RESOLUCIÓN sobre el recuerdo,
reconocimiento y reparación moral de las personas fusiladas
y represaliadas durante la Guerra Civil en Navarra
11/02/2003
1. El Parlamento de Navarra avala y suscribe la 'Declaración
en favor del reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas
y ciudadanos navarros fusilados a raíz del 36' propuesta por
la 'Asociación de familiares de fusilados y desaparecidos
de Navarra a raíz del golpe militar del 18 de julio', cuyo
contenido es el siguiente:
'Es público y notorio que en Navarra, uno de los lugares donde
se gestó el golpe militar contra la República democráticamente
constituida, no se desarrolló en 1936 enfrentamiento bélico
alguno, y, sin embargo, unas tres mil personas fueron asesinadas
por ser considerados afines a la República o simplemente por
sus ideas.
Los asesinatos se llevaron a cabo por partidas organizadas
a tal fin por los sublevados, dirigidos por sus juntas de
guerra, y sin mediar ningún atisbo de legalidad ni formalismo
alguno. Estos actos criminales se llevaron a cabo no sólo
con el beneplácito de la jerarquía eclesiástica de la Iglesia
Católica, manifestada públicamente a favor del llamado 'Alzamiento',
sino en algunos casos con su participación directa.
Los familiares debieron sumar al drama de la pérdida de un
ser querido toda la injusticia derivada de una guerra y la
dictadura impuesta; el dolor y la situación de incertidumbre
ante los desaparecidos, la disgregación de los núcleos familiares
por las penas de cárcel y destierra, las secuelas psíquicas
que muchas personas no pudieron superar nunca y pagaron con
la enfermedad y la muerte prematura, la penuria económica
(muchos sufrieron el expolio de sus propiedades) y el horror
cotidiano de las afrentas públicas (cortes de pelo y paseos...),
los agravios e insultos (lanzados desde todas las instancias
oficiales y medios de comunicación de la dictadura o, en algunos
casos, desde los púlpitos de las iglesias, y continuados en
la calle al amparo de estas entidades), la persecución brutal
del euskara y de la cultura euskaldun, la proscripción oficial,
la marginación social y la indefensión más completa.
Tras la muerte del dictador Franco, en muchos casos, los familiares
y amigos de los asesinados desenterraron los cadáveres de
cunetas, descampados y tapias. Lo hicieron a la luz del día,
con el cariño y la dignidad de sus allegados, pero sin el
reconocimiento oficial.
Ninguna de las instituciones de Navarra implicadas en el golpe
militar o en la dictadura reconocieron sus gravísimos actos
ni pidieron perdón públicamente. Tampoco lo ha hecho hasta
la fecha la jerarquía de la Iglesia Católica.
En bastantes lugares del mundo al concluir las dictaduras
o periodos nefastos del pasado y cargados de crímenes políticos
se crean 'comisiones de la verdad', se abren espacios públicos
desde las más altas instituciones para debatir, para esclarecer
y en el fondo para que haya una catarsis que permita restablecer
la verdad, reparar con justicia a las personas y cerrar las
heridas del pasado. El resultado, sin embargo, aunque doloroso
y fuerte permite establecer un punto de partida mejor que
cuando se obvia el tema y se actúa como si tales hechos, que
marcaron tan profundamente la sociedad -a toda ella, a las
víctimas y a los represores- no hubieran existido.
En nuestra querida tierra un velo de silencio cubre estos
acontecimientos, a pesar de afectar directamente a varias
decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos navarros que en
la intimidad y no sin temor transmiten de generación en generación
aquella horrible tragedia.
No es bueno que la sociedad navarra continúe agachando la
cabeza. Puede y debe saldar aquella tragedia consigo misma
y colmar ese vacío de justicia. Con este reconocimiento tardío
se pretende realizar un acto de justicia. Actuar así levantará
acta de una sociedad en convivencia más justa y respetuosa
de todas las ideas e, igualmente, de una democracia más profunda.
En ese sentido es consecuente que las instituciones de Navarra
pongan las condiciones para eliminar aquellos elementos simbólicos
contrarios a la libertad y representativos de ese pasado que
deseamos superar.
A partir de ahí la ciudadanía de hoy y las futuras generaciones
podremos encarar el futuro sin ese baldón misterioso del que
nadie habla en público y sabremos extraer las correspondientes
enseñanzas de la memoria histórica. Especialmente destacaremos
una. Ninguna idea puede justificar tamañas barbaridades que
deshumanizan a la persona hasta su límite máximo -la muerte
que asolan de dolor a sus seres más queridos, que degradan
hasta lo más bajo a los ejecutores y que dejan un legado marcado
por sufrimientos y odios muy negativos y profundos a las generaciones
futuras.
Así pues, nunca más y para nadie aquellos horrores.
1. Por todo ello el Parlamento de Navarra declara que aquellos
hombres y mujeres fueron vilmente asesinados sin juicio, sin
nada que lo justifique, antes al contrario defendieron con
sus vidas la libertad, el progreso y la justicia social. Por
ello no dudamos en proclamar que forman parte de la selecta
pléyade de navarros y navarras que mayores aportaciones ha
realizado a favor del bien común de nuestra tierra. Murieron
por la libertad y la justicia social y desde el Parlamento
de Navarra les rendimos nuestro más sincero reconocimiento
y homenaje'.
2. El Parlamento de Navarra declara que nadie puede sentirse
legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia
con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer
regímenes totalitarios contrarios a la libertad y a la dignidad
de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa
de nuestra sociedad democrática.
3. El Parlamento de Navarra apoya la iniciativa del Ayuntamiento
de Sartaguda de erigir un monumento-escultura en recuerdo
de los asesinados en la guerra civil de 1936, muestra su voluntad
de estar representado en la inauguración del Monumento e insta
al Gobierno de Navarra a apoyar económicamente su construcción.
4. El Parlamento de Navarra insta al Gobierno de Navarra y
al resto de las Administraciones Públicas a coordinarse y
cooperar con los medios materiales y humanos necesarios para
facilitar la exhumación, identificación y enterramiento de
las víctimas de la Guerra Civil que por defender sus ideas
políticas fueron asesinados y enterrados sin identificar en
fosas comunes.
En este sentido, el Parlamento de Navarra solicita a los distintos
organismos de la sociedad que poseen documentación en sus
archivos históricos (civiles, religiosos y militares) acerca
de partidas de nacimiento o defunción de estos años, que los
pongan a disposición de la opinión pública para facilitar
el conocimiento del paradero de los restos de los fusilados
en el 36.
El parlamento navarro condena
el franquismo y la connivencia de la Iglesia católica
El Parlamento navarro reconoce a las víctimas
del franquismo
Todos los partidos, salvo UPN, apoyan la declaración,
en la que se acusa a la Iglesia de connivencia
El Parlamento de Navarra aprobó ayer una declaración
institucional de «recuerdo, reconocimiento y reparación
moral de las personas fusiladas y represaliadas» durante
la Guerra Civil en esta comunidad, crímenes que la
cámara foral entiende que se cometieron «con
el beneplácito de la jerarquía eclesiástica
de la Iglesia católica». Acuerdo de tal tenor
aprobado con los 28 votos a favor de todos los grupos de la
cámara excepto Unión del Pueblo Navarro (UPN),
cuyos 22 parlamentarios se abstuvieron. El presidente de la
comunidad, Miguel Sanz, tuvo que oír fuertes abucheos
cuando defendió esa opción.
Fernando Nieto PAMPLOMA.
Sanz quiso explicar que su partido deseaba incluir en la declaración
a las víctimas de ETA, como «víctimas
de la violencia, que no admite diferencias». Además,
señaló que la declaración, llevada al
Parlamento por la «Asociación de familiares de
fusilados y desaparecidos en Navarra a raíz del golpe
del 18 de julio» realiza una «acusación
generalista» a la Iglesia católica que UPN no
comparte.
El acuerdo adoptado afirma que los asesinatos
de unas tres mil personas en Navarra «se llevaron a
cabo no sólo con el beneplácito de la jerarquía
de la Iglesia Católica, manifestada públicamente
a favor del llamado «Alzamiento», sino en algunos
casos con su participación directa». La frase
fue calificada como «gravemente injusta e injuriosa»
por el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, quien
instó al presidente del Parlamento a que se modificara
el texto en favor de «la justicia y la buena armonía
entre todos los navarros».
Pero la Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento
foral decidió ayer no cambiar el contenido de la declaración.
El arzobispo advirtió la semana pasada de que si el
texto era aprobado en los términos en los que finalmente
ha quedado buscaría «amparo y justicia en las
instancias competentes».
En la resolución aprobada ayer, el Parlamento
reconoce a las víctimas que «murieron por la
libertad y la justicia social», por lo que insta «al
Gobierno de Navarra y al resto de las administraciones públicas
a coordinarse y cooperar con los medios materiales y humanos
para facilitar la exhumación, identificación
y enterramiento de las víctimas de la Guerra Civil
que por defender sus ideas políticas fueron asesinados
y enterrados sin identificar en fosas comunes.»
La sesión contó con la presencia
en la sala de plenos de más de un centenar de familiares
de fusilados, que aplaudieron cuando el presidente del Parlamento
foral, el socialista José Luis Castejón, dio
lectura al acuerdo mayoritario, cuyo texto final asegura perseguir
«una sociedad en convivencia más justa y respetuosa
de todas las ideas» porque desde ahora los ciudadanos
«podremos encarar el futuro» y «sabremos
extraer las correspondientes enseñanzas de la memoria
histórica», en especial que «ninguna idea
puede justificar tamañas barbaridades».
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