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Carta homenaje a Vicente Blasco Ibáñez, fundador y padre de la Universidad Popular - Petición a la alcaldesa de Valencia
Associació de veïns i cultural 'Cercle Obert' de Benicalap. 24/09/2003


ASSOCIACIÓ DE VEÏNS I CULTURAL
'CERCLE OBERT' DE BENICALAP
INICIATIVAS SOCIALES Y CULTURALES DE FUTURO
AVENIDA DE BURJASSOT,   301, 5
46015 BENICALAP DE L´HORTA - VALÈNCIA - ESPAÑA
Telèfon.: 96.348.69.49 - 645.75.95.91

 
 
Distinguida Señora:
 
Vicente fue, por encima de todo, ciudadano activo y comprometido con su sociedad y su tiempo. Nunca miró a otro lado cuando algo no le gustaba. Siempre tuvo las palabras acertadas para cuestionar y criticar las decisiones que el poder de turno aplicaba. Vicente no fue un simple valenciano, no fue nunca el típico adulador servil que tanto abunda en los pasillos de las instituciones públicas. Vicente no le interesaba vivir adosado a las sombras placenteras del poder. Siempre fue un espíritu y un cuerpo libre, lleno de autonomía y de coraje. Fue Vicente un viajero incansable, infatigable, siempre intrigado y deseoso de caminar, de recorrer todos los parajes... Hay un sorprendente y desconocido libro donde detalla su aventura por tierras argentinas. Es una pena que el libro sea imposible de encontrar... Aunque hay un rutilante ejemplar en una de las vitrinas de su Casa Museo de La Malvarrosa.
 
Como todo buen hacedor, como todo buen soñador, Vicente amaba a las mujeres... pues las mujeres son las compañeras que te entienden bien, aunque no te digan nunca nada. Por eso Vicente fue un seductor en todo el sentido renacentista de la palabra. Un hombre enamorado de las artes, de la belleza (belleza encarnada en piedra, en vocablo o en carne y hueso...). Vicente tuvo el valor y la destreza de cumplir muchos de sus sueños, de ser coherente en sus ideas y en sus acciones... Pocos hombres pueden decir con claridad que viven de acuerdo a lo que piensan y sueñan. Pocos. Casi nadie puede hoy decir que sus palabras acompañan a sus sueños y a sus pensamientos, así como a sus acciones cotidianas...
 
Vicente fue, es y será siempre un hombre con voluntad, con pasión, con ideas propias... con ideas forjadas a través del pensamiento comprometido, ideas hilvanadas a través de la observación. Vicente vive todavía en Velluters, muy cerca del Mercado Central, al lado de la famosa Lonja. Es una persona que necesita devorar libros, conversar, escribir, debatir con propios y extraños... Necesita difundir sus observaciones, ideas... Aprende de todos, pues sabe que nadie tiene la exclusiva y que todos necesitamos escuchar, sin temor, a los que nos rodean. Todos necesitamos difundir y contagiar entusiasmo. Todos necesitamos dibujar sueños, caminar sobre la piel del mar cuando hablamos o sonreimos...
 
Vicente es un hombre que siempre camina con la cabeza alta. Un hombre que no precisa vivir en la corte, ni rodearse de lacayos que alaben sus hazañas literarias, sus proezas políticas, sus aventuras amorosas...  Vicente es un hombre solitario, a pesar de su amor por el pueblo, a pesar de vivir siempre rodeado de todos sus vecinos, amigos y enemigos...
 
Y siempre Vicente es un hombre que ama su tierra. Por eso siempre Vicente se ve obligado a viajar, a huir, a conocer otros mundos, a vivir en otros tiempos... A sentirse extranjero en todas partes... Incluso en su propia tierra, donde ahora los que dicen ser nuestros gobernantes quieren borrar todas sus huellas...
 
Hace unos años, Vicente... los que ahora gobiernan tuvieron a bien volver a edificar  tu casa, tu morada al lado de esa playa tan llena de luz, tan impregnada de vida... Simplemente tu casa ahora es un cementerio donde se amontonan ciertos recuerdos, algunos libros, pocos vestigios tuyos, admirado Vicente.
 
Pero todos sabemos bien que Vicente vive entero, eterno y tiernamente feroz en los libros. Vicente vive en su idea de que la cultura, la educación, el amor por la libertad es patrimonio de todos. Y todos somos todos, incluso aquellos que carecen de medios económicos, de tiempo, de juventud, de salud...
 
Vicente fue y es el impulsor de la Universidad Popular. Nuestro Vicente fue un ilustrado a su manera, lleno de esa generosidad festiva y rebelde que siempre tuvo ese hombre viajero, de ese hombre que anhelaba vivir en una república platónica, sin tiranos ni lacayos... 
 
Vicente fue el padre de esa noble idea de que la cultura, la educación, los libros fueran amigos, fueron tan necesarios como el pan y la sal. Nobles y hermosas ideas que algunos quieren eliminar ahora.
 
Espero que los que ocupan interinamente el poder en la ciudad de Vicente, de nuestro admirado Vicente, le rindan un homenaje silencioso, sin celebraciones ni medallas, sin adornos ni estatuas, sin declaraciones ni propagandas... y tengan a bien respetar el legado y la memoria de nuestro mejor escritor, de nuestro comprometido y siempre buen ciudadano VICENTE BLASCO IBÁÑEZ. Un hombre que vive en sus libros y en sus acciones, llenas de compromiso hacia los más débiles, hacia los que no tienen ni voz ni llanto...
 
También el aprendiz y admirador de Vicente que aquí tiene a bien emborronar las presentes cuartillas, quiero pedir a la Alcaldesa de Valencia, que proceda a regalar a todos y cada uno de los colegios de nuestra ciudad milenaria, un lote de las obras completas de nuestro siempre querido (y apenas leído) escritor, periodista, viajero, activista, rebelde, apasionado ciudadano... Puedo asegurarle que es una buena inversión. La cultura, la educación es la mejor manera de crear buenos y responsables ciudadanos presentes y futuros. Palabra.
 
Difundir la obra literaria y periodística de Blasco Ibáñez es la mejor manera, la más fácil manera de provocar la admiración y el respeto entre propios y extraños. Que un escritor pueda ser leído es el único homenaje que precisa y reclama. Seguro que Valencia, la ciudad de Valencia puede llegar a ser conocida, respetada y amada internacionalmente gracias a las palabras de ese escritor nacido en el castigado centro histórico de una ciudad que ahora quiere destruir otro barrio entrañable (EL CABAÑAL).
 
Seguro que si todos nos lo proponemos, Valencia vuelve a ser conocida y respetada como lo fue en la época de Vicente, de ese ciudadano libre, amante de la aventura y de la libertad, amante siempre de la educación y de la cultura, que hubiera puesto el grito en el cielo ante la serie de atrocidades que hoy en día se cometen a diario en las instituciones culturales y educativas de la Generalitat y del Ayuntamiento... Seguro que hoy Vicente hubiera escrito un feroz artículo contra el concejal de Educación, contra el Conseller de Cultura...
 
De verdad, Vicente, los valencianos no nos merecemos esos políticos de medio pelo. No. Son una plaga, un castigo divino. Debemos ser masoquistas...
 
 
Benicalap de l´Horta - València, a 24 de septiembre de 2003
CERCLE OBERT DE BENICALAP
INICIATIVAS SOCIALES Y CULTURALES DE FUTURO
 
Antonio Marín Segovia
Presidente
 
EXCMA. SRA. ALCALDESA-PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA
- Gabinete de Alcaldía