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Las familias aragonesas de la Guerra Civil piden más atención
El Periódico de Aragón - 01/12/2003


TODOS LOS PARTIDOS MENOS EL PP HOMENAJEAN EN EL CONGRESO A LOS REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO
 
Solicitan la localización de las fosas comunes repartidas por Aragón
 
FERNANDO VALERO
 
Seis mil aragoneses murieron asesinados en la fase de terror caliente que se desencadenó al inicio de la guerra civil. Transcurridos 67 años desde la contienda, los escasos supervivientes de la represión fratricida y sus descendientes ven con buenos ojos el homenaje que todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados, a excepción del PP, rendirán hoy a los represaliados por el franquismo durante el conflicto y en los años cuarenta.
 
Los representantes de las diversas asociaciones aragonesas tratarán de estar presentes en el Parlamento en el acto de desagravio, que se celebra con motivo del 25º aniversario de la Constitución, pero todos ellos coinciden en que, además de gestos simbólicos hacia los fusilados y sus familias, es preciso tomar medidas más concretas para rehabilitar el nombre de quienes perdieron la vida por defender sus ideas.
 
'El homenaje del Congreso es un acto cargado de simbolismo al que ojalá pudiera asistir', afirma el cincovillés Jesús Pueyo Maisterra, que tiene 82 años y huyó a Francia tras la guerra civil. 'Pero lo que yo realmente pido --agrega-- es que se levante un monumento en memoria de las 140 personas que murieron fusiladas en Luesia, entre ellas mi padre, Agustín Pueyo, que está enterrado en alguna fosa'.
 
Jesús Pueyo, que pertenece a la asociación Recuperación de la Memoria Histórica, se unió al maquis en los años 40. Ahora escribe sus memorias y en ellas relata cómo, con sólo 14 años, estuvo a punto de morir en un paredón. 'Yo sólo quiero reivindicar el nombre de mi padre'.
 
Pablo Marco Sancho, de 72 años, pertenece a otra asociación de víctimas, la Fundación Bernardo Aladrén, que gira en la órbita de UGT. 'Con 5 años --recuerda-- vi cómo una pareja de la Guardia Civil entraba en mi casa de Calamocha y se llevaba a mi padre'. Supo que lo habían matado, pero no encontró el lugar de enterramiento hasta 1976, cuando comenzó a investigar el destino de su progenitor. 'Está sepultado en el cementerio del pueblo de Singra, en una fosa común, junto a otros 28 fusilados de Calamocha', afirma.
 
'Iría gustosamente al homenaje de Madrid', dice, aunque reconoce que su prioridad es reivindicar la inocencia de su padre y conseguir que todos cuantos yacen en la fosa común de Singra sean traslados a Calamocha y enterrados debidamente bajo un monolito con los nombres de todos ellos.
 
'La fosa común de Calamocha --dice-- es uno de tantas como existen en Aragón. No muy lejos de Singra, cerca ya de Teruel, hay otra con 1.005 personas enterradas'.
 
La asociación Pozos de Caudé, presidida por el vecino de Cella Francisco Sánchez, sufragó un modesto panteón en memoria de estos caídos de la guerra del 36. Sólo habremos muerto si vosotros nos olvidáis , reza el epitafio. 'El 25º aniversario de la Constitución es el momento adecuado de plantear la dignificación de las víctimas del bando republicano sin apasionamiento, pero sí con firmeza democrática', sostiene José Ramón Villanueva, miembro de la Fundación Bernardo Aladrén y responsable de la editorial Isidoro Achón, que publica trabajos relacionados con la represión franquista en Aragón. Villanueva aboga por 'la recuperación moral de las víctimas del franquismo, la localización de las fosas comunes repartidas por todo Aragón y que, antes de pasar la página de los asesinatos en la guerra civil, quede constancia de esa parte de nuestra historia, en beneficio de la democracia'.