OTRO 'BASTA YA' - Siembran odios para recoger votos
JOAN BARRIL - EL PERIÓDICO DE CATALUNYA - 18/12/2003
artículo // Disco duro
SI NO FUERA doloroso, diríamos que son unos pesados. Los poderes reaccionarios de Madrid ni entienden nada ni quieren entender. Siembran odios para recoger votos. Son sólo aprendices de brujo.
OTRO 'BASTA YA'
JOAN BARRIL
Una canción juvenil de los años 80 decía en una estrofa que 'todo lo que me gusta es inmoral, es ilegal o engorda'. En el fondo del pensamiento (¿pensamiento?) reaccionario siempre hay la convicción de que el goce conlleva el castigo. Cuando la idea de Dios ha dejado de ser amenazadora, ahí están todas las brigadas Brunete del mundo, la científica, la mediática, la empresarial o la genuina, para meternos el miedo en el cuerpo.
Porque en el fondo se trata de eso. En España existe una gente que vive del miedo y que no duda en sembrarlo o en aprovecharse de él. Es evidente que el miedo en Euskadi ha sido siempre un eficaz catalizador para la obtención del poder político, de la misma manera que el miedo, en España, vuelve a ser un elemento de sumisión, de duda y de renuncia al ejercicio soberano de la libertad de voto o de opinión. Hoy, tras el pacto tripartito, algunos sectores de la población catalana sienten una extraña inquietud. No se atreven a llamarlo miedo, pero asisten perplejos al cúmulo de falsedades que nos llegan. Los muy mayores recuerdan los tiempos lejanos de cuando la República fue el fin de la tiranía, pero también el principio del fin. Los que vivimos el golpe de Tejero encontramos en la prensa madrileña y en las palabras de algunos dirigentes una misma fanfarria cuartelera. La democracia no es sólo una forma de gobernarse. La democracia se basa en la aceptación de los resultados aun cuando no nos gustan. Pero la democracia está en peligro cuando es meramente formal, es decir, que todo el mundo está invitado a participar, pero no todos tienen derecho a gobernar aunque dispongan de sus votos legítimos y sus escaños. En la Asamblea de Madrid quedó claro que los empresarios de la construcción no se cortaban por nada.
Ahora nos ha tocado el turno a Catalunya. En su obcecación interesada, se crucifica a un Gobierno antes incluso de gobernar. Ese individuo llamado José María Cuevas se jacta de no haber leído el pacto, pero de sentirlo como una amenaza. En el Madrid de los salones, cuando no hay una amenaza se la inventan. Porque allí cada día ha de ser el Apocalipsis. Los empresarios, nos advierte Cuevas, se van a dar a la fuga. ¿Realmente esa izquierda va a expropiar las fábricas? ¿Esa izquierda va a quemar iglesias?
¿Ese Maragall va a fusilar a los patronos al amanecer? ¿Se comerá a los niños? ¿Pondrá bombas en las esquinas?
¡Por el amor de Dios! Largan mentiras para el autoconsumo. Mientras comparan al tripartito con el plan Ibarretxe, ¿por qué no recuerdan que ERC ha sido el partido que acabó con la incipiente violencia política de Terra Lliure? Sólo con eso bastaría para recibir a Carod con todos los honores democráticos. ¿Por qué no repasan los números del desequilibrio fiscal catalán? Si supieran sumar bien verían la luz y entenderían el malestar. Y, finalmente, ¿por qué no hay en España algún intelectual que salga de su silencio y que proteste contra el acoso al que el tripartito está sometido antes de empezar? Toda esa gente que dice Basta ya ante la coacción de ETA, ¿por qué mira hacia otro lado cuando la coacción antidemocrática se ejerce desde el poder?
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