Neruda o Conciencia Colectiva
Editorial Poetas Antiimperialista de América. Este trabajo
fue publicado el 9/17/03.
por Jorge
Etcheverr! y
Neruda, como un ave poética de amplia envergadura, cubre con
sus alas la poesía del siglo XX. Desde la publicación de Crepusculario,
en 1923, cuando el poeta contaba con 19 anos, hasta la de
Incitación al nixonicidio y
alabanza de la revolución chilena, publicado a comienzos de
1973, se extienden cincuenta años. La adolescencia en Temuco
y la herencia modernista son patentes en esta obra Es decir,
ya desde los inicios se hermanan en su producción lo por así
decir ‘telúrico’ y lo ‘culto’. Se vuelve a establecer en la
literatura latinoamericana de otra manera la dualidad que
según una óptica metropolitana, sería ‘civilización’ y ‘barbarie’.
El Hondero estusiasta, compuesto
en 1923 (publicado en 1933) esta marcado por un deseo "de
englobar al hombre, la naturaleza, las pasiones...en una sola
unidad", sincretismo que apunta a ! la harmonización o re-armonización
hombre/naturaleza, míticamente perdida en la escisión original
y civilizadora que los apartó a ambos, convirtiendo al hombre
en un desterrado.
De alguna
manera, esta intención inicial de abarcar lo natural y lo
humano anuncia obras posteriores como las Residencias,
las Odas elementales, el Canto general; que
desgranan la ontología y la historia del hombre en/con el
mundo. Una voluntad de reducción y simplificación produce
Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que
tematiza sus aventuras sentimentales y el paisaje del sur
de Chile y Santiago urbano. La Tentativa del hombre infinito
(1926) incorpora audacias formales vanguardistas y prefigura
en su paraexistencialismo angustioso, anticipando junto a
El habitante y su esperanza y Anillos, publicadas en
el mismo año, una de las obras más importantes del poeta,
Residencia en la tierra, cuyo primer libro fue publicado
en 1932 y que recoge poe! mas escritos en Santiago y posteriormente
en el oriente. Esta obra representa una de las dos obras clave
del autor a nivel de la literatura universal, así como la
plasmación de una concepción que puede denominarse paraexistencialista,
para diferenciarla del existencialismo europeo, ya que la
especificidad hispanoamericana impone diferencias en lo referente
a los movimientos culturales y políticos originados en la
metrópoli, que en la periferia intentamos reproducir, pero
que plasmamos como diferenciales y nuevos, a veces a nuestro
pesar y sin darnos cuenta.
En Residencia
I pareciera que el hombre en tanto conciencia sin objeto
se ve asediado por una materia que lo envisca: En el Arte
póetica de ese poemario podemos notar un lenguaje distanciado,
configurando versos en que el ‘yo’ en tanto sujeto sólo aparece
en el úl! timo de los versos citados a continuación : “Entre
sombra y espacio, entre guarniciones y doncellas/dotado de
corazón singular y suenos funestos/precipitadamente pálido,
marchito en la frente/y con luto de viudo furioso por cada
día de vida/hay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente”.
Este bebo es la única forma verbal activa, que denota
un sujeto. La realidad no aparece como mundo sino vagamente
designada por un hay: "y un golpe de objetos que llaman sin
ser respondidos/hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre
confuso". La exuberante materialidad negativa presente no
sólo en Arte poética sino en la mayoría de los poemas
de Residencia I, no se manifiesta solamente en los
así llamadas 'contenidos' sino en la materialidad del lenguaje
mismo, por ejemplo a través del ritmo y la gran abundancia
de aliteraciones: "corazón singular y sueños funestos (2)
precipitadamente pálido (3) y con luto de viudo furioso (4)
ay, para cada agua”...
La fun!
ción poética, la indicación del lenguaje hacia sí mismo, coadyuva
al sentido que ese mismo lenguaje entrega. Las calificaciones
de alienación y escisión hombre-mundo, hombre, sí mismo, soledad,
finitud, absurdo aislamiento, son categorías y calificaciones
que a menudo se han empleado para referirse a este libro.
En 1933 este libro habría de alguna manera de adelantar y
ejemplarizar al hombre alienado descrito posteriormente por
el existencialismo.
La figura
de Neruda adquiere continuidad y plenitud con Canto general
(1950) convirtiéndolo en sinónimo no tan sólo de la literatura
chilena sino hispanoamericana y universal, del mismo modo
que la Mistral, Vicente Huidobro, César Vallejo y Octavio
Paz. En esta confluencia entre lo hispanoamericano y lo universal
(que pudiera leerse la colonia o neocolonia y la metrópoli),
Neruda convierte la vertiente vanguardista europea en elemento
de su obra, incorporando a la lengua española y a la poesía
hispanoamericana y chilena e! n especial, formas de expresión
y discurso que se han vuelto definitivas. Pero a la vez se
hace cargo de la herencia americana geográfica, histórica
y mítica, y de la pulsión de los pueblos mestizos e indígenas
en su esfuerzo de lograrse y delinear su ser y su historia,
mediante el rescate de la explotación, el dolor y la injusticia
que se proyecta en la adquisición de un destino propio, continental
y soberano. De ahí su compromiso político se nos muestra en
una doble vertiente: la convicción de que es posible suprimir
la explotación universal y que esa supresión significa el
cumplimiento de un destino especifico latinoamericano. Canto
general no podía haberse realizado fuera de un compromiso
liberador universal, cuyo marco ideológico lo proporcionaba
la ideología y práctica marxista de los anos cincuenta. El
marco de una afirmación cultural y étnica particular, aunque
se trate de todo un continente, que no incluya los elementos
universales como propios, degeneraría p! osiblemente en la
afirmación de un conglomerado étnico cultural como opuesto
(y quizás superior) a los demás.
En los
años de la producción del Canto general el espectro
del nazismo se encuentra todavía latente. Pero, sin caer en
lo etnocéntrico, Canto General especifica una contradicción
entre la historia dramáticamente interrumpida en América y
el elemento irruptor colonialista europeo, ya desde el inicio
del poema en, Amor America; "Antes de la peluca y la
casaca/fueron los ríos, ríos arteriales: fueron las cordilleras,
en cuya onda raída/el cóndor o la nieve parecían inmóviles:...El
hombre tierra fue, vasija, párpado" La presencia europea aparece
objetivada (peluca, casaca), contrastando con la exuberancia
de los elementos naturales del que el hombre (americano) forma
parte. También se entregan elementos que no corresponden a
una visión occidental de mundo: el yo del hablante lírico
coparticipa de los individuos que se han sucedido a lo largo
de la! historia americana y engloba al conjunto de estos,
que no se oponen a la naturaleza como materia/objeto sino
que se armonizan con ella. En estos elementos resuena una
visión ecológica de la relación del hombre con la naturaleza,
que busca el equilibrio y que quizás ofrece un modelo alternativo
frente a las economías occidentales basadas en el crecimiento
de la producción, de la población y en el desgaste de los
recursos de una tierra finita.
El hablante
del Canto General es a la vez lírico y épico, participante
y narrador de los acontecimientos, general-abstracto y particular
hasta el detalle. Rompe por así decir, con la prescriptiva
‘occidental’. Es como si por detrás de este poema y gracias
a elementos vanguardistas incorporados a su discurso, nos
guiñara el ojo una concepción de mundo no occidental con todas
sus dicotomías. El Canto G! eneral representa además
el ajuste de cuentas del poeta con la materialidad natural,
su salida del existencialismo extremo, que, junto a elementos
de expresión también utilizados en canto general y provienenientes
de la vanguardia, habíamos visto que primaba en primaba en
las Residencias, sobre todo en la primera. En ellas
el poeta se nos revelaba como una 'conciencia desgraciada',
finita y sin objeto, limitada dentro de un cuerpo degradado
y degradable, solitaria y circundada por una materialidad
viscosa y sin sentido, regida por la reiteración sin objeto.
El poeta manifiestaba en esta obra el malestar del yo, de
la identidad, tan característico de los autores de la modernidad
latinoamericana y de Latinoamerica en general, tanto a nivel
cultural como individual: Somos europeos o somos índigenas,
si europeos, debemos ser españoles, franceses o americanos.
Adonde debemos mirar.
La salida de Neruda en
Canto general y el rescate de
su individualidad es la adopción de un compromiso, que más
allá de la ideología particular significa una asunción de
una identidad colectiva, de una pertenencia a un conglomerado
humano, es una salida que por otra parte recorre a la poesía
chilena. Naín Nómez, crítico chileno describe así este proceso,
esta vez en la poesía de Pablo de Rokha "Así como el Yo Poético
aspira a fundirse en el Yo Colectivo, la realidad histórica
alienada representada en los poemas aspira a convertirse en
una suprarealidad mítica e intemporal en donde se realice
la utopía revolucionaria". Incluso se puede establecer en
este punto un paralelo entre la poesía de Pablo Neruda y la
antipoesía de Nicanor Parra "La misión exitosamente realizada...
durante 40 años de investigación espiritual ha sido la de
suprimir los problemas individuales falsos que obscurecen
artificialmente nuest! ra visión...Pareciera que de ahí surge
la lección de que la plenitud del individuo es el resultado
natural de su integración adecuada a la lucha
social. Fuera de ella, todo es dolor y oscuridad,
todos los caminos llevan a la locura", dice la critica Edith
Grossman refiriéndose a la antipoesía de Nicanor Parra.
Los hitos
de la vida y obra de Neruda, se ajustan a su significación
histórica, en la medida que parece resumir los logros, avatares
y condición de los intelectuales y escritores latinoamericanos.
La obra de Neruda se continúa en gran cantidad de obras, destacando
Odas elementales (1954) en que manifiesta su vocación
materialista y amor por lo invidual, concreto; Canción
de gesta (1960), exaltación de la revolución cubana y
saludo expectante a la revolución continental; Memorial
de Isla Negra (1964); Arte de pájaros (1966) y
otras obras. Más allá de la composición estilística de la
obra de Neruda, piedra de toque para las generaci! ones de
poetas sucesivos, de su lirismo e inclusive partidismo, Neruda
convirtió su biografía en una significación universal latinoamericana
al proyectarla en una obra poética que parece tocar todas
las alternativas a que los latinoamericanos a todo nivel se
ven enfrentados en este nuevo siglo, en sus dimensiones tanto
individual, privada, como fundamentalmente social e histórica,
que de alguna manera es a la vez el origen del ser humano
particular, como el producto de su manifestación conjunta.
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