Homenaje a los brigadistas
internacionales en el Jarama
EL PAÍS, domingo 23 de febrero de 2003
50 personas de cuatro países rinden
tributo al batallón que frenó el avance de los
franquistas

R. FRAGUAS, Madrid
Medio centenar de personas de todas las edades y de cuatro
nacionalidades, desde una niña española de nueve
años hasta un anciano irlandés de 87, se reunieron
ayer en una colina batida por el viento. A lo lejos, a poco
más de 30 kilómetros, Madrid, atrapado bajo
la lluvia entre nubes de plomo. A su derecha, olivos. A su
izquierda, encinas. Y a sus pies, el hilo refulgente de un
río de plateadas aguas que discurren mansas hacia el
Tajo. Si las cosas van bien, todo ese contorno quedará
muy pronto integrado en el Parque Histórico del Jarama,
uno de los escenarios más encarnizados -y heroicos-
de la Guerra Civil española.
En ese paraje, precisamente, hace 66 años,
muchachos británicos e irlandeses pobremente armados,
mal uniformados y sin apenas alimentos, lograron detener el
curso de una ofensiva que, hasta entonces, era un paseo militar
para el bando del general Franco. Ellos, republicanos, formaban
parte del Batallón Británico de la XV Brigada
Internacional. Con su arrojo, aquellos mozalbetes consiguieron
lo imposible. Frenar un empuje de los legionarios y los moros
con el que, en apenas cuatro días de aquel febrero
de 1937, se habían enseñoreado de gran parte
del valle del Jarama en su avance hacia Madrid.
Lo lograron a partir de lo que los británicos
e irlandeses de aquel batallón llamaron Suicide Hill
(la Colina de los Suicidas). La instalación allí
de ametralladoras fue crucial para sujetar aquel avance que
todos, menos ellos, creyeron incontenible. Dos de cada tres
miembros de su batallón sucumbieron. Pero ayer, unode
los supervivientes de aquellos días de hierro, Bob
Doyle, irlandés de 87 años, rindió tributo
al jefe de aquellos jóvenes caído heroicamente
en las primeras fechas de aquel combate: Kit Conway. Con lágrimas
en los ojos, Doyle, irlandés de Dublín, miró
hacia un montoncito de piedras allí colocado con un
cartel donde se leía: "Kit Conway, Chistopher
Laudwell, Bill Briskey, Eamon McGrotty y otros doscientos
voluntarios de la XV Brigada Internacional. Salud". Apenas
pudo articular unas palabras, porque la emoción y el
sollozo se trenzaron sobre su rostro, curtido en cien combates.
¿Cómo definiría
a Conway con una sola palabra, Bob? "Camarada",
responde Doyle. Él es uno de los pocos de entre los
35.000 combatientes internacionalistas que sobrevivió
a la Guerra Civil y que aún vive. Manuel García
Heras, profesor y dramaturgo presente ayer junto a la Colina
de los Suicidas, leyó un poema de Miguel Hernández
dedicado a Kit, Bob, Chris, Bill, Eamon y todos sus compañeros:
"Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos, cubierta de horizontes,
barcos y cordilleras, con arena y con nieve, tú eres
uno de aquéllos".
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