De casta le viene al galgo. Sobre el abuelo de José María Aznar.
Por: Reynaldo González Villalonga. 5-8-2003
Muchos se preguntarán de dónde le viene a José María Aznar, presidente del Gobierno de España, su acendrada actitud fascista, demostrada en su compromiso anticubano con la mafia gusanoamericana de Miami y el incondicional apoyo al mandatario yanqui Bush en su guerra de agresión a Iraq.
Todo parece indicar que esa tendencia fascistoide tiene un origen genético. Ello lo pude comprobar en un amarillento ejemplar de la revista Bohemia, con fecha 5 de agosto de 1945. En la sección En Cuba, que dirigía Enrique de la Osa, hallé la respuesta en un artículo con el epígrafe Protesta y el título Atacan la embajada de Franco.
Resulta que en ese popular espacio se comentaba sobre la colérica multitud que al mediodía del sábado 18 de julio del referido año se congregó frente al inmueble de la embajada de España, en La Habana, para patentizar su protesta por el arribo a Cuba, en tránsito hacia los Estados Unidos, del periodista Manuel Aznar Izubigaray, quien fungiría allí como ministro consejero del 'generalísimo' Franco.
En efecto. Miembros de la Federación Estudiantil Universitaria, obreros y militantes del Partido Socialista Popular, con gritos condenatorios y portando carteles con textos en contra del indeseable visitante, lanzaron piedras y huevos contra la fachada de la sede diplomática del gobierno franquista. Cristales, mamparas y ventanas resultaron destrozados por los impactos.
La furia popular no se detuvo. Dos automóviles de funcionarios falangistas, parqueados a la entrada del edificio, fueron volcados por la enardecida multitud y el pabellón oficialista, de color azul, fue arrancado de su asta.
¿A qué respondía aquella violenta manifestación? Según el artículo, Manuel Aznar, abuelo nada menos que del actual presidente del Gobierno español, era calificado como un sempiterno vocero del régimen franquista, desde que este último usurpara el poder a la República.
Previo a la susodicha algazara, habían circulado profusamente por la ciudad volantes con el título '¡Goebbels en Cuba!'. El texto se inimciaba con estas palabras: 'Ningún cubano digno, que honre la memoria de los libertadores, tolerará que manche el territorio nacional con su presencia, desembarcando del Marqués de Comillas, el Goebbels Manuel Aznar, amanuense de Weyler, y mercenario de Machado'. Los manifestantes se habían congregado frente al muelle de San Francisco, lugar por donde se anunciara atracaría el vapor Marqués de Comillas. Allí portaban cartelones que expresaban: '¡Fuera el fascista Aznar! ¡Pedimos el rompimiento con Franco!¡Aznar es el Goebbles de Franco!'.
Además, desde un automóvil con altoparlantes se explicaba al público la razón del mitin de repudio.
El asalto a la embajada se produjo al conocerse que el periodista español no desembarcaría, en vista de la demostración que le esperaba en el muelle.
También se añadía en el citado artículo que Manuel Aznar, dos días antes del nacimiento de la República Española, y como director de la empresa periodística Excelsion-El País, en La Habana, fue mandado a buscar para que se hiciera cargo del del rotativo reaccionario El Sol, de Madrid, desde el cual rompía lanzas a favor de Francisco Franco.
En España, el abuelo de José María Aznar se mantuvo como consejero delegado de la Compañía Tranviaria de Madrid hasta casi dos meses después de iniciarse la agresión nazifascista contra la República Española, sin que nadie lo molestara, pese a su conocida filiación falangista.
Consumada la derrota de los republicanos y de sus solidarios internacionalistas de todo el mundo, Manuel Aznar fue premiado como Director de Propaganda de la Falange, organización que respondía a Franco. De azhí en adelante fue conocido como 'el señor Goebbels' o 'don Virginio', pues desempeñaba tareas similares a las de los jefes de propaganda del Tercer Reich y e Italia.
La prensa habanera era del criterio de que el viaje de Aznar a los Estados Unidos en julio de 1945 formaba parte de una misión política secreta.
En contraposición a las acres censuras de la prensa franquista sobre la manifestación ante su embajada en La Habana, los diarios de la capital cuestionaban cómo esos voceros reaccionarios no decían nada con respecto a que en febrero de 1943, turbas falangistas afrrancaron el escudo cubano de nuestro consulado en Toledo.
Ya sabemos quien era en realidad Manuel Aznar Izubigaray. Por tanto, de casta le viene a su nieto José María. De reaccionario a reaccionario no va nada, como no sea el mismo eslabón de similar cadena.
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