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Salamanca. Justicia a la memoria. La provincia de Salamanca se suma a los movimientos de recuperación de la memoria histórica
Norte de Castilla - 22 de noviembre de 2004

http://servicios.nortecastilla.es/pg041122/prensa/noticias/Salamanca/200411/22/VAL-SAL-107.html


Un grupo de voluntarios trabaja en la exhumación de una fosa de fusilados de la Guerra Civil Española.


TAMBIÉN en Salamanca. La provincia salmantina, por el hecho de haber pertenecido desde los primeros momentos del alzamiento nacional a la zona franquista, había sido excluida tradicionalmente de las cruentas historias de revanchas y ajusticiamientos que sí habían abundado en otras zonas con mayor resistencia republicana. Sin embargo, familiares de víctimas de aquellos años formaron hace unos meses la asociación Memoria y Justicia de Salamanca con el objetivo de recuperar, sobre todo, la memoria de aquellas personas que cayeron y sobre las que actuó el olvido oficial. Una asociación integrada por historiadores, arqueológos o psicólogos, pero sobre todo, son familiares, nietos en su mayoría, de personas represaliadas por la maquinaria franquista en los primeros meses de la Guerra Civil.

Uno de los impulsores de la asociación, Fermín Sánchez, destaca que el objetivo de Memoria y Justicia es, ante todo «saber qué ocurrió, dónde están los fallecidos y atender a los familiares».

Fermín Sánchez, historiador, destaca en este sentido que las víctimas de represaliados por el franquismo «son una de las grandes cuentas pendientes de este país» y recuerda que «aunque en la Transición se decidió pasar página, los familiares han visto cómo no le eran restituidos sus derechos».

Los familiares de las víctimas son un amplio colectivo, ya que según la última lista elaborada por la asociación, fueron alrededor de quinientas personas, entre las que murieron víctimas de distintas enfermedades en las improvisadas y hacinadas cárceles franquistas y los que murieron en procesos «extrajudiciales» en las famosas «sacas» de presos que acababan en fusilamientos.

Sorpresa y recuerdo

La puesta en marcha de Memoria y Justicia ha sido una auténtica sorpresa en cuanto al recuerdo de los distintos familiares de las víctimas de los hechos ocurridos. En los poco más de nueve meses en los que la asociación está dando sus primeros pasos, ha recibido ya una veintena de solicitudes de ayuda de distintas personas que buscan a sus familiares desaparecidos durante 1936.

Según los datos de los que dispone la asociación, en Salamanca se pueden contabilizar hasta o­nce fosas comunes, computándose como tales tanto aquellos enterramientos practicados en el campo tras fusilamientos, como aquellos espacios localizados en cementerios en los que se amontonaron los cuerpos asesinados.

Gran parte de las reclamaciones de los familiares pasan por la petición de exhumación de estos cadáveres de los lugares donde fueron enterrados a sus sitios de origen. Es el caso de un grupo de ocho personas asesinadas en la noche del 24 de agosto de 1936 procedentes de la localidad salmantina de Villoruela y que fueron fusiladas y enterradas en las proximidades de Salvadiós.

Aquellos cuerpos fueron recuperados en 1978, pero otros muchos permanecen ocultos en distintas fosas e incluso enterrados en cunetas, según destaca Fermín Sánchez. Es el caso de muchas de las personas que fueron ajusticiadas en el monte de La Orbada, uno de los puntos clave en la represión en la que fueron fusilados no sólo salmantinos, sino presos procedentes de la cárcel de Valladolid que nunca llegaron a su destino de traslado.

Homenaje

Muchos de los integrantes de Memoria y Justicia no sólo quieren localizar los cuerpos de sus familiares, sino, algo más importante según Fermín Sánchez, que se reconozca «que no hicieron ningún mal, que simplemente fueron asesinados». Otros familiares también solicitan que ese reconocimiento venga acompañado por algún tipo de homenaje en sus lugares de origen «por todos estos años de olvido».

Fue el caso de Castro Pietro Carrasco, alcalde de Salamanca en el momento del golpe, que fue fusilado en las primeras horas, pero también de otros muchos ciudadanos anónimos a los que ahora se trata de recuperar su memoria.