de la Gestapo, con el consiguiente traslado desde los campos
de detención en el frente (frontstalag, en alemán)
a los campos de concentración nazis, se hizo con el acuerdo
entre las autoridades alemanas y las autoridades españolas
franquistas.
Este acuerdo llevó a considerar como “apátridas”
a los republicanos españoles, teniendo por ello que llevar
un triángulo azul invertido cosido en sus uniformes de prisioneros.
Pese a ser prisioneros de guerra, no se les aplicó el estatuto
correspondiente según la Convención de Ginebra, sino que fueron
considerados “combatientes rojos españoles” (rotspanienkämpfer,
en alemán) y se les trató en calidad de prisioneros políticos
a los que había que aniquilar.
Como claro ejemplo de esta colaboración entre
las autoridades franquistas y el régimen nazi, después de
la captura de varios miles de republicanos españoles en la
ciudad francesa de Angulema, la Embajada Alemana en Madrid
preguntó, el 20 de agosto de 1940, al Ministerio de Asuntos
Exteriores español, si quería hacerse cargo de estos refugiados.
Ante la ausencia de respuesta por parte de la diplomacia española,
la Embajada del III Reich repitió la pregunta una semana después,
añadiendo si querían hacerse cargo también de otros cien mil
republicanos españoles que estaban en campos de concentración
instalados en los territorios franceses ocupados por las tropas
alemanas.
Finalmente, los hombres
hechos presos en Angulema, incluso niños en algunos casos,
junto con otros detenidos en otros
lugares de Francia, y hasta alcanzar la cifra de doce mil,
acabarían en los campos de concentración nazis.
Los dirigentes españoles tenían conocimiento
de lo que pasaba en campos como el de Mauthausen. Por ejemplo,
el Consulado Español en Viena tramitó diferentes asuntos,
como defunciones, cartas, preguntas de familiares, e incluso
la liberación de algún niño de los campos a instancias de
altos cargos españoles como Serrano Suñer (tal fue el caso
del Sr. Nos Fibla, natural de Alcanar, provincia de Tarragona).
Colaboración con la Gestapo
El triunfo militar del ejército franquista
supuso el inicio de una enorme represión que se saldó con
centenares de miles de ejecuciones y de miles de personas
presas por haber permanecido fieles a la legalidad republicana,
pero el régimen militar quiso extender su represión hasta
Francia donde vivían exiliados muchos antiguos dirigentes
republicanos españoles con el estatuto jurídico de refugiados.
El Ministro de Gobernación del general Franco,
y cuñado suyo, Ramón Serrano Suñer, solicitó a las autoridades
de ocupación la entrega de más de seiscientos refugiados españoles
que habían ejercido cargos democráticos en la República Española
cuyos nombres figuran en una nota firmada por Serrano Suñer,
que hoy se encuentra en el Archivo Nacional de Francia.
Como Ministro de Gobernación franquista y jefe
de su policía, fue también responsable, de la detención por
la Gestapo de los dirigentes republicanos españoles refugiados
en Francia como Lluís Companys (antiguo Ministro de Marina
y Presidente de la Generalitat de Cataluña), Joan Peiró (sindicalista
y Ministro), Julián Zugazagoitia (socialista, miembro del
Gobierno Vasco) Rivas Cheriff (dramaturgo, cuñado del presidente
de la República Española, Manuel Azaña), etc. en la Francia
ocupada. Fueron entregados a la policía franquista que los
torturó antes de fusilarlos.
Todos los detenidos por la Gestapo estaban
en la lista que Serrano Suñer reclamó al Estado francés. Ante
las trabas que encontraba por las vías diplomáticas aprovechó
su cargo en la Falange y sus relaciones con el partido nazi
alemán, especialmente con Himmler, para conseguir la detención
en Francia y traslado de estos refugiados españoles a España.
No utilizaron los tratados de extradición, sino que se hicieron
valer de la estrecha colaboración entre la policía española
y la Gestapo, y de forma paralela, entra la Falange y el partido
nazi para llevar a cabo la represión contra los “rojos españoles”
(rotspanien, en alemán) de forma clandestina.
Responsabilidad directa de Serrano Suñer
Nacido en Cartagena, en 1901, licenciado en
Derecho, diputado por Zaragoza por el partido Acción Popular
en 1933. Casado con una hermana de Carmen Polo, esposa del
general Francisco Franco, será el principal dirigente civil
del régimen franquista hasta su destitución como Ministro
de Asuntos Exteriores de España el 2 de septiembre de 1942,
coincidiendo con el inicio de la batalla de Stalingrado y
el inicio del declive militar del III Reich y de la Italia
fascista. Símbolo de la estrecha colaboración entre los franquistas
y los nazis, fue cesado como medida de prevención del régimen
ante el curso desfavorable que tomaba la guerra para las potencias
del eje.
Estos fueron los años de máxima represión.
Se vulneraron de manera sistemática los derechos humanos y
los convenios internacionales. La larga mano de la represión
de la policía española, a las órdenes de Serrano Suñer, se
extendió también por el extranjero, afectando particularmente
a Francia, como hemos señalado. Durante este período toda
España se llenó de fosas comunes, campos de concentración,
penales, prisiones, centros de detención, en donde se hacinaban
centenares de miles de personas. En los cuarteles de la Guardia
Civil, las comisarías y en los centros de detención, las ejecuciones,
la tortura, los maltratos y las violaciones de mujeres fueron
una práctica habitual.
Como Ministro de Gobernación, Serrano Suñer,
creó los esquemas jurídicos de la represión basada en criterios
políticos, tales como la promulgación de las leyes de Represión
de la Masonería y el Comunismo (1-3-1940) y de Seguridad del
Estado (marzo de 1941), que preveía pena de muerte para cualquier
disidencia, etc.
Serrano Suñer organizó la Falange, único partido
permitido por el régimen franquista y de ideologia claramente
nazi, siguiendo el modelo del que Himmler había dotado al
Partido Nacional-Socialista Alemán, con doce “servicios nacionales”,
entre los cuales estaban el servicio de “Informaciones e Investigaciones”
y el servicio de “Relaciones Internacionales.
Las relaciones especiales que mantenía con
el régimen nazi se pusieron de manifiesto en los diversos
viajes que hizo a la Alemania nazi, donde fue recibido en
su doble condición de ministro y de máximo dirigente de la
Falange. Especial importancia tuvo su visita de septiembre
de 1940 a Berlín donde se reunió con Hitler y Himmler (jefe
de los SS) y otros altos cargos del régimen nazi. Coincidiendo
con esta visita, el diario Arriba, órgano de la Falange,
publicó un editorial propugnando una policía fuerte y severa
como la del III Reich.
El 28 de mayo de 1946, el Gobierno francés
tramitó al Secretario General de las Naciones Unidas diversas
cartas describiendo sus actuaciones contra los republicanos
españoles refugiados a Francia.
Durante la visita de Serrano Suñer a Berlín
como Ministro de Gobernación de España y Presidente de la
Junta Directiva de la Falange se publicó la orden de deportación
de los republicanos españoles a campos de concentración, como
“apátridas”.
Entre el 16-10-1940 y el 3-9-1942 fue Ministro
de Asuntos Exteriores, asumiendo en la práctica, de forma
simultánea, la responsabilidad del ministerio de Gobernación
hasta el mes de mayo de 1941. Desde dicho cargo propugnó la
intervención de España en el bloque nazi-fascista, y otorgó
unas facilidades extraordinarias de actuación a la Gestapo
en España.
Serrano Suñer fue uno de los principales impulsores
de la denominada “División Azul”, cuyos miembros juraron fidelidad
personal a Hitler, y que combatió encuadrada en el ejército
alemán en la ocupación de los territorios de la antigua Unión
Soviética. En la declaración que el general Guenther Krappe,
agregado militar alemán en Madrid durante la II Guerra Mundial
y el coronel Hans Renner, militar alemán destacado en Tánger,
hicieron para el Subcomité del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas en 1946, se destaca la participación de Serrano
Suñer en la preparación de la “División Azul” en la que Krappe
participó como agregado militar.
Crímenes contra la Humanidad
El Subcomité del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas del año 1946 llegó a las siguientes conclusiones:
-“En origen, naturaleza, estructura y conducta
general, el régimen franquista es un régimen fascista, siguiendo
las pautas, y establecido ampliamente como resultado de la
ayuda recibida, de la Alemania Nazi de Hitler y la Italia
Fascista de Mussolini”.
-“La correspondencia intercambiada entre
Hitler, Franco y Mussolini, junto con otros documentos capturados
a los alemanes, constituyen una evidencia contra Franco del
mismo tipo que las (...) presentadas en los Juicios de Nuremberg
contra los criminales de guerra (...)”.
El memorándum enviado por el representante
francés al citado subcomité señala el papel destacado desempeñado
por Ramón Serrano Suñer que formaba parte del núcleo de dirigentes
del régimen franquista que estaban más próximos al partido
nazi alemán y al partido fascista italiano.
Los responsables de los crímenes contra la
Humanidad que pertenecían al Partido Nacional-Socialista Alemán,
a la policía y al ejército del III Reich, fueron juzgados
y condenados en los juicios de Nuremberg, excepto los que
se suicidaron, como Hitler y Himmler. Precisamente Francesc
Boix, superviviente de Mauthausen, que había estado internado
por el hecho de ser rotspanien, fue testigo de cargo
por la parte francesa en los citados juicios. Sus fotografías
de los campos de exterminio y de las visitas de los altos
cargos del III Reich, extraídas clandestinamente del centro
por otros rotspanien, fueron consideradas pruebas irrefutables
de su implicación.
Sin embargo, a pesar de esto, los responsables
españoles del régimen franquista y de la Falange no han sido
nunca ni inculpados ni juzgados.
Acabar
con la impunidad
En el momento en el que se produce un clamor
internacional exigiendo el castigo para los militares responsables
de la represión en Chile y Argentina, bajo las dictaduras
de Pinochet y Videla respectivamente, sorprende la impunidad
con la que se sigue tratando el caso de los crímenes perpetrados
por el régimen franquista.
¿No es hora ya de poner fin a tantos años de
impunidad y que los responsables de tan viles actos, probados
y documentados como Crímenes contra la Humanidad, sean juzgados?
Por otro lado: ¿cuándo van a ser devueltos
a los ciudadanos españoles los miles y miles de archivos y
documentos públicos que Serrano Suñer conservaba en su poder
y que forman parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio
colectivo?
Efectivamente, ambas son exigencias democráticas
elementales. Una forma de honrar la Memoria Histórica de aquellos
hombres y mujeres que defendieron la legalidad republicana
y también un deber para con las futuras generaciones, para
garantizar la construcción de una sociedad democrática, libre
de ataduras con un pasado oprobioso.
Firmantes:
Ventureta Ballús Vinyallonga y Montserrat
Sans Ballús (sobrinas de Josep Vinyallonga Plana,
muerto en el campo de exterminio de Bochum el 8-XII-1944)
Jesús de Blas Ortega y Clemente de
Blas Ortega (sobrinos de Manuel de Blas Sánchez,
muerto en Güsen-Mauthausen el 14-XI-1941)
Jesús de Cos Borbolla (hijo de Donato
Cos Gutiérrez, muerto en Güsen-Mauthausen el 22-VIII-1941)
Enric Dalmau i Ezquerra (sobrino
de Rafael Dalmau i Comas, muerto en Güsen-Mauthausen el 20-XII-1941)
Maria Antonia
de Lora Benaim
(hija de Cristóbal de Lora y Castañeda, militar republicano,
ejecutado por los militares sublevados el 18 de agosto de
1936)
Antoni Mascort Vert (hijo de Joan Mascort
Rissech, muerto en Güsen-Mauthausen el 14-XII-1941)
Jordi Riera i Sorribes
(hijo de Josep Riera Borrel, muerto en Mauthausen el 10-II-1943)
Soledad Rusca i Ferrerira
(nieta de Agustí Rusca i Codina, muerto en Güsen-Mauthausen
el 22-VIII-1941)
Xabier Arrizabalo (profesor
titular de la UCM y sindicalista de CCOO)
Vicente Bautista Parra y Luis Montero
Ramirez (sindicalistas, de la CPE de UGT Comunicaciones)
Floren Dimas Balsalobre (presidente
regional "Amigos de los Caídos por la Libertad 1939-1945"
Región de Murcia)
Francisco Espinosa Maestre
(autor del libro “La Columna de la Muerte” sobre la represión
franquista)
José Luis Gutiérrez Molina (historiador,
Grupo de Investigación Canal de los Presos)
Christian H. Martín Rubio
(Fundación "Rey del Corral" de Investigaciones Marxistas)
Hernán Hormazábal Malarée (catedrático
de Derecho Penal, Universitat de Girona)
Santiago López García (profesor
Universidad de Salamanca, experto en represión franquista)
Fernando Magán Pineño (abogado, participa
en diferentes iniciativas jurídicas en pro de la recuperación
de la Memoría Histórica)
José Mª Pedreño Gómez (presidente
del Foro por la Memoria)
Manel Perona i Medina (presidente de
la Associació per a la Recuperació de la Memòria Històrica
de Catalunya )
Francisco Redondo (periodista experto en el exilio
de los republicanos españoles en Francia)
José Cabañas González, Pedro
Carrasco Rodríguez, Baralides García
García, Raquel Gómez Celestino, José María
González Díaz-Medino, Juan Antonio Muñoz Ferreras,
Marisa Murga Ruiz, Domingo
Ortega Criado, Nicolás Rodríguez Fernández,
José María Rojas Ruiz, Fermín Sánchez Martín.
|