Un documental desvela el enigma de Heinz Ches. El filme descubre quién era el extranjero ejecutado el mismo día que Puig Antich
El Periódico de Catalunya - 18/06/2004
 El cadáver del guardia civil Antonio Torralbo, asesinato por el que Ches fue condenado. Foto: MALVARROSA
CRISTINA SAVALL BARCELONA
Han tenido que pasar 30 años para que la mujer y los tres hijos de Georg Michael Wezel supieran del triste destino del padre de familia, que murió en la cárcel de Tarragona con el nombre de Heinz Ches, ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974. Él fue una de las últimas víctimas mortales del franquismo. Ese mismo día, la dictadura, en su coletazo casi final, se cobró otra vida por pena de muerte: la del anarquista Salvador Puig Antich. La muerte de nadie (El enigma de Heinz Ches) desvela un enigma. Descubre la verdadera identidad de este alemán de la República Democrática, que se hizo pasar por polaco. La película de Joan Dolç sigue las pistas aportadas por el periodista Raúl Riebenbauer, que participó en la fase embrionaria del filme. La cinta indaga la dramática historia de Heinz Ches (antes de acceder a la documentación del caso el apellido se escribía no con s sino con z), que, según el sumario judicial, era natural de Szczecin (Polonia), nacido en 1939, apátrida, huérfano, sin familia ni conocidos y culpable del homicidio de un guardia civil. No era polaco, su madre vivía, tenía mujer e hijos y en realidad era cinco años más joven. Las autoridades franquistas tuvieron acceso, gracias a la Interpol, a toda esta farsa. A Jordi Salvà, el abogado defensor, nunca le llegaron estos datos.
HUIR DE LA RDA Este largometraje, producido por Malvarrosa Media y en el que participa TV-3, cuenta que Wezel fue encarcelado dos veces en Alemania Oriental tras intentar fugarse para huir al otro lado del muro. Su obsesión era tener acceso a lo que él consideraba un mundo libre, allí donde vivía su idolatrado primo Benno. Por conseguir ese sueño abandonó a Christa Fuchs y a sus hijos, que se enteraron de su trágico destino por los autores de este documental. Los hermanos de Wezel optaron por esconderles la historia de su muerte. "Nos dijeron que había muerto de un tiro en la frontera de la RDA", explica Fuchs, que conoció a Georg Michael Wezel cuando a los 19 años se fue a trabajar en un hostal de montaña tras huir de los malos tratos de su padrastro. Fuchs no duda. La época más feliz de su vida fue cuando conoció "a ese joven guapo y cariñoso" con el que iba al cine y compartía su afición al senderismo. "Es el gran amor de mi vida". El primer embarazo llegó antes de tiempo. Su familia no quiso saber nada. Fue la madre de Wezel quien la acogió en su casa. "Por entonces, él ya no vivía allí", recuerda Fuchs. Michael Shilling no lleva ni el apellido de su padre. Él ha acompañado a su madre en este reencuentro con el pasado. "Es bastante difícil afrontar estos hechos. Remueve bastantes sentimientos. Mi madre está muy afectada". De momento, han decidido esperar, dejar pasar el tiempo. "No pensamos emprender acciones legales". La madre le interrumpe para añadir que algo sí que van a hacer: "Comprarle una lápida, aunque no sabemos dónde se encuentra". Dolç considera que el caso Ches es una simple línea al final de una historia con fuertes connotaciones políticas, la de Puig Antich. "La elección de la víctima fue increíblemente acertada. Lo mataron porque no era nadie". El problema que ha tenido la película es que nadie relacionado con la sentencia y la ejecución ha querido hablar. La realización sigue un esquema clásico de testimonios y el relato de unos hechos. Entre los entrevistados destacan Manuel Vázquez Montalbán --participó un mes antes de su muerte--, y Albert Boadella, que fue condenado por recrear los últimos días de Ches en la obra La torna, una dura crítica contra el estamento militar.
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