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RECUPERAR LA MEMORIA HISTORICA: ´EL EXILIO DE LOS NIÑOS´
el adelanto de Salamanca - 13/04/2004

http://www.eladelanto.com/noticias/noticia.asp?pkid=116341


MARIA García

Las fundaciones Largo Caballero y Pablo Iglesias, ligadas al PSOE y a la UGT, con la colaboración de Caja Duero nos presentan en Salamanca la exposición El exilio de los niños .

Esta exposición va acompañada por una selección de documentos, fotografías y objetos que han sido aportados por los propios protagonistas. A través de su recorrido se nota cómo se va reconstruyendo la historia de la guerra civil española y nos permite conocer y recuperar nuestra memoria histórica, no con rencor, sino como símbolo de paz, alejada de resentimientos, desde la tolerancia de las diversas opiniones, para no repetir los errores del pasado. La exposición nos ayuda a comprender el drama del largo exilio español a través de los niños, los grandes perdedores de todas las guerras. Como señaló Peter Townsend: "De todas las calamidades que puedan sobrevenir a un niño (o a cualquier persona) no hay otra peor que hacerla sufrir y morir ignorando el motivo. Un hombre sabe más o menos por qué va a la guerra. Un niño no, a menos que se le haya efectuado un lavado de cerebro, e incluso en este caso termina siendo víctima de una violencia en cuya gestación no ha tomado parte".


Miles de niños se vieron obligados a huir de España una vez iniciada la guerra civil. Las organizaciones humanitarias crearon Comités de Ayuda a los niños. Más de 33.000 niños partieron hacia países como Francia, Bélgica, Reino Unido, Unión Soviética, México, Suiza y Dinamarca, agrupados en campamentos y recogidos por familias. Salieron asustados, con hambre, afectados por los piojos, la sarna, etc..., corrieron diferentes suertes dependiendo del país al que fueran enviados, e incluso a los niños que se quedaron en el interior. Lo que no cabe duda es que en esta exposición ninguna fotografía, documento y testimonio dejan impasible al visitante. Se mezclan los sentimientos, te estremeces, y especialmente con testimonios como este: " Santi temblaba cada vez que oía la sirena. Al principio parecía un juego. Pero luego cuando iba al túnel cuya boca estaba tapada por sacos de arena, o cuando bajaba al sótano de la casa y toda la gente permanecía en silencio y nerviosa esperando que cayera una bomba comenzaba a tener miedo... Lo que más le gustaba en la Isla de Oleón era la paz y lo que menos le gustaba era que no estaba en España, sino en Francia".

O como este otro: "Nos metían en los vagones y fuimos a parar a un campo de concentración en Bretagne y nos decían las vamos a llevar con sus padres. Eramos muchos sufriendo en los campos. A los nueve meses nos meten en un tren. Cuando llegamos a la frontera ¡todos comprendíamos que nos regresaban a España!, no te dejaban mirar por la ventanilla y los guardias con ametralladoras para no dejarnos bajar. Ninguno de nosotros queríamos venir a España. Cerca de la frontera un matrimonio de Zuera, con sus dos hijos, pasando por un bosque antes de llegar a España se tiraron del tren".

O este otro testimonio: "Regresamos a España y empezamos a desilusionarnos, pero lo principal era nuestro hijo. Le dimos al colegio, los pedagogos de los niños eran monjas... Las monjas le tiraban por las orejas y no le llamaban por su nombre Víctor, le llamaban ruso. Y para colmo le tocaban la frente, yo al principio no comprendía por qué hacían eso. Resulta que mi hijo tenía que tener cuernos porque nació en la Unión Soviética. Incluso hubo un cura que dijo ¡ahora no los tiene aún pero crecerán! Higinio y yo mirábamos el mapa de la URSS y nos entraba nostalgia".

Como éstos, muchos más testimonios. Niños a los que se les robó la infancia, que han sobrevivido pero que durante toda la vida no podrán olvidar el dramatismo de la guerra, en una sociedad en la que cada vez son más frecuentes los pensamientos belicistas, con derroches enormes de medios materiales y capacidades humanas mientras que cientos de millones de personas sufren hambre, pobreza y enfermedad. Nuestro objetivo debe ser la paz, la seguridad y el desarme que son vínculos inseparables de la lucha por el progreso económico y la justicia social y el respeto de los derechos humanos. Aprendamos de los errores históricos. No me cabe la menor duda que la guerra es el peor error.

*Secretaria general de UGT en Salamanca