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Memoria selectiva tras el 20-N.
28 años después de la muerte del general Franco persiste el trato desigual a los bandos enfrentados en la guerra civil.
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA - 20/11/2003



28 años después de la muerte del general Franco persiste el trato desigual a los bandos enfrentados en la guerra civil
El Gobierno del PP subvenciona a los vencedores y mantiene en el olvido a los vencidos


SALOMÉ GARCÍA
MADRID

Hoy es 20-N. Francisco Franco murió hace 28 años, pero su memoria vive. Permanece en quienes le apoyaron y en sus víctimas, que aún luchan para que no se les olvide. La batalla entre las dos Españas continúa, aunque envejecida y cansada. Los perdedores denuncian la memoria selectiva del Gobierno.
Los vencedores disfrutan del respaldo del Ejecutivo, que subvenciona a la Fundación Franco y ayuda a la de la División Azul a desenterrar a sus caídos en el frente ruso. Los vencidos sufren la indiferencia de la Administración, piden en vano mejoras económicas para los vivos y sus muertos siguen olvidados en la cunetas de media España.
'La muerte no es el final porque siguen en el recuerdo y en el corazón de la patria'. La inscripción figura en el monumento a los caídos de la División Azul. Lo erigió el Ministerio de Defensa en 1997 en el cementerio de Pankovska, en San Petersburgo. Costó 120.200 euros. Allí ya reposan dignamente los restos de 1.300 de los 4.500 soldados españoles que dejaron su vida defendiendo a los nazis por orden de Franco.
Una frase así en un monumento similar, inaugurado con idénticos honores, es parte de lo que piden las asociaciones españolas que defienden la recuperación de la memoria. Lo quieren para honrar a los 30.000 fusilados que aún siguen en fosas comunes.

División Azul
Un acuerdo con Defensa firmado en 1995 ha permitido a la División Azul sepultar a sus caídos. La web del departamento de Federico Trillo aún informa a los familiares de cómo recuperar los cuerpos. Defensa presta ayuda logística para su exhumación, la identificación del ADN, el traslado y posterior entierro en Pankovska o su repatriación. Defensa ha destinado a esta labor más de 500.000 euros.
El general Víctor Castro tiene 87 años. En 1941 era capitán de la División Azul, cuya fundación preside. El general Castro no piensa que haber luchado en el bando republicano impida un entierro digno. 'Me parece muy bien que rindan honores a los republicanos exhumados en España', dice el viejo general. Eso sí, no los considera iguales: 'Que no nos comparen. Los nuestros murieron en un acto de guerra y lo suyo fue una cuestión política'.
Debe ser una cuestión política lo que impide al Gobierno ayudar con fondos públicos a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que lleva desenterrados 254 cuerpos sin un euro de las arcas del Estado. Emilio Silva, su presidente, explica el procedimiento: 'Dependemos del tiempo libre de los que nos ayudan, por eso elegimos tumbas pequeñas, que podamos terminar en un fin de semana'.
Juan María Pedreño, del Foro por la Memoria, ha recuperado 21 cadáveres en similares circunstancias de precariedad. 'Cada pueblo tiene su fosa', dice, y estima que se tardarán 40 años en desenterrar a todos. Ambas organizaciones concentran 3.000 peticiones de particulares para buscar restos.

Franco, 'cristiano ejemplar'
Entre los vivos, también hay clases. Carmen Franco Polo, hija del dictador, está al frente de la Fundación Francisco Franco, que en esta legislatura ha recibido 110.000 euros de subvención para digitalizar los archivos del dictador. La faena les deja tiempo para la misa anual en el Valle de los Caídos y para actos como el convocado ayer para presentar la 'esperada reedición' de la pía obra Francisco Franco, cristiano ejemplar.
De sus enemigos quedan 1.500 vivos que reclaman desde hace 28 años una reparación que no llega. 'La memoria está en vías de extinción, porque la cifra de supervivientes desciende cada día', advierte Dolores Cabra, presidenta de la Asociación Guerra y Exilio (AGE), que agrupa a estos agraviados.
Esperanza Martínez es una de ellos. Hoy tiene 76 años y promete dedicar lo que le 'quede de vida' a luchar 'por poner las cosas en su sitio'. Esperanza fue guerrillera y sufrió 10 años de cárcel. Su marido, otro guerrillero, conoció al hijo de ambos cuando salió de la cárcel. El retoño ya contaba 3 añitos.
Esperanza aguardó la democracia --'que no llegó sola, costó mucha sangre'-- desde que salió de la cárcel de Alcalá de Henares (Madrid) en 1969. Aplaudió la victoria socialista en 1982. Siguió esperando y en 1990, cuando el PSOE aprobó indemnizar con un millón de pesetas a los presos de la dictadura... se enteró de que ella no tenía derecho porque al aprobarse la amnistía no tenía aún 65 años.

El PP tumba 25 iniciativas
El PP, con su mayoría absoluta, ha rechazado hasta 25 iniciativas de varios grupos parlamentarios destinadas a dignificar la memoria de gente como Esperanza. La última, el pasado lunes, cuando se negó a que el Congreso les honre el 1 de diciembre dentro de los actos del 25° aniversario de la Constitución.
Tan agraviados como Esperanza están los niños de la guerra, obligados a dejar España y que no gozan del estatus de exiliados. Son un millar de ancianos repartidos por la antigua Unión Soviética, donde hay 280, Chile, Bélgica, Cuba, Gran Bretaña y Francia.
O como los exiliados que volvieron cuando murió Franco porque confiaron en que se restablecería 'el Estado de derecho para todos'. Entre ellos, el exguerrillero Quico, de 78 años. El Estado no le reconoce derecho a pensión. No quiere dinero, sino que se reconozca su dignidad. La tiene: 'Siento rabia por el pueblo español, rabia porque Franco haya conseguido implantar el desinterés, rabia porque los españoles hayan renunciado a su memoria'.


Homenaje La hija del dictador preside, ayer, la presentación del libro Francisco Franco, cristiano ejemplar. Foto: AGUSTÍN CATALÁN